Leer la prensa es cada día que pasa más edificante y enriquecedor. Porque si yo no leyera las noticias en campaña electoral, por ejemplo no me habría percatado de que, cada día que pasa, estamos llenando más y más las aulas de los colegios catalanes con niños de madre extranjera. Y por tanto, extranjeros ellos también. O sea, inmigrantes. Es decir, hijos de gente que ni vota ni votará en un futuro cercano. Vaya, que estamos desnaturalizando el país y cuando nos queramos dar cuenta nuestros niños serán de todo menos catalanes de pura cepa.
Y sino llega a ser por Durán i Lleida, pues oye que no me entero yo de que estamos ante semejante catástrofe. Claro, que luego me he puesto a pensar que igual mi hijo es uno de esos niños que va a desnaturalizar als paísos catalans. Porque vamos a ver. Yo soy medio charnega porque soy valenciana, o sea que soy de paísos catalans declarados en rebeldía. Y el padre de la criatura es español pero nacionalizado posteriormente a su nacimiento, es decir de origen inmigrante. Y por lo tanto, mi hijo es más de fuera que de dentro, por mucho que lo llevemos a una escuela pública y celebre la llegada de la castanyada como el que más.
Así que estoy contribuyendo a la despoblación de los catalanes y favoreciendo la llegada de los otros. Y ahora por partida doble puesto que estamos dispuestos a hacerlo por segunda vez.
Si lo dijera Hitler, parecería de otra época, lugar y circunstancia. Pero como lo dice el razonable de Durán, será que tiene razón. Me voy a poner hoy mismo a alentar a mis compañeras catalanas de pro a procrear sin descanso, no vaya a ser que nosotros los de fuera les ganemos la partida. Y mientras, votaré por Albert Rivera y la diversidad.


