
Podría titularse 'como la vida misma', pero se titula 'Como los demás' y es un filme francés a punto de estrenarse en nuestro país -próximo viernes-, con Pilar López de Ayala a la cabeza interpretando a una madre que alquila su útero a una pareja homosexual. La típica madre de alquiler, vamos.
El viernes pasado El País traía esa misma problemática a triple columna, contando la historia -esta vez no es ficción- de una pareja homosexual de valencianos que tratan de inscribir al bebé que 'concibieron' en Estados Unidos a través de una madre de alquiler, o maternidad subrogada que es como se llama técnicamente. Lo que se han encontrado en España ha sido, primero la negativa del Consulado en Los Angeles a inscribirlos a ambos como 'progenitores', porque les faltaba un detalle: una madre. Finalmente consiguieron que en España el Registro les inscribiera como tales padres progenitores a los dos, pero ahora la Fiscalía del Registro se niega a sí misma y ha recurrido su propia decisión. Dicen que para comprobar la 'legalidad de los documentos'.
Y es que los catalanes ya lo dicen en su Código de Familia, y mucha razón que tienen: Mater semper certa est. O lo que es lo mismo y decía mi abuela: los hijos de mi hijA, mis nietos son. En España desde 1999 -tampoco tanto tiempo atrás- ya no es posible inscribir a un niño en el Registro Civil y ocultar la identidad de su madre biológica. Aunque dé al niño en adopción, aunque renuncie a él por escrito y mil veces, tiene que figurar su identidad. Y por qué esa insistencia? Pues precisamente, por el bien del menor. Porque ese niño o niña un día será adulto, y quizá, sólo quizá, quiera conocer algo más de su genética y de los porqués de su vida. Y mira tú, tiene derecho a eso y a mucho más. El hecho de la maternidad es irreversible. La genética determina aproximadamente el 50% de tu biología morfología y sustancia. El 50% de lo que eres, de tus reacciones, de tus preferencias, de tus adicciones, tiene que ver con la genética. No lo digo yo, lo dicen los médicos. Y entonces, les vamos a negar ese derecho por mucho que nazcan en USA?
Porque claro, si nacieran en Colombia o en Haití nos parecería que hay que conocer todos los datos para evitar robos, secuestros y otros abusos. En cambio, como es USA y nos ha costado 60.000 euros ya podemos obviar los matices.
Se ponga uno como se ponga, y con todas las dificultades añadidas que tiene una pareja homosexual para ser padres, tienen que entenderlo. Tenemos los niños derecho a conocer nuestra identidad genética. Tenemos derecho a saber cuál de los dos es el padre biológico y quién es la mamá que nos llevó en su vientre y un día parió con su sangre y sudor. Quiera ella, o no quiera. Y sea USA o sea Honolulu.
Madre sólo hay una, o puede que haya dos, pero lo que nunca hay es ninguna. Y tenemos derecho a poder buscarla. Precisamente, como los demás...
Uff, creo que normalmente soy más analítica y menos crítica. Pero no lo voy a cambiar. Si algo necesita un post es espontaneidad y frescura.