Irse de vacaciones por un mes es un lujo asiático que no se conoce en muchas partes del mundo. Pero en España así son las cosas todavía.
Las multinacionales luchan encarnecidamente por cambiar las cosas. Te presionan durante la última semana del mes de julio para que te sientas horrible de pillarte un mes entero de ocio, campo y playa, mientras ellos, el resto y el ombligo del mundo, son gente civilizada cuyo período de asueto se reduce a dos civilizadas semanas.
Yo soy partidaria de cogerme fiestas siempre que se pueda y todo lo largo que me autoricen. Lo más que las acortes, es tiempo que luego, por mucho que te propongas, no recuperarás. A no ser que seas funcionaria. Pero en la empresa privada, si das la mano se quedan con el brazo y te muerden la clavícula para asegurar el tiro. Así que ni una concesión. Esos sí que son ladrones de tiempos, Quique...
Así que viva este país y viva el mes de agosto tórrido y siestero!!! No renuncies nunca a tu ideal de vacaciones bajo un cocotero, sin blackberry, sin portátil y con un gintonic y mucho hielo. Y a ver si ETA no nos jode más de lo que ya lo ha hecho. Siento terminar amarga, pero la muerte es lo que tiene. Y eso sí que es importante.
my time is now (Nike)
PASA PASA ESTÁS EN TU CASA
COMO EN TU CASA
viernes, 31 de julio de 2009
martes, 21 de julio de 2009
Tiempo para quererte
No estoy de acuerdo con las últimas declaraciones que he leído de Orhan Pamuk, y que transcribo a continuación "tanto las estadísticas sobre turismo como los expertos en matrimonios afirman que hasta las parejas más desdichadas se sienten más próximas durante las vacaciones". El País dixit.
Más bien a mí me parece que las vacaciones son la prueba de fuego de cualquier relación con vocación de permanencia. Si en vacaciones te aburres con tu novio, por dios déjale en cuanto bajéis del avión de vuelta -antes sería de pésimo gusto-. Yo, que siempre hago todo al revés de lo que pienso, dejé a un novio el mismo día que empezábamos las vacaciones juntos en un destino paradisíaco, y el trayecto de vuelta, que para postres era en coche, fue un horror irrepetible.
En vacaciones hay tiempo de aburrirse, de hablar, de quedarse sin conversación, de discutir, de tomar decisiones trascendentales como comer en la playa unos bocatas en taper o en el chiringuito una paellita con vino blanco -ahí asoman los bolsillos y sus dueños-. Asoman también los michelines, de haberlos, en todo su esplendor, y las caras sin maquillaje.
Por no hablar de 'vacaciones con niños', si es que ambos conceptos no son per se incompatibles. Si superas ésta, es que tu relación es de las infinitas.
Por lo demás, cualquier abogado de divorcios te dice rápidamente que sus clientes se incrementan considerablemente en el mes de septiembre. Durante el año el trabajo y las ocupaciones varias te impiden caer en la cuenta de tu propia realidad. Pero en vacaciones no puedes escapar de ti misma. A dónde te vas, al fondo del mar?
El artículo de Pamuk también dice que hay ciudades para enamorarse, ciudades para vivir, otras para divertirse, ciudades para salir corriendo y hasta ciudades para morirse. Yo de morir ya dije que Suiza y en manos de un artista japonés me parece lo más civilizado a la vez que sensual -ver mi post anterior-. Para vivir me quedo con la mía, para trabajar también, y para salir corriendo creo que elegiría alguna ciudad industrial del Norte de Inglaterra, desde mi desconocimiento absoluto del Norte de Inglaterra. En cuanto a Venecia, tampoco puedo estar de acuerdo con Pamuk cuando afirma que es una ciudad para ser feliz. Venecia y París sirven para escribir novelas, sufrir mucho y sacarles partido.
Hala, felices vacaciones!
Más bien a mí me parece que las vacaciones son la prueba de fuego de cualquier relación con vocación de permanencia. Si en vacaciones te aburres con tu novio, por dios déjale en cuanto bajéis del avión de vuelta -antes sería de pésimo gusto-. Yo, que siempre hago todo al revés de lo que pienso, dejé a un novio el mismo día que empezábamos las vacaciones juntos en un destino paradisíaco, y el trayecto de vuelta, que para postres era en coche, fue un horror irrepetible.
