my time is now (Nike)

PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

COMO EN TU CASA



Mostrando entradas con la etiqueta adopción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adopción. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2015

ORÍGENES


El viernes estuve participando en una mesa organizada por Addif (Asociación en defensa del derecho de la infancia a una familia) por mi buena amiga Puri Bínies, coordinadora de Addif además de escritora y periodista de larga trayectoria, y por Hijos del Perú. 

Participaron otras dos chicas adoptadas en diferentes circunstancias de las mías, en otro momento y en otro lugar, pero las tres teníamos puntos en común, a pesar de la disparidad de nuestras historias. Queríamos saber más, en definitiva, sobre nosotras. Nos llamaba la curiosidad y la necesidad de conocernos mejor. Laia admitía, antes que yo pero como yo misma, que en un momento dado de nuestras vidas nos hemos aferrado al amor de pareja como si eso pudiera devolvernos lo que no hemos tenido, como si pudiera llevarnos a olvidar un abandono temprano del que desconocemos los porqués. 

Yo no sé si en la barriga una puede aferrarse tanto al contacto materno que después, cuando te despojan al salir y bruscamente de ese latido materno, ese 'abandono' o 'separación' lo arrastras o no toda tu vida. Yo no sé si esa madre adoptiva es capaz de paliar tanto desencanto emocional 'en origen'. Lo que sí sé es que ninguna estamos buscando una madre, ni siquiera una familia sustitutiva. Pero sí un rostro, una historia, un porqué, un cómo, una mirada en la que reflejarnos, si acaso. Y algunas quizá no lleguemos a encontrarla. No importa, yo me miro en los ojos de mis hijos y con eso me basta. Y la mirada de mi madre a lo Meryl Streep siempre me perseguirá y me acunará desde donde quiera que esté. Me refiero a mi madre adoptiva, y única para mí. Porque como me dijo Puri Bínies en una ocasión, en los gestos, en las miradas, en las sonrisas, uno acaba pareciéndose a sus padres adoptivos, porque en ellos te ves reflejado y en ellos te reflejas. 

Graciar por la jornada, ojalá haya más, Addif. Os dejo un extracto de lo que ha publicado la Asociación al respecto. 


La búsqueda de los orígenes biológicos es:
Esa necesidad de encontrar tu espejo físico, ese rostro en el que reconocerte...
Esa necesidad de saber qué pasó, por qué pasó...
La curiosidad de saber si tienes hermanos biológicos o no...
La sensación de rodearte de los rostros, los olores, las sensaciones de tu cultura de origen, del lugar donde pasaste tus primeros meses o tus primeros años, de volver allí donde empezaste a ser...
El deseo de saber, en definitiva, un poco más de ti, y de tu historia de vida, sabiendo algo más de tu familia biológica, de tu país, de tu lugar de origen...
Pero no es buscar una familia, una madre, un padre..., porque ya los tienes.
No es, siempre, buscar para encontrar, porque en muchos casos hay que aceptar que va a ser imposible encontrar. Y hay que saber vivir con ello...
Estas y muchas otras reflexiones llenaron de calidad la Mesa Redonda sobre la Búsqueda de los Orígenes Biológicos en la que participaron tres hijas adoptivas: Milagros Forrester, inglesa de origen peruano y Laia Muñoz y Rosa Chover de adopción nacional. Las tres, junto con el psicólogo Carles Benet, del Servicio de Postadopción del ICAA, nos ayudaron a comprender mejor las razones, la complejidad, las necesidades de muchos hijos adoptivos.
También quedó muy claro que no todos los hijos adoptivos tienen la necesidad de buscar, que esta decisión corresponde exclusivamente a los hijos, a su propio deseo, que requiere de una estabilidad emocional y personal y de un acompañamiento y orientación profesional porque va a remover aspectos emocionales, psicológicos, identitarios ...
Un placer oír a los cuatro. Una gran satisfacción ver el interés y la participación de todos los asistentes. Y nuestro reconocimiento al Grupo de Padres Hijos del Perú y especialmente a Erika que nos pudo traer a Milagros desde Inglaterra.
Muchas gracias a todos!
Us hi esperem a la propera activitat d'Addif.

