my time is now (Nike)

PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

COMO EN TU CASA



martes, 26 de mayo de 2009

Estamos rodando

La estética nazi ha vestido durante décadas a los peores sujetos. No sé quién la ideó, no me he puesto a investigarlo, pero sin duda fue un genio porque consiguió fascinar a más de una generación. Y no sólo de ciudadanos alemanes, sino de cineastas, escritores y actores del mundo entero. Qué actor que se precie no se ha puesto el uniforme de nazi -o el pijama de judío- en alguna ocasión? Y Vigo Mortensen no iba a ser menos, así que en Good le vemos cómo lentamente va olvidando sus ideales y hasta sus amigos, fascinado, él también, por la estética y la ética del momento que le toca vivir a un profesor cuyas enseñanzas no hubieran ido más allá de una o dos novelitas, a no ser por la llegada de los nazis y su visión utilitarista de la cultura.

Haneke se ha ganado la Palma de Oro de Cannes con otra peli violenta que ahonda en las raíces del nazismo, La cinta blanca, filmando a los niños de principios del siglo veinte que después protagonizarían la masacre más célebre de la historia reciente. Y a Von Trier y su Anticristo, descrita por varios críticos como 'abominable' y 'repugnante' y que Boyero destaca como la peli que te puede inducir directamente al vómito, le ha caído el premio a la mejor interpretación femenina de Charlotte Gainsbourg.

Haneke opina que "siempre llenamos la pantalla con nuestras propias vivencias" y que "lo que vemos proviene de nuestro propio interior". En cuanto a Von Trier, declara que concibió Anticristo en medio de una gran depresión que no le dejaba salir de la cama ni a por un vaso de agua, y que sí, que hay sangre y sexo y mucho sadismo, pero que fue este proyecto y la reinvención del terror lo que lo sacó de las tinieblas en que se encontraba. Hala, chúpate ésta.

Está claro que un brillante artista atormentado es capaz de grandes logros. Pero no por atormentado, opino, sino por brillante, al igual que un loco no por eso se convierte en un genio, sino que el genio ya tiene que venir de fábrica.

En cuanto a mí, que ni lo uno ni lo otro ni lo de más allá, me conformo con seguir cumpliendo años y tiñendo canas, mientras Manuela se conserva estupenda en los veintitantos.

viernes, 22 de mayo de 2009

No espiarás a tus hijos adolescentes

Confiesa. Has echado un vistazo alguna vez a los mensajes de tu novio/marido/esposa/rollete en su móvil? Has leído a hurtadillas su correspondencia? Y ya para aspirantes a hackers, le has abierto su correo electrónico averiguando su contraseña? Que no eres celoso, que te da igual lo que haga con su vida? Ah, pero tienes hijos, qué me dices a eso, eh? Has rebuscado entre los papeles de ellos para encontrar, quizá, un mensaje cifrado (porque no se entienden) o un alijo de coca o un porrete mal escondido, o una revista porno...?

Tienes derecho a no hacer declaraciones. Todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra. Tienes derecho a un abogado, y se te asignará uno de oficio si no tienes con qué pagarlo. Sube al coche que nos vamos a comisaría. Atontao, te pueden caer cuatro años de cárcel!

Parece una broma, pero no lo es. El Código Penal español prevé hasta cuatro años de cárcel para cualquiera que espíe la vida de otro, le lea los mails o las cartas de papel, le intercepte las llamadas telefónicas o le espíe en los bolsillos. Es el derecho a la intimidad que tenemos todas las personas, y eso, agárrate, incluye también a tus hijos. Sí, también a los menores de edad.

La noticia saltó a los medios estos días. Un Tribunal de Lleida ha condenado a un padre a 1 año de cárcel y cinco años de alejamiento de sus dos hijas por haberlas espiado en el cuarto de baño con una cámara de vídeo. Suena algo porno, lo sé, pero el hombre asegura que lo hacía para descubrir si su hija adolescente vomitaba lo que comía, pues tenía problemas de anorexia-bulimia. Problemas probados, por otra parte, porque la chica está en tratamiento para solucionarlo.