En vacaciones hay tiempo de aburrirse, de hablar, de quedarse sin conversación, de discutir, de tomar decisiones trascendentales como comer en la playa unos bocatas en taper o en el chiringuito una paellita con vino blanco -ahí asoman los bolsillos y sus dueños-. Asoman también los michelines, de haberlos, en todo su esplendor, y las caras sin maquillaje.
Por no hablar de 'vacaciones con niños', si es que ambos conceptos no son per se incompatibles. Si superas ésta, es que tu relación es de las infinitas.
Por lo demás, cualquier abogado de divorcios te dice rápidamente que sus clientes se incrementan considerablemente en el mes de septiembre. Durante el año el trabajo y las ocupaciones varias te impiden caer en la cuenta de tu propia realidad. Pero en vacaciones no puedes escapar de ti misma. A dónde te vas, al fondo del mar?
El artículo de Pamuk también dice que hay ciudades para enamorarse, ciudades para vivir, otras para divertirse, ciudades para salir corriendo y hasta ciudades para morirse. Yo de morir ya dije que Suiza y en manos de un artista japonés me parece lo más civilizado a la vez que sensual -ver mi post anterior-. Para vivir me quedo con la mía, para trabajar también, y para salir corriendo creo que elegiría alguna ciudad industrial del Norte de Inglaterra, desde mi desconocimiento absoluto del Norte de Inglaterra. En cuanto a Venecia, tampoco puedo estar de acuerdo con Pamuk cuando afirma que es una ciudad para ser feliz. Venecia y París sirven para escribir novelas, sufrir mucho y sacarles partido.
Hala, felices vacaciones!
viernes, 17 de julio de 2009
Despedidas
Me paso el día llorando. Pero no es que esté triste, no, es que tengo un trancazo SIN gripe A que es la bomba. Así que me ha sido fácil sensibilizarme externamente con un número considerable de muertes estas últimas dos semanas. Pasando por alto las más desgraciadas y más televisadas, la de Ryan por una decisión fatal de enfermería y la de un crío que su mamá se dejó olvidado en el coche, hay otras que me han dejado particularmente noqueada por un rato. Son noticias, duran un rato en la cabeza y luego uno vuelve a sus asuntos. Cuestiones de la supervivencia.
Una chica arrollada en Zambia por un elefante. La primera y última vez que entré en contacto con los elefantes fue en Tailandia, y dejé felizmente que uno de esos magníficos -y atontados por sus criadores me parece a mí- ejemplares me subiera todo lo larga que soy con su su trompa por los aires. Tengo fotos que dan fé de ello, y de mi felicidad inconsciente también. De la muerte de Laura Peláez sólo se sabe que es la víctima de una estampida de elefantes en un parque nacional, por ahora.
Sir Edward Downes y Lady Downes han decidido suicidarse en Suiza con la asistencia de Dignitas, una asociación que favorece el suicidio asistido, que no la eutanasia activa que también está prohibida en ese país. Downes estaba considerado "uno de los mejores directores de orquesta británicos de la posguerra", cita El País de ayer, y su mujer era bailarina, productora y coreógrafa. Llevaban juntos 54 años y los dos se hallaban gravemente enfermos. No importa de qué. Cito de nuevo al escritor André Gorz y su magnífico libro dedicado a D, su mujer, con la que se suicidó hace algún tiempo (ver mi post de diciembre 08):
"Recién acabas de cumplir 82 años. Y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace 58 que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío. Por la noche veo la silueta de un hombre que, en una carretera vacía y en un paisaje desierto, camina detrás de un coche fúnebre. Es a ti a quien lleva esa carroza. No quiero asistir a tu incineración; no quiero recibir un frasco con tus cenizas. Oigo la voz de Kathleen Ferrier que canta Die Welt ist leer, Ich will nicht leben mehr (El mundo está vacío, no quiero vivir más) y me despierto. Espío tu respiración, mi mano te acaricia. A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos".
Cuando termino de leer este párrafo siempre me quedo sin habla y lagrimeando, con o sin catarro de por medio.
Y por último, vayamos a la ficción. La última película estrenada en España del director japonés Yohiro Takita, Despedidas, cuenta la vida de un músico reconvertido a enterrador, y cómo el arte a veces está en las manos de uno e inunda todo lo que toca, incluso a los muertos. He acudido a varios entierros en España, algunos de cuerpo presente y otros no, y nunca jamás veré un espectáculo tan conmovedor como el arte de preparar a un muerto para la última despedida de sus familiares como los que emprende con sus manos el artista Kobayashi.
