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lunes, 3 de marzo de 2014

Ella


Ella es Samantha. Tú eres Joaquin Phoenix. Ella es un sistema operativo. Tú eres un hombre solo, o mejor abandonado a tu suerte, castigado por no saber gestionar tus emociones, por no decir a tiempo lo que había que saber decir a tiempo. Samantha, en cambio, se adelanta a tus propios pensamientos y siempre te va un paso por delante. Analiza tus emails de los últimos diez años en el tiempo record de una  milésima de segundo, y en la milésima siguiente ya sabe cómo diseñar una respuesta perfecta para ti y modular su voz en función de tu estado de ánimo del minuto siguiente. Sam puede hacerte eyacular sin tener que tocarte y la puedes llevar prendida de tu bolsillo, a modo de tercer ojo, al viaje que se te antoje. Pero hay que decir que la voz de Sam no es la de una cualquiera, es la de Scarlett Johansson. Y sus formas la preceden a Scarlett, aunque aquí no disponga de ellas. 

Lo malo de un sistema operativo que piensa por sí mismo, que analiza sus experiencias y aprende de ellas, y por tanto evoluciona, es eso, que evoluciona. Y como no es humano, evoluciona al estilo sistema operativo, no al estilo Joaquin Phoenix hombre solo e incapaz de gestionarse a sí mismo. Y sus capacidades y sus dotaciones no están diseñadas para la exclusiva de un hombre solo sino de ocho o nueve mil hombres solos. 

No es ciencia ficción. Es el día después de comprarte un sistema operativo inteligente que pueda pensar por sí mismo. Lo llevarás  en tu iphone, en tu ipad, y pensarás que quién necesita compañía teniéndole cerca. Y un día miserable caerás en  la cuenta de que no te pertenece, de que vive fuera de ti y sigue pensando cuando tú duermes y hablando con otras, con otros, y que te es infiel, y que es superior a ti. Y ese día, estaremos fuera de juego. Ya estamos aquíiii. 


jueves, 27 de mayo de 2010

Quererte a ciegas


Entre una mujer que te muestra su pecho por la ventana de su habitación, mientras se desviste mezcla de borracha y drogada, y otra mujer que te dice que se quiere casar contigo para cuidarte, tú con quién te quedarías?

Hay personas que para su vida diaria prefieren ser amadas a amar. Es más cómodo y da menos problemas a la larga. Si lo aguantas, claro está.

Hay otras personas que prefieren amar aún y a pesar de que la persona amada sea un desastre y no te vaya a hacer feliz ni de lejos. Se llaman desequilibrados, y somos muchos. No sabemos vivir de otra manera, sin más. Algunos, por cierto, un día encontramos el equilibrio; es cuestión de perseverar en el empeño.

Joaquin Phoenix y su personaje de Two Lovers es de los segundos, qué duda cabía para alguien como él? Gwyneth Paltrow es la que enseña el pecho desnudo a las cinco de la madrugada y bajo los efectos del extasis. Y no es fácil competir con su melena rubia y su mundo disparatado desde la virtud y la  cordura de una judía clasemediera que aspira a cuidar del pirado de Phoenix.

Él sabe lo que le conviene a su enfermedad. Pero también sabe lo que le dictan las venas, una y otra vez y suicidio fallido tras suicidio fallido.

En cuanto a la rubia  platino que asoma su busto a la luz de la vela, no late por el incurable Phoenix, sino por un cretino abogado con más ocupaciones que horas libres. Entre esas ocupaciones, una familia que mantener y a la que ocultar las piernas de Gwyneth.

Parece un culebrón pero es mucho más que eso. Es una joyita cinematográfica de James Gray. De ésas que te dejan sin habla por un buen rato.