lunes, 7 de julio de 2014

Maléfica mamá


Ya era hora de encontrar una mala que no fuera fea y gorda. Maléfica no es sólo Angelina Jolie, el animal más bello después de Ava Gardner, sino que es una mamá que no es mamá, una mala enamorada, una mala compasiva, una mala vengativa, una mala arrepentida. Maléfica es ambigua e imprevisible, con alas y sin alas. Y su poder es el de las hadas de los cuentos cambiados. Pero lo mejor de Maléfica es que es madre adoptiva de un 'animalillo', como ella la llama. Y no todo acaba bien, no relajarse hasta el final. Recomendable desde los dos años y hasta los cien o más. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Philomena


Philomena es esa mamá que todas y todos hubiéramos querido tener, caso de no conocerla claro. O no? El fantasma de cualquier adoptado, o uno de ellos, es no saber si tu mamá bio se acuerda de ti el día de tu cumpleaños, si le cruje el corazón un ratito ese día, si recuerda su parto o ha preferido olvidarlo -el momento del parto en Philomena es especialmente doloroso-, si alguna vez ha reunido o reunirá el coraje suficiente como para buscarte, como para enfrentarse a sus posibles otros hijos, posible pareja, y contarles la verdad de lo que le sucedió con catorce, quince o diecisiete años. Que  posiblemente metió dentro de un cajón mental que cerró con cuatro llaves. Tampoco ahora es muy diferente. Hablando con una asistente social de un hospital ampurdanés, me decía que la mayoría de chicas que dejan a sus bebés en la clínica hoy en día -y por tanto renuncian a ellos- no quieren llevarse el papel en donde se reconoce su renuncia y los datos del bebé, que lo rompen antes de salir por la puerta porque lo más seguro es que vayan a intentar olvidar esa dolorosísima historia por la que acaban de pasar -a saber porqué-. 

El caso es que Philomena no ha olvidado nada y tú quisieras que tu mamá tampoco. Y ese momento en que a Philomena la separan de su niño, en que ves entrar a unos papás con abrigo de pieles y cochazo que se llevan en su auto a ese pequeño de año y medio, ese momento para un adoptado es desgarrador. Por muy superado, psicoanalizado y dialogado que lo tengas allá afuera, allá adentro es como si levantaras una costra que al despegarse duele muy abajo. Hacía tiempo que no sentía ese desgarro tan hondo, que viene del estómago del alma. 

Y luego esas monjas de pastas y café con leche, qué de verdad suenan. Yo me colé en el convento donde vine al mundo para hacer de voluntaria, sin explicarles quién era ni de dónde salía, y me pareció que todo olía a nuevo y a limpio, que ahí no se cometían tropelías, ni probablemente se habían cometido nunca. Hasta que dije quién era y todo cambió. Misteriosamente, nunca volvieron a llamarme para hacer de voluntaria. Quizá tenían miedo de que  sus archivos me quedaran demasiado cerca. 

Y esa simplicidad y dulzura con la que te dicen 'hijita, no busques más, esas chicas nunca vienen a buscaros. Tienes una familia maravillosa, da gracias a Dios por ello y sigue adelante, y sé feliz'. Y te lo crees, te crees que eres una desgraciadita niña abandonada a la que nunca vinieron a buscar ni por la que nunca vinieron a preguntar. Y no saben ellas  lo que duele eso, que nadie nunca haya venido a preguntar. Y entonces les dices que bueno, que vale, pero que si acaso alguna vez viniera tu mamá bio, que  por favor le den tus datos para que se crucen con los suyos, que si la voluntad es de ambas partes, qué de malo hay en ello? Y desgraciadita tú, piensas que esas maravillosas monjitas harán todo lo posible por juntaros. Pero, más allá en la vida, descubres que esas Philomenas existen, que van a preguntar tanto como vas tú, y que hasta puede que un día se cruzaran contigo en el patio del convento. Y entonces  las llamas brujas, putas y desgraciadas a las dulces monjitas (y que  me perdonen las putas). Por qué no permitir que una madre se encuentre con su hija? En nombre de qué Dios? 

Philomena es eso, la realidad. Y Judi Dench es, simplemente, la mamá biológica que queríamos tener. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

las Siervas de la Pasión


Cuando me dijeron que era adoptada, y que las monjas que me entregaron a mis padres se llamaban las Siervas de la Pasión, dios, me sentí muy rara. Por una cosa y por la otra, pero yo que soy peliculera, comencé a imaginar por qué unas monjas se habrían puesto ese nombre. Las religiosas del colegio donde yo estudié se llamaban Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que bueno tiene su aquél pero suena menos lascivo. Siervas de la Pasión me pareció a mí que sería por las chicas que acogían. Chicas que, llevadas  por una pasión amorosa, se habían abandonado al hombre de sus sueños que les había hecho un bebé en sus entrañas. De ahí el nombre, pensé. Y me pareció romántico. 