Así que, si un día decides morirte, primero te pillas un vuelo a Suiza, donde lo puedes planear con cierta antelación y tolerancia. Y después encárgate de que tu cuerpo sólo sea manipulado por enterradores profesionales como Kobayashi. Tu familia creerá que te has muerto de alegría.
Una chica arrollada en Zambia por un elefante. La primera y última vez que entré en contacto con los elefantes fue en Tailandia, y dejé felizmente que uno de esos magníficos -y atontados por sus criadores me parece a mí- ejemplares me subiera todo lo larga que soy con su su trompa por los aires. Tengo fotos que dan fé de ello, y de mi felicidad inconsciente también. De la muerte de Laura Peláez sólo se sabe que es la víctima de una estampida de elefantes en un parque nacional, por ahora.
Sir Edward Downes y Lady Downes han decidido suicidarse en Suiza con la asistencia de Dignitas, una asociación que favorece el suicidio asistido, que no la eutanasia activa que también está prohibida en ese país. Downes estaba considerado "uno de los mejores directores de orquesta británicos de la posguerra", cita El País de ayer, y su mujer era bailarina, productora y coreógrafa. Llevaban juntos 54 años y los dos se hallaban gravemente enfermos. No importa de qué. Cito de nuevo al escritor André Gorz y su magnífico libro dedicado a D, su mujer, con la que se suicidó hace algún tiempo (ver mi post de diciembre 08):
"Recién acabas de cumplir 82 años. Y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace 58 que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío. Por la noche veo la silueta de un hombre que, en una carretera vacía y en un paisaje desierto, camina detrás de un coche fúnebre. Es a ti a quien lleva esa carroza. No quiero asistir a tu incineración; no quiero recibir un frasco con tus cenizas. Oigo la voz de Kathleen Ferrier que canta Die Welt ist leer, Ich will nicht leben mehr (El mundo está vacío, no quiero vivir más) y me despierto. Espío tu respiración, mi mano te acaricia. A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos".
Cuando termino de leer este párrafo siempre me quedo sin habla y lagrimeando, con o sin catarro de por medio.
Y por último, vayamos a la ficción. La última película estrenada en España del director japonés Yohiro Takita, Despedidas, cuenta la vida de un músico reconvertido a enterrador, y cómo el arte a veces está en las manos de uno e inunda todo lo que toca, incluso a los muertos. He acudido a varios entierros en España, algunos de cuerpo presente y otros no, y nunca jamás veré un espectáculo tan conmovedor como el arte de preparar a un muerto para la última despedida de sus familiares como los que emprende con sus manos el artista Kobayashi.
Así que, si un día decides morirte, primero te pillas un vuelo a Suiza, donde lo puedes planear con cierta antelación y tolerancia. Y después encárgate de que tu cuerpo sólo sea manipulado por enterradores profesionales como Kobayashi. Tu familia creerá que te has muerto de alegría.
martes, 14 de julio de 2009
Poner el trasero
Constato que nunca haré carrera profesional. Como abogado, se entiende. Es la segunda vez que una empresa me pide que figure en primera línea de ataque con el batallón de élite, y que me niego en rotundo.
Esta vez me piden que represente a la empresa que nos va a robar el corazón, o nos lo va a comprar, que es lo mismo. Que mi nombre se estampe en letras de oro en ese contrato que destripará a la multinacional que represento desde hace diez años ya. He dicho que no. Hay consideraciones de orden profesional, ético y estético. Pero la mayoría de mis razones son de índole personal y sentimental. No seré yo quien te venda, cariño.
La primera vez fue Oliver quien me solicitó amablemente que me hiciera administradora de sus empresas radicadas en Luxemburgo y otros paraísos fiscales. Con un incentivo económico, claro, por la responsabilidad del cometido. Dije que no. Fue la primera vez que le dije que no a Oliver a algo. Fue el principio del fin, también.
Cuando estudiaba derecho me planteaba qué tipo de profesional quería ser. El tipo hijoputa que te la clava o el tipo que te saca la estocada y cose la herida. El primero cobra un pastón y el segundo las migajas.