Al hombre, separado de su mujer y sus dos hijas, no se le ocurrió mas que la brillante idea de colocar una cámara en el baño de su casa para comprobar si la chica vomitaba. Claro que por esa cámara pasaron también su exmujer, que no sabía nada de todo esto o eso dice, su otra hija y también algunas amigas de las niñas. El papá asegura que después de visionar las cintas las destruía él mismo, y que sólo las vieron él y el abuelo de las chicas.

Pues bueno, el derecho a la intimidad versus el deber de vigilar y velar por la salud de tus hijos. En Lleida parece que prima lo primero, y eso que el juez es buena gente y sólo le ha metido un año de cárcel. Pudieron ser más. Cuidadín cuidadín, hay que ver cómo está el mundo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

El pisito

Siempre que busco piso, me acuerdo de mis novios. No lo hay perfecto. Como los pisos. Las llamadas a las agencias inmobiliarias, o a los propietarios según se dé, son propuestas de citas a ciegas concertadas de antemano. En tal sitio y a tal hora. No hace falta que le digas cómo irás vestida, por las miradas le identificarás. Primero la fachada, a ver qué pinta trae, son los aperitivos. Bueno, no tiene mal aspecto, le hace falta un arreglo pero tiene posibilidades. En el ascensor vas concretando los detalles y te vas poniendo nerviosa. Será el de tus sueños? Dejarás por fin de buscar y podrás tener el tuyo? Y la más importante, por cuánto tiempo esta vez?

Te abren la puerta y apenas te atreves a mirar. Y si te decepcionas de nuevo? Cuánto mide? Está completito? Cuál es ese defecto que quieren colarme? Y sobretodo, por qué no se ha colocado ya antes? A ver si voy a cargar con el típico marrón que no quiere nadie!

Miradas aquí y allá, husmeas por los rincones, imaginas cómo estaría con una buena lavada de cara y un cambio de vestuario. Parece un poco rancio, pero si le doy mi toque personal sin que se note mucho...

Te haces la difícil. Te gusta, tiene encanto, pero no se lo vas a decir a la primera de cambio, que no se diga que no has visto mundo. Bueno pues ya nos llamamos. Tengo que pensármelo antes de otra cita. Bueno no te demores, sólo te digo eso, que no sabes la de llamadas que recibo. Pero tú no estás en crisis como todo el mundo? Los que valemos, nena, no tenemos de eso.

lunes, 18 de mayo de 2009

Cosas

Un viejo psiquiatra infantil y una adolescente que trabaja de camarera son el hilo conductor de la última peli producida por Guillermo del Toro. Alguien se acuerda de quién la firma y dirige? No, porque en todos los anuncios el reclamo es del Toro. Entre los actores están Carmelo Gómez y Lucía Jiménez. Y un montón de cosas que van cambiando de propietario, y con ellas el guión de la coproducción hispano mejicana Cosas insignificantes. Desde una flecha espolvoreada de purpurina a un papel con un teléfono escrito y el nombre de una mujer.

Por mi vida y mis manos han pasado un montón de cosas, pero entre las que conservo se encuentran algunas de las que me han servido, a mí también, de hilo conductor. Cuando no tenía más que mi aspecto y mi argumento, cada vez que cambiaba de ciudad o de domicilio, y a veces hasta de país, lo único que me hacía sentir en casa era la llegada del camión con mis muebles de Ikea, que iban rodando de un sitio a otro pero siempre se quedaban conmigo. Desde una cama de segunda mano a un armario de madera de nosequé que me costó veinticinco mil francos belgas. Y al llegar de trabajar, aunque no hubiera nadie, estaban mis cosas. Con eso bastaba algunos días.

Me aferro a mis cosas como si fueran posesiones eternas. A la hora de hacer limpieza de armario, termino por guardar toda la ropa que pensé echar de casa. Regalarla a quién? Si no sabrá apreciar lo que vale este vestido. En dinero, no es mucho, pero en recuerdos, esa chaquetilla que nos turnábamos Sandra y yo para ligar, la mini que ya no me queda pero rejuvenece el armario, los zapatos de taconazo que guardo para cuando me inviten al Festival de Cannes, el abrigo que compré usado y que me cubrió tantos domingos de enero...