Sí. Hasta que leí lo que decía la web de las propias monjas Siervas de la Pasión: "apasionadas por Cristo y por sacar adelante a esas chicas que, una vez embarazadas, nadie quería". Vaya decepción. O sea, que las de la pasión eran las monjas, no las chicas embarazadas como mi madre biológica. 

Y esas mismas monjas, que hoy están en todos los periódicos y en las bocas de todos los periodistas, las de la Casa Cuna Santa Isabel de Valencia, por un presunto robo de bebé y por mentir a la madre diciéndole que su hijo murió en el parto, esas mismas monjas que piden la beatificación o santificación de su fundadora Teresa Gallifa (1850-1907 Barcelona), son las que me vieron por primera vez cuando vine al mundo. 

Teresa Gallifa, su fundadora, fue madre viuda de 7 hijos, de los cuales la  mayoría murieron por enfermedades de la época, según rezan los anuarios de la orden. Pero no consiguió constituirse en una orden religiosa bendecida por el Vaticano y por el Obispo de Vic (Barcelona) hasta pasados muchos años de su fundación en 1886. Si leemos  lo que ellas mismas  han escrito, Teresa Gallifa lo único que quería era salvar a esas 'pobres chicas que, una vez embarazadas, nadie quería' de sí mismas y de sus familias, así que las acogía, les daba alimento y sustento y les atendía un parto que, sin su ayuda, quizá no hubiera encontrado obstetra que quisiera  atenderlo -siempre según las monjas-. 

Hasta 1926 no consiguieron ser orden religiosa católica apostólica y romana, y más bien eran maldecidas y proscritas allá donde se instalaban, por acoger a mujeres de  mal vivir se entiende. Tanto así que tuvieron que trasladarse de Vic a Barcelona, donde  el mal vivir estuviera más difuminado por las dimensiones de la ciudad condal. 

Así retratan en su web su misión 'salvadora' actual: Nuestras jóvenes gestantes y madres solteras proceden en general de familias honradas y buenas de toda condición social. Nos son jóvenes perdidas, sino influenciadas por la debilidad moral que engendran ideologías raras y extrañas y por el concepto materialista de la vida, que desemboca en la mal entendida "liberación de la mujer". Se suman los estragos del sexualismo, la pornografía y las relaciones prematuras. Ese complejo de causas y factores las desvía de lo que debieran ser sus centros de indefectible atracción. El hogar con su vida familiar y amor a los padres, el estudio y el trabajo, la formación cívica, moral y religiosa, la honestidad de vida y saludables diversiones... Todo ello constituyendo el clima propicio para meditar, en serio, la elección acertada de su estado de vida permanente.

Y estos son los planes que les proponen para salir del 'abismo': 

En nuestros Hogares y Residencias se las forma de manera recta y completa, explicándoles el Catecismo y cuáles puedan ser las soluciones de su problemática:
  • Casarse la madre soltera con el padre de su hijo, o con otro hombre, consciente y responsable, que las despose reconociéndole el hijo
  • Retornar con su bebé a la casa paterna observando una conducta familiar, laboral y social irreprensible.
  • Acogerse en nuestra Residencia con sus retoños, trabajando en la calle, cuidando nosotras de sus hijitos, en la nursería y guardería.
  • Solicitar el recurso de unos padres adoptantes para su hijo.
De todas  las opciones que les proponen, hoy, siglo veintiuno, no veo ninguna que sea: ponte a trabajar y saca adelante a tu hijo, con o sin ayuda de tu familia, y hazle sentirse orgulloso de tener una madre con un par de huevos para enfrentarse a la vida, a la sociedad y a las preguntas. 

Y estas mismas Siervas... que reciben subvenciones de los Gobiernos autonómicos o locales, son las que le dijeron a una mamá, y quién sabe a cuántas más, en el año 69, en Valencia capital, en el hogar de Santa Isabel, que su hijo varón habían muerto en el parto, para después darlo de inmediato en adopción, y para que 44 años después ese varón resultara ser una  hija que se ha reencontrado con su familia biológica con mucho retraso y todos  los impedimentos del mundo. 