Elegí dormir tranquila. Y he vuelto a elegirlo esta mañana. Todo lo que quiero que me despierte por la noche es la voz de mi hijo gritando 'maaaamaaaa veeen y daaaameee la maaniiiiitaaaaa'. Y creo que me tendrían que valorar por eso. Porque no pongo el trasero sino la cabeza bien alta cuando digo 'no, eso yo no lo firmo'. Pero es fácil negarse a poner el trasero cuando lo tienes cubierto.
Esta vez me piden que represente a la empresa que nos va a robar el corazón, o nos lo va a comprar, que es lo mismo. Que mi nombre se estampe en letras de oro en ese contrato que destripará a la multinacional que represento desde hace diez años ya. He dicho que no. Hay consideraciones de orden profesional, ético y estético. Pero la mayoría de mis razones son de índole personal y sentimental. No seré yo quien te venda, cariño.
La primera vez fue Oliver quien me solicitó amablemente que me hiciera administradora de sus empresas radicadas en Luxemburgo y otros paraísos fiscales. Con un incentivo económico, claro, por la responsabilidad del cometido. Dije que no. Fue la primera vez que le dije que no a Oliver a algo. Fue el principio del fin, también.
Cuando estudiaba derecho me planteaba qué tipo de profesional quería ser. El tipo hijoputa que te la clava o el tipo que te saca la estocada y cose la herida. El primero cobra un pastón y el segundo las migajas.
Elegí dormir tranquila. Y he vuelto a elegirlo esta mañana. Todo lo que quiero que me despierte por la noche es la voz de mi hijo gritando 'maaaamaaaa veeen y daaaameee la maaniiiiitaaaaa'. Y creo que me tendrían que valorar por eso. Porque no pongo el trasero sino la cabeza bien alta cuando digo 'no, eso yo no lo firmo'. Pero es fácil negarse a poner el trasero cuando lo tienes cubierto.
viernes, 3 de julio de 2009
El mundo de los niños
Por fin una buena noticia en Cataluña. Al menos a mí me lo pareció al leerla esta semana. Se va a poder profesionalizar la ayuda familiar o acogida a niños 'desamparados' por parte de las familias catalanas que lo soliciten -y que lo valgan-.
En Cataluña hay aproximadamente 7.000 niños, y por niño se entiende todo menor de 18 años, bajo la tutela de la Generalitat. Por razones variadas, pero fundamentalmente porque sus familias no están capacitadas para cuidarles y velar por sus intereses, así que de modo voluntario o involuntario, acaban en centros públicos de acogida.
La alternativa al centro de acogida es la acogida en familia. Un niño que proviene de un ambiente familiar poco propicio, por decirlo suavemente, de pronto aterriza en tu casa. Se hace dueño de tu cuarto de baño, le cedes una cama, se apropia del mando de la televisión, le pones un plato caliente cada noche para cenar, y le llevas de vacaciones haciéndole sitio en tu coche. Quién puede permitirse ese lujo? Es más, quién quiere permitírselo? Tiempo para educarle, para integrarle, para cuidarle, para divertirle, para proporcionarle, en definitiva, un hogar. Puede que él no sepa nada de horarios. Puede que nunca le hayan dado un abrazo en su vida. Puede que no tenga hábitos de higiene. Y hasta que no sepa lo que es una familia. Cuántas horas de tu vida estás dispuesto o dispuesta a invertir en esta personita?
Y lo mejor de todo. Llegará un día en que un Juez decretará que su familia de origen ya está lista para recibirle de nuevo. Vendrá un funcionario de la Generalitat y se llevará al crío como si tal cosa. Y no sabemos si te darán derechos de visita, si volverás a estar con él en el futuro, si mantendrás algún vínculo. No. No es tu hijo. Puede que nunca sea tu hijo.
Bien. Con estas características, no te extrañará que a la Generalitat catalana le cueste encontrar familias con estos fines tan loables de la acogida. Así que se han puesto manos a la obra y han decidido que esta ayuda podría profesionalizarse, por qué no?
Si eres un profesional de la educación, o lo es tu esposa o esposo, y quieres hacer de esto un medio de vida, ahora en Cataluña puedes. Tienes que estar dispuesto a recibir en casa a niños que necesiten educación especial, por problemas cognitivos o enfermedades crónicas, o bien porque se trate de varios hermanos a los que no se pueda o no se quiera separar. Dedicas el total de tu tiempo hábil a cuidarles y educarles, porque no se trata de que lo combines con otro trabajo, sino de que tu trabajo sean ellos y estén en casa, y a cambio la Generalitat puede llegar a pagarte hasta 50.400 euros al año por ello.