Y sin embargo, no son más que cosas. Ahora lo sé. Pero han tenido que venir seres humanos a poblarme para que las cosas perdieran importancia. Las he reconvertido en cómplices de mi felicidad, y no pienso darles carpetazo sólo porque ya no las necesite a todas. Yo no soy así.

miércoles, 13 de mayo de 2009

El día después o la PDS: plan B

El día después de Ella: se despierta mareada, bebió mucho gintonic, le va a explotar la cabeza, el tipo que tiene al lado le parece un gilipollas, pero por qué se liaron, bueno de cuerpo no está nada mal, aunque un poquito pinta de niñato, y cómo ha acabado en su cama, quién sabe, uff, lo hicieron, sí, claro que lo hicieron, y el preservativo? él dijo que no llevaba, que eran un coñazo, ella sacó uno de la mesita de noche, pocas bromas con esto, ni con diez gintonics, él se lo puso después de las primeras entradas y salidas, bueno vale, y luego, bueno luego entró y salió aquéllo tantas veces más, arriba y abajo, cambiaron de postura, vaya que al final pasó lo que tenía que pasar, se resbaló la goma y se le quedó dentro, así que... dios, se quedó dentro! lo que significa que en estos momentos se podría estar embarazando... baja las piernas por si acaso influye, se pone de pie, se pone a saltar, se va al baño y se lava bien sus partes más íntimas, le han dicho que mejor con agua caliente, un buen chorro ahí plantado, pero no, hay que asegurar el tiro, se tiene que ir al hospital pitando... eh tú, te vienes? qué pasa? nada, da igual, pa lo que vas a hacer, me voy yo sola, sigue durmiendo... llega al hospital que le pilla más cerca, pide cita, rompí el preservativo, le dice, le pasan con un médico a la media hora, le pide sus datos, le pregunta cómo pasó y le da una receta, sube en el coche, busca una farmacia de guardia -es domingo- y cuando la encuentra compra el medicamento, se lee las instrucciones en un bar, mientras pide un café con leche, y se mete el chute de hormonas mientras se empapa de los efectos secundarios: posible dolor de cabeza, posibles vómitos, posible malestar general, y estar pendiente, si en cinco o seis días no le baja la regla tendrá que ir al médico, podría, aún a pesar de todo, estar embarazada igualmente.

El día después de Él: se despierta después de unas nueve horas de sueño, uy qué día es, ah sí, domingo, pero está anocheciendo, debe ser tarde, y dónde coño estoy, en casa de M, ah sí, qué buena está la tía, pero dónde está, dónde dijo que iba? Me muero de hambre, dios qué ricos estos pasteles, qué bueno el polvete de anoche, le gustaría a ella? Me obligó a utilizar condón, pero bueno al final de poco nos sirvió, claro tanto movimiento de aquí pallá. Espero que quiera ser mi novia, creo que me estoy colando.

lunes, 11 de mayo de 2009

Colin en Génova

Colin Firth. Ese novio formal con el que se aburría mortalmente Bridget Jones. Ese neurótico del que se enamora, sin darse cuenta, Helen Hunt en Cuando ella me encontró. Y ahora, en Génova, ese padrazo que todas querríamos llevarnos a casa por Navidad.

La mirada perdida, dos hijas que son dos terremotos de pasiones desatadas, autoculpas y reproches que no se ven. Qué pasa con las pérdidas, cómo cada uno las asume y las sobrelleva a su manera particular. Las huidas hacia adelante, la vida que continúa, las callejuelas de una ciudad mediterránea que bien podrían haber sido las de Barcelona o Venecia.

Es lo bueno de contar con un director de primera clase. Winterbottom consigue que los personajes sean transparentes y puedas verles todos los agujeros por debajo de la piel, sin que por fuera pase nada trascendente, si exceptuamos el comienzo de la historia.

Y qué pasa con las pérdidas, ésa es la cuestión. Como dice la hija pequeña, 'es que nunca hablamos de mamá, parece que no existió'. Es uno de esos guiones que me gustaría haber escrito pero no vivido.