Cuando esa chica había ido a preguntar por su madre biológica a la casa cuna, le habían dicho lo que a mí: hijita, no te tortures, las madres no vienen nunca a preguntar por vosotros, vive tranquila, tienes una familia estupenda, sigue adelante, no mires atrás. Y cuando la madre iba a preguntar por su hija biológica, o lo que fuera que tuvo, le decían: los hijos nunca vienen, están demasiado enfadados con vosotras y os guardan demasiado rencor,  no quieren saber  nada de su pasado. 

Si sigo siendo creyente, debe ser milagrito de Dios Padre. 

viernes, 7 de octubre de 2011

Magnetoterapia


Antecedentes médicos relevantes? No tengo, es que fui adoptada. No me digas? Y cómo te sientes? Me replanteo si he venido al médico de la rodilla o al de la cabeza, pero le contesto que me siento bien, gracias. Te afectó la adopción? insiste el médico de la rodilla. Sí, claro que me afectó, faltaría más. Ahora empezamos psicoanálisis? me pregunto yo... Pero y mi rodilla? Bueno, antes de llegar a mi fractura tibial vamos a pasar por la ONG que este médico y su familia han montado a caballo entre Uganda y Tanzania. Como si fuera poco ganarse la vida ionizando a los demás con imanes -nuestro cuerpo está  hecho a imagen y semejanza del universo, me dice, mientras yo pienso en mi BRUJAS' CLUB y estoy a punto de revelarle que el Universo se expande constantemente y hablarle de la energía oscura y las supernovas- este médico catalán que llamaremos Doctor Zeta se dedica, además, a salvar niños de la trata de seres humanos en esos países de Africa que he nombrado.

Llegaron allí hace unos años y se dieron cuenta de que los niños que veían unas veces, en el siguiente viaje habían desaparecido, se habían esfumado. Unos habían muerto de difteria y a otros los habían recogido sus familias. Pero ni lo uno ni lo otro les pareció muy creíble. Así que se pusieron a investigar, y resultó que las mafias asiáticas se los estaban llevando y haciéndolos desaparecer, cuando hay tanto tráfico de órganos en el mundo... Así que no podían permitir que esos menores con  los que se estaban encariñando siguieran en ese orfanato ni un día más, y comenzaron los trámites para adoptar a algunos, apadrinar a otros y sacarlos a la mayoría hacia escuelas de las que se haría cargo su fundación personalmente. Mucho dinero debe de dar la magnetoterapia, pensé yo, pero me lo  callé prudentemente porque esos no son mis garbanzos.

De las adopciones en Uganda y Tanzania pasamos a los iones y la fuerza del Universo. Me contó que las mujeres tenemos más conos de visión que los hombres, por lo que vemos más colores que ellos. Te enteras, amor? por eso nunca estamos de acuerdo en los tonos de tus camisas, voilà!!! Y mientras ellos, ustedes, miran a un punto fijo, cazadores que son, nosotras, recolectoras de la tierra y criadoras de hijos, hemos desarrollado por milenios una visión amplia y en varias direcciones a la vez. Por eso yo repaso a todas las tías al  llegar a una fiesta para ver si alguna me desbanca, y tú sólo te fijas en las  tetas de la del vestido apretado, de lo cual yo -con mi visión ampliada- me doy cuenta de inmediato también.

Y qué es la magnetoterapia? pregunté, para ir centrando el asunto. Pues es una técnica inventada para los astronautas de la NASA. Un cuerpo humano funciona más o menos como todo el Universo, y los equilibrios de iones y demás fuerzas electromagnéticas que tienen que producirse 'ahí afuera' también tienen que repetir patrones 'aquí adentro'. El resto de su discurso y el porqué la ionización cura los huesos, soy incapaz de repetirlo ni aunque lo tuviera grabado.

Estábamos tan entretenidos, que cuando me dijo que pasáramos a la sala de al lado para examinarme, casi me sentí incómoda y todo, dado el grado de intimidad al que habíamos llegado. Ahí fue cuando  me enteré de que, en realidad, una de mis piernas es ligeeeramente más larga que la otra, que además he entorpecido el crecimiento recto de mi tibia durmiendo boca abajo cuando era pequeña, con lo que la he deformado de por vida y ahora me saldrán juanetes cuando me haga vieja -o antes- con toda seguridad. He sabido también que soy laxa, lo que quiere decir que tengo facilidad para tocar los pies con los dedos de las manos pero igualmente la tengo para deformarme si hace falta, y que es un milagro que mi espalda esté tan recta y tan en su sitio después de tantos desastres que he cometido en mi infancia-adolescencia.