El primer borrador de novela que escribí a los quince años tenía que ver con una familia 'bien' que acogía en su casa a un adolescente salido de la cárcel, y los conflictos que, a partir de ahí, se producían entre el hijo único y malcriado de la familia y el chaval recién llegado. Fue lo primero que escribí seriamente en mi vida. Mitad porque me iba el conflicto, mitad porque era una fan incondicional de los libros de Martín Vigil. El me llamaba 'la amiga de los niños'. Yo quería cambiar el mundo. Pero el mundo me hizo abogada de multinacional. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto.
Buena suerte, Generalitat.
En Cataluña hay aproximadamente 7.000 niños, y por niño se entiende todo menor de 18 años, bajo la tutela de la Generalitat. Por razones variadas, pero fundamentalmente porque sus familias no están capacitadas para cuidarles y velar por sus intereses, así que de modo voluntario o involuntario, acaban en centros públicos de acogida.
La alternativa al centro de acogida es la acogida en familia. Un niño que proviene de un ambiente familiar poco propicio, por decirlo suavemente, de pronto aterriza en tu casa. Se hace dueño de tu cuarto de baño, le cedes una cama, se apropia del mando de la televisión, le pones un plato caliente cada noche para cenar, y le llevas de vacaciones haciéndole sitio en tu coche. Quién puede permitirse ese lujo? Es más, quién quiere permitírselo? Tiempo para educarle, para integrarle, para cuidarle, para divertirle, para proporcionarle, en definitiva, un hogar. Puede que él no sepa nada de horarios. Puede que nunca le hayan dado un abrazo en su vida. Puede que no tenga hábitos de higiene. Y hasta que no sepa lo que es una familia. Cuántas horas de tu vida estás dispuesto o dispuesta a invertir en esta personita?
Y lo mejor de todo. Llegará un día en que un Juez decretará que su familia de origen ya está lista para recibirle de nuevo. Vendrá un funcionario de la Generalitat y se llevará al crío como si tal cosa. Y no sabemos si te darán derechos de visita, si volverás a estar con él en el futuro, si mantendrás algún vínculo. No. No es tu hijo. Puede que nunca sea tu hijo.
Bien. Con estas características, no te extrañará que a la Generalitat catalana le cueste encontrar familias con estos fines tan loables de la acogida. Así que se han puesto manos a la obra y han decidido que esta ayuda podría profesionalizarse, por qué no?
Si eres un profesional de la educación, o lo es tu esposa o esposo, y quieres hacer de esto un medio de vida, ahora en Cataluña puedes. Tienes que estar dispuesto a recibir en casa a niños que necesiten educación especial, por problemas cognitivos o enfermedades crónicas, o bien porque se trate de varios hermanos a los que no se pueda o no se quiera separar. Dedicas el total de tu tiempo hábil a cuidarles y educarles, porque no se trata de que lo combines con otro trabajo, sino de que tu trabajo sean ellos y estén en casa, y a cambio la Generalitat puede llegar a pagarte hasta 50.400 euros al año por ello.
El primer borrador de novela que escribí a los quince años tenía que ver con una familia 'bien' que acogía en su casa a un adolescente salido de la cárcel, y los conflictos que, a partir de ahí, se producían entre el hijo único y malcriado de la familia y el chaval recién llegado. Fue lo primero que escribí seriamente en mi vida. Mitad porque me iba el conflicto, mitad porque era una fan incondicional de los libros de Martín Vigil. El me llamaba 'la amiga de los niños'. Yo quería cambiar el mundo. Pero el mundo me hizo abogada de multinacional. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto.
Buena suerte, Generalitat.
lunes, 29 de junio de 2009
Familias
Qué es una familia? Un padre y un hijo pueden serlo? Y una pareja nada más? Y un padre y un nieto? Y un grupo de amigos que viven juntos? Y si no hay vínculos de sangre, también puede haber familia?
Creo que desde que se adopta el rol de madre o el de padre, o el de abuelo, o el de nieto, primo o cuñado, ya hay familia. Pero no se da entre amigos. A los amigos los eliges, y no crean las mismas obligaciones. Como tampoco los mismos derechos. Ni siquiera los sentimientos se parecen.