En cuanto a Colin, me lo llevaría de cañas (por delante de ZP, Nadal y Alonso, a propósito de los ganadores de la última encuesta a los españoles 'con quién te irías de cañas?') y le daría un vuelta y vuelta a la plancha antes de servir frío y con un poquito de soja.

jueves, 7 de mayo de 2009

Fogones

Me sobran varios dedos de la mano para contar entre mis amigas a aquellas a quienes les gusta la cocina. Me refiero a cocinar, no a comer. En cambio, si pienso en amigos, me faltan los dedos para nombrarlos a todos. Y no sólo lo hacen bien, es que además lo disfrutan. En los tiempos de mi padre, los hombres se metían en la cocina sólo los domingos para preparar una buena paella, pongamos por caso. Después dejaban todos los cacharros de por medio y sus mujeres tenían que ir recogiendo todo lo que ellos habían ensuciado, que no era poco.

Pero ahora no es así. Los hombres compran, cocinan y friegan. A diario. Los hay, sí, los hay. La única cosa que hay que tener muy en cuenta es que necesitan un reconocimiento constante. Si a cada bocado repites lo buenísimo que está, mejor que mejor. Y por supuesto ni te dejes nada en el plato ni se te ocurra no repetir. Da igual que te pongas unos kilitos de más. Lo importante es que tu pareja no abandone tan noble tarea nunca más.

En las cocinas profesionales ya es otro cantar. Siempre han sido territorio de machos, y lo que más me ha sorprendido es que lo siguen siendo. Ruth Reichl, una de las crítico gastronómicas más influyentes del mundo, afirma que, si a finales de los setenta anunció que por fin las mujeres llegaban a chefs, treinta años después las cosas siguen estando más o menos como entonces: los hombres siguen dirigiendo las cocinas de los grandes restaurantes. Y entonces cuál es el cambio, le pregunta el periodista Diego Salazar en una entrevista, a lo que ella responde que "la diferencia es que ahora las mujeres eligen no convertirse en chefs top". Y termina con otra frase sorprendente: "La mayoría de los chefs necesita una esposa que se dedique a mantener su familia unida". Menos mal que lo dice una mujer. Si lo llega a decir un hombre le hubiéramos encerrado en un calabozo junto con los maltratadores de género. Ver la crónica en la revista Etiqueta Negra http://etiquetanegra.com.pe/?p=281630.

Esto me lleva a otra de las conclusiones que llevo defendiendo al menos diez años, con poco éxito por cierto, o diría mejor con poco eco: las mujeres no llegamos más alto, y me refiero a puestos directivos, porque no nos da la gana. Porque queremos disfrutar de los hijos, queremos tiempo libre, queremos ir al gimnasio, queremos un café a media tarde para pensar en tonterías, queremos descentrarnos en mitad de la mañana y charlar con una amiga que lo necesita, por teléfono o en persona, queremos viajar sin tener que cancelar porque un cliente pidió un informe de última hora, queremos calidad de vida. Y la calidad la medimos en tiempo propio, no de los demás. Y por eso las Carme Chacón o las Rachida Dati no abundan. La primera apenas respetó las seis semanas mínimas que exige la ley para estar con su recién nacido. La segunda directamente se cogió cinco días de permiso y acto seguido se puso a trabajar. Y es que una Ministra, una Presidenta de Coca Cola o una Consejera Delegada del banco Santander no pueden priorizar sus asuntos personales sobre los profesionales, porque se deben a sus votantes, a los ciudadanos, a los accionistas, y a quien cuernos les pague un pastón por dirigir sus asuntos.

Y eso nunca lo veo en los medios. Estoy harta de leer cómo nos discriminan y no nos promocionan para los altos vuelos. Pero no escucho nada sobre nuestro desinterés por los puestos directivos, de nuestra falta de ambición profesional y de nuestra falta de centramiento para una sola cosa. Siempre estamos atendiendo varios fuegos y así disfrutamos más. Y eso sólo lo escucho cuando se lo pregunto directamente y a la cara a cualquiera de mis preparadísimas amigas currantes. Que las tengo. Gracias Ruth, me has dejado más tranquila con mis ideas políticamente incorrectas.