La conclusión: si no fuera madre tendría que ir con muletas unos meses para recuperar del todo mi rodilla. Pero como tengo dos niños y cuando no cargo a uno cargo a otro, pues lo  de la muleta resulta de todo punto incoherente con mi modo de vida. Sólo las mujeres  podéis lograr algo así: tener una fractura en la tibia que evoluciona al 200% bien a pesar de no cumplir con ninguno de los  requisitos que una rehabilitación te requeriría. Si fueras un hombre, estarías tirado en un sofá pidiendo que te trajeran hasta el agua. Pero eres mujer, y eso lo explica todo.

Me fui tan contenta, por ser laxa, un poco deforme, pero heróica en todo caso. Y en cuanto a los 70 euros que me costó la charla, evitaron que les comprara una camiseta de la ONG por mala conciencia. La factura irá para los costes de la escuela africana.

viernes, 29 de abril de 2011

Mater semper certa est


Yo nací en una de esas casas cuna que ahora están todo el tiempo en las noticias. Donde se robaban niños y se cometían cientos de irregularidades. No digo que mi caso fuera así, pero nací en el mismo lugar que todos esos niños. Y quién sabe qué métodos utilizaron con mi madre biológica para convencerla de que diera a su bebé. Quizá era menor. Quizá no tenía medios. O quizá tenía muchos miedos. Y quizá yo no lo sepa nunca, porque la Iglesia Católica decidió ocultar esos datos y llegó a un pacto de Estado para ello. No sabemos si hay archivos o si los quemaron. Lo que sí sabemos es que nadie más que esas monjas tienen la clave de lo que pasó y de la identidad de las muchas parturientas que pasaron por sus dominios. Algunas irían voluntarias. Otras forzadas por sus familias. Otras tocadas por la necesidad. Quién puede saberlo ya.

En 1999 el Tribunal Supremo dictaminó que todo niño tiene derecho a conocer su filiación biológica, y por ende a saber quiénes son sus progenitores y por ende el nombre de su madre natural. Mater semper certa est, reza el Código de Familia catalán. Así que, pertrechada de leyes y saberes me personé ante la monja que me tuvo en sus brazos después de nacer. Pero de nada me sirvió. Ella había llegado a un pacto con esas familias de que nunca revelaría sus datos, y con esa condición nos dieron en adopción, así que ni un Juez ni un Fiscal ni toda la Democracia ni toda la Libertad la iban a convencer de lo contrario. Punto final.

Yo me contenté pensando que, sino yo, al menos los niños que nacieran después del 99 ya no tendrían mis problemas para conocer a su madre biológica. Mi proyecto de mini tesis universitaria versó sobre las renuncias de las madres a sus hijos y de cómo no hay manera actualmente de escaparse a la casilla del Registro Civil donde tienen que dejar impreso en letra grande su nombre y apellidos. No importa que luego quieran desaparecer y olvidar a su bebé. Tienen que dejar su nombre estampado. Porque los hijos tenemos derecho a saber, a conocer, a comprender el porqué de nuestro pelo rizado o nuestros ojos azules, o nuestra tendencia musical o nuestra enfermedad más reincidente. Lo dicen los Jueces y nos ha costado tanto conseguirlo...

Y ahora veo que la ley siempre encontrará una rendija por la que escaparse. En USA puede llegar Miguel Bosé o Tita Cervera o cualquier anónimo, y alquilarse un vientre por 80.000 euros. Después reciben documentos que testimonian que ese hijo es suyo y la madre de alquiler desaparece como por encanto. Llegan a España, los inscriben a su nombre y aquí paz y después gloria. Pero se han topado con una dificultad: la ley española ahora obliga a consignar el nombre de la madre natural en la ficha del Registro Civil del recién nacido. Si la pareja que adopta por este método es hetero, no tienen problema porque crean la ficción de que la madre adoptiva es la madre natural, supongo. Pero si los que adoptan son hombres, como en el caso de Miguel Bosé, qué se pone en la casilla de 'madre'?