Si no tienes familia, te falta un tirón desde la tierra madre que te ate a los lugares y las personas. La familia es ese punto fijo cuando uno mira para atrás. O puede ser hacia adelante. Según te pille en años. Pero sobretodo, la familia son los papás y las mamás. Ese tipo de papás y de mamás que te lo aguantan todo y nunca te dejan tirado, que te ponen de los nervios y que no paran de hablar, que te preguntan hasta por la forma de tu ombligo y se interesan por lo que has comido ayer y anteayer. Hay alguien más en el mundo que se interese por tu alimentación diaria? Alguien más que te llame siete veces cuando te pones malito?
Ese tipo de familia núcleo duro es lo que compone la última peli francesa El primer día del resto de tu vida. Y ya me debo de estar haciendo mayor, porque no me identifiqué ni con la adolescente incomprendida, ni con el médico frustrado por la falta de atención de su padre, ni con el eterno peter pan enamorado de una rock star que un día le dio su teléfono. No. Yo me identifiqué con la mami entrada en vivencias y ligeramente atractiva, que es capaz de espiar el cuaderno de su hija y descubrir a una desconocida, de echarle miraditas al profe de autoescuela y luego echarse para atrás en la puerta del hotel, y que emprende estudios de arte y se pone vaqueros rotos para sentir que su juventud no fue sino que es.
A pesar de los cientos de tópicos que pasan por la película, me gustó. Sobretodo esa sensación de personajes unidos por un tronco común, pero tan dispares entre ellos y tan solos en algunos momentos. Porque eso me parece a mí que es la vida en familias bien avenidas. Muchas cosas te pasan a ti solo, pero qué bueno cuando sientes que podrías, siquiera en condicional, compartirlas.
Creo que desde que se adopta el rol de madre o el de padre, o el de abuelo, o el de nieto, primo o cuñado, ya hay familia. Pero no se da entre amigos. A los amigos los eliges, y no crean las mismas obligaciones. Como tampoco los mismos derechos. Ni siquiera los sentimientos se parecen.
Si no tienes familia, te falta un tirón desde la tierra madre que te ate a los lugares y las personas. La familia es ese punto fijo cuando uno mira para atrás. O puede ser hacia adelante. Según te pille en años. Pero sobretodo, la familia son los papás y las mamás. Ese tipo de papás y de mamás que te lo aguantan todo y nunca te dejan tirado, que te ponen de los nervios y que no paran de hablar, que te preguntan hasta por la forma de tu ombligo y se interesan por lo que has comido ayer y anteayer. Hay alguien más en el mundo que se interese por tu alimentación diaria? Alguien más que te llame siete veces cuando te pones malito?
Ese tipo de familia núcleo duro es lo que compone la última peli francesa El primer día del resto de tu vida. Y ya me debo de estar haciendo mayor, porque no me identifiqué ni con la adolescente incomprendida, ni con el médico frustrado por la falta de atención de su padre, ni con el eterno peter pan enamorado de una rock star que un día le dio su teléfono. No. Yo me identifiqué con la mami entrada en vivencias y ligeramente atractiva, que es capaz de espiar el cuaderno de su hija y descubrir a una desconocida, de echarle miraditas al profe de autoescuela y luego echarse para atrás en la puerta del hotel, y que emprende estudios de arte y se pone vaqueros rotos para sentir que su juventud no fue sino que es.
A pesar de los cientos de tópicos que pasan por la película, me gustó. Sobretodo esa sensación de personajes unidos por un tronco común, pero tan dispares entre ellos y tan solos en algunos momentos. Porque eso me parece a mí que es la vida en familias bien avenidas. Muchas cosas te pasan a ti solo, pero qué bueno cuando sientes que podrías, siquiera en condicional, compartirlas.
lunes, 22 de junio de 2009
la buena gente
Huye. Esta era la recomendación del periódico acerca de la peli que yo quería ir a ver. Pero cuando me pongo cabezota, no hay quien me pare, así que allá que me fui a ver Ejecutiva en apuros. Vale, admito que el título ya es fatal. Pero qué quieres? Yo salgo cansada de tanto pensar en el trabajo, así que quería algo absolutamente ligero. Noto en mi tono que me estoy excusando, y ni siquiera sé el porqué.
