Siempre paso como una exhalación por la máquina del café de la empresa. El tiempo justo para ordenarle a la máquina lo que quiero, meter la tarjeta y esperar a que se produzca la 'erogación' de la bebida. Palabreja donde las haya.
Amistades no hago en el café. Hubo un tiempo en que tenía amigos de oficina, pero a la larga es perjudicial, descubrí que mis amigos siempre eran los outsiders de las empresas y acababan por despedirnos a todos. Así que ya no veo necesidad. Aquí dentro tengo mucho trabajo. Y allí fuera ya tengo a los que quiero tener.
Sin embargo, los cotilleos del café a veces son suculentos y no hay que perdérselos. Ayer por ejemplo me enteré, para mi asombro y perplejidad, que trabajo para una empresa que pregunta a sus nuevas empleadas si planean quedarse embarazadas en un plazo breve.
He visto preguntas absurdas en mi vida, como la de si piensas matar al presidente o si llevas armas de destrucción masiva en los formularios de entrada a EEUU. Pero ésta de preguntar a las mujeres si piensan embarazarse me ha parecido grotesca, además de discriminatoria, claro.
La que me lo contó no se arredró ante el chiquilicuatre que le formuló la cuestión, y le dijo que llevaba varios años intentándolo pero que no lo había conseguido todavía. Sorprendentemente, la contrataron. Entonces, a qué la pregunta? O es que hicieron un cálculo de probabilidades?
A mí lo más que me han preguntado es si pensaba casarme pronto, pero dado que entonces no tenía novio me dio un ataque de risa. Mi actitud no sonó profesional, pero es que aquel cazatalentos de pacotilla no lo merecía, el cual por cierto ha medrado y ahora tiene un estudio propio. Otra vez me entrevistó una pareja, de los cuales el más pijo me hablaba en inglés muy bajito y entre susurros, supongo que para comprobar no sólo que sabía inglés sino además que no estaba sorda. Eso mientras el otro me miraba fijamente y no abría la boca para decir ni mu, tan sólo apuntaba cosas en un papel.
Siempre había mantenido que las mujeres, si no subimos más en las empresas del siglo veintiuno, no es porque nos discriminen ni abierta ni veladamente. Es sencillamente porque en la ecuación tiempo libre/ambición profesional solemos favorecer la primera parte. Y no hablo sólo de madres trabajadoras, sino también de solteras sin hijos cuya calidad de vida no se traduce sólo en euros y dosis de poder.
Pero claro, para poder elegir, para poder promocionarte, necesitas primero estar trabajando. Si te deniegan el acceso entonces ya no hay salida.
Para cuándo los hombres embarazados? Esa sería la única y verdadera revolución. Hasta entonces date por pringada. Dentro y fuera.