Si sucediera en un país como el Nepal o Vietnam, diríamos que se están aprovechando de la debilidad ajena. Pero como sucede en USA quién se atreve a discutirlo.

Muchos homosexuales ya se habían topado con esta dificultad, pero será ahora con la entrada de un famoso cuando veamos qué se hace al respecto.

Madre sólo hay una. Y la mía tenía los ojos de Meryl Streep.

jueves, 17 de marzo de 2011

Te podría pasar a ti


Un día necesitaste algo de liquidez, para comprarte unas cervecitas y para invitar a la novia a cenar a un chino. Nada del otro mundo, con sesenta euros te las arreglabas. Y un amigo te contó que podías hacerte una paja en un hospital y donar el semen que te sacaras con la paja. Dicho y hecho. Unas pruebas para ver si eras apto y después unas revistas guarras que te sirvieran de inspiración. Claro que a los dieciocho con tu imaginación te bastaba para menearla y conseguir resultados.

Dieciocho años más tarde alguien te llama por teléfono. Y resulta que es la hermana pequeña de Gwyneth Paltrow, que además es tu hija. Misma melena rubia y misma anorexia deliciosa. Y hay más. Tiene un hermano de quince años que es un crack de los deportes de equipo. Lo contrario que tú. Genéticamente son tuyos. Más tuyos que de la otra lesbiana que habita con su madre biológica. Y eso que las madres no son cualquier cosa. Ahí es nada, Julianne Moore y Annette Benning. Ni en tus mejores sueños. Claro que tú tampoco eres cualquier cosa. Eres Mark Ruffalo y esto es una película de Hollywood: Los chicos están bien.

Pero puede pasar. En USA, en muchos otros países sobretodo de raíz anglosajona, puede pasar. Un niño concebido de semen ajeno, o de óvulo ajeno, puede llegar a los dieciocho años y querer conocer la identidad de su donante. Es decir, la identidad de su padre o madre genéticos, llamémoslos por su nombre. Donar gametos no es como donar sangre. Donar gametos es donar vida. Y el donante es tan padre genético de la criatura como el que lo da en adopción. Dicen los que saben que el 50% de lo que somos es genética. Y cuando vas al hospital, cuando tienes un hijo, cuando alguien te pregunta por tus antecedentes genéticos, tanto si eres adoptado como si provienes de una donación de gametos, no tienes esos antecedentes que te pide el doctor.

En España no hay tales derechos. Un hijo adoptivo tiene a la ley de su parte para exigir conocer su identidad biológica. Otra cosa es que pueda conseguirlo según los años que hayan pasado desde su nacimiento y las circunstancias de esa época. Pero aquí y ahora, la ley y los jueces, hasta la Administración pública, están de su parte en el derecho a saber. En cambio, un hijo de donante de óvulos o semen, ése no tiene los mismos derechos a conocer. Puede que ni siquiera sepa que fue concebido con técnicas de reproduccion asistida y material genético de tercero. Solamente si su vida está en peligro, reza la ley, se podrá autorizar la revelación de la identidad del donante.

Cada inseminación artificial puede costar 6.000 euros a la pareja receptora. Cada donante de semen puede recibir 60 euros. Si es donante de óvulos y dada la complicación del asunto, puede recibir hasta 900 euros por una donación. Pero qué ocurriría si el o la donante supieran que, dentro de 18 años, alguien podría llamar a su puerta?

Hay quien opina que eso pararía las donaciones, y que ésa es la causa de que la ley no cambie y se proteja su anonimato. Pero a mí me parece que sería hermoso que, como Mark Ruffalo, dentro de 18 años pudieras descubrir que otra vida fue posible gracias a tu material genético. O no?

martes, 13 de julio de 2010

La vida en movimiento


Cuándo sentiste por última vez el placer de una buena cena, aderezada con una conversación inteligente y en la que te mirabas a los ojos con tu interlocutor sin saber lo que vendría después del postre? O más bien planeándolo cuidadosamente?

Lo segundo es lo que hace Naomi Watts con cada uno de los hombres que conoce y en quienes deposita su enorme poder de seducción.  Melena al viento, aire de triunfadora, aspecto de muñeca de porcelana y decisión absoluta en las artes amatorias. Quién se le resiste? Porque veamos, alguna vez te has asomado al balcón de tu casa y mirando hacia tu izquierda te has encontrado con el pecho desnudo de una rubia escandalosamente provocativa? Ésa es ella, y no importa que estés casado, que seas viudo y le lleves treinta años o que tengas otro lío sentimental. Ella es Watts, y consigue lo que quiere. Lo que quiere menos una madre conocida.