Y sí, el periódico una vez más tenía razón. La peli es de corre y no pares. Mala hasta decir basta. Pero oye, en algún momentillo que otro tienes tu expansión. Chico culto y profesional queda viudo y redescubre la vida en la naturaleza. Soltera fashion urbanita y ambiciosa que quiere llegar a vicepresidenta de multinacional y hará cualquier cosa por conseguirlo. Hasta vivir en Minesota o culomundo, que para ella es lo mismo.
Para entendernos, es la versión Hollywood de Bienvenidos al Norte, pero cutre, previsible y sin encanto. Lo que más me impactó fue que la cara de Renée Zellweger ya no es una cara, es una máscara sin expresión. Cuántos años tiene, doscientos veinte? La imagen es de vieja operada, cuarentas mal llevados, a pesar del cuerpazo. Qué raro, no? Si en Bridget Jones parecía una cría, tanto tiempo ha pasado?
Largo apropiado para los tiempos de crisis que vivimos, con recorte de empleos, ejecutivos sin sentimientos (remarco que ella quiere llegar alto, pero los que tiene más arriba siempre son hombres), gente honrada de pueblo cuyas vidas no importan a la multinacional... hasta que llega Renée y se enamora del sindicalista guapetón.
Y otra cosa. Qué manía han cogido los cineastas en mostrarnos a la buena gente de pueblo y la mala gente de la gran ciudad. El estrés de la capital, que te lo da todo y todo te lo quita. Renée tiene una casa en Miami Beach desde donde ve el mar, un descapotable en la puerta, altos tacones y un trabajo que paga todo eso. Pero está más sola que un topo en Nueva York. En el campo no saben de marcas ni de footing por la playa con la gorra de CK, ahh pero saben cocinar un buen estofado, disfrutar de una velada entre amigos de verdad, y sobretodo saben cómo enamorarse y vivir acompañados.
La buena gente se ha quedado en el campo. Así que no la busques bajo el asfalto. Tengo una amiga que se acaba de mudar de una gran ciudad a un pueblo mucho más chiquito. Ella se reconocerá enseguida cuando me lea. Creo que es muy feliz. Será que no es un cliché?
Y sí, el periódico una vez más tenía razón. La peli es de corre y no pares. Mala hasta decir basta. Pero oye, en algún momentillo que otro tienes tu expansión. Chico culto y profesional queda viudo y redescubre la vida en la naturaleza. Soltera fashion urbanita y ambiciosa que quiere llegar a vicepresidenta de multinacional y hará cualquier cosa por conseguirlo. Hasta vivir en Minesota o culomundo, que para ella es lo mismo.
Para entendernos, es la versión Hollywood de Bienvenidos al Norte, pero cutre, previsible y sin encanto. Lo que más me impactó fue que la cara de Renée Zellweger ya no es una cara, es una máscara sin expresión. Cuántos años tiene, doscientos veinte? La imagen es de vieja operada, cuarentas mal llevados, a pesar del cuerpazo. Qué raro, no? Si en Bridget Jones parecía una cría, tanto tiempo ha pasado?
Largo apropiado para los tiempos de crisis que vivimos, con recorte de empleos, ejecutivos sin sentimientos (remarco que ella quiere llegar alto, pero los que tiene más arriba siempre son hombres), gente honrada de pueblo cuyas vidas no importan a la multinacional... hasta que llega Renée y se enamora del sindicalista guapetón.
Y otra cosa. Qué manía han cogido los cineastas en mostrarnos a la buena gente de pueblo y la mala gente de la gran ciudad. El estrés de la capital, que te lo da todo y todo te lo quita. Renée tiene una casa en Miami Beach desde donde ve el mar, un descapotable en la puerta, altos tacones y un trabajo que paga todo eso. Pero está más sola que un topo en Nueva York. En el campo no saben de marcas ni de footing por la playa con la gorra de CK, ahh pero saben cocinar un buen estofado, disfrutar de una velada entre amigos de verdad, y sobretodo saben cómo enamorarse y vivir acompañados.
La buena gente se ha quedado en el campo. Así que no la busques bajo el asfalto. Tengo una amiga que se acaba de mudar de una gran ciudad a un pueblo mucho más chiquito. Ella se reconocerá enseguida cuando me lea. Creo que es muy feliz. Será que no es un cliché?
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