Annette Bening tiene otros problemas. Una madre moribunda que no se confía con ella, y en cambio sí con su criada latina. Un drama que no sale a la luz y un montón de sentimientos guardados bajo un aspecto borde y mordedor.

Una pareja de color no consigue embarazarse biológicamente hablando. Otra chica de color se ha embarazado con demasiada facilidad y busca candidatos para la crianza. Los evalúa y casi los humilla antes de decidirse por unos padres que la satisfagan. Pero no es lo mismo estar embarazada que parir un niño, aunque una cosa venga detrás de la otra.

Y así, una tras otra, las historias de varias mujeres y hombres se van cruzando en esta película genial, emotiva y maravillosa de Rodrigo García que se llama originalmente Mother and child y que se ha traducido como Madres e hijas. Pura vida en movimiento. Nada más y nada menos. Narrada desde la perspectiva de alguien que sabe de lo que habla, a juzgar por quien la vio y os lo está contando.

lunes, 1 de marzo de 2010

Como los demás


Podría titularse 'como la vida misma', pero se titula 'Como los demás' y es un filme francés a punto de estrenarse en nuestro país -próximo viernes-, con Pilar López de Ayala a la cabeza interpretando a una madre que alquila su útero a una pareja homosexual. La típica madre de alquiler, vamos.


El viernes pasado El País traía esa misma problemática a triple columna, contando la historia -esta vez no es ficción- de una pareja homosexual de valencianos que tratan de inscribir al bebé que 'concibieron' en Estados Unidos a través de una madre de alquiler, o maternidad subrogada que es como se llama técnicamente. Lo que se han encontrado en España ha sido, primero la negativa del Consulado en Los Angeles a inscribirlos a ambos como 'progenitores', porque les faltaba un detalle: una madre. Finalmente consiguieron que en España el Registro les inscribiera como tales padres progenitores a los dos, pero ahora la Fiscalía del Registro se niega a sí misma y ha recurrido su propia decisión. Dicen que para comprobar la 'legalidad de los documentos'.


Y es que los catalanes ya lo dicen en su Código de Familia, y mucha razón que tienen: Mater semper certa est. O lo que es lo mismo y decía mi abuela: los hijos de mi hijA, mis nietos son. En España desde 1999 -tampoco tanto tiempo atrás- ya no es posible inscribir a un niño en el Registro Civil y ocultar la identidad de su madre biológica. Aunque dé al niño en adopción, aunque renuncie a él por escrito y mil veces, tiene que figurar su identidad. Y por qué esa insistencia? Pues precisamente, por el bien del menor. Porque ese niño o niña un día será adulto, y quizá, sólo quizá, quiera conocer algo más de su genética y de los porqués de su vida. Y mira tú, tiene derecho a eso y a mucho más. El hecho de la maternidad es irreversible. La genética determina aproximadamente el 50% de tu biología morfología y sustancia. El 50% de lo que eres, de tus reacciones, de tus preferencias, de tus adicciones, tiene que ver con la genética. No lo digo yo, lo dicen los médicos. Y entonces, les vamos a negar ese derecho por mucho que nazcan en USA?

Porque claro, si nacieran en Colombia o en Haití nos parecería que hay que conocer todos los datos para evitar robos, secuestros y otros abusos. En cambio, como es USA y nos ha costado 60.000 euros ya podemos obviar los matices.

Se ponga uno como se ponga, y con todas las dificultades añadidas que tiene una pareja homosexual para ser padres, tienen que entenderlo. Tenemos los niños derecho a conocer nuestra identidad genética. Tenemos derecho a saber cuál de los dos es el padre biológico y quién es la mamá que nos llevó en su vientre y un día parió con su sangre y sudor. Quiera ella, o no quiera. Y sea USA o sea Honolulu.

Madre sólo hay una, o puede que haya dos, pero lo que nunca hay es ninguna. Y tenemos derecho a poder buscarla. Precisamente, como los demás...

Uff, creo que normalmente soy más analítica y menos crítica. Pero no lo voy a cambiar. Si algo necesita un post es espontaneidad y frescura.