my time is now (Nike)

PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

COMO EN TU CASA



Mostrando entradas con la etiqueta Elena Anaya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elena Anaya. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de septiembre de 2011

Te arrancaré la piel a tiras


La piel que habito no está mal. Confortable y eso. Pero se ha ensanchado tanto que no me vendría mal un cirujano Banderas que la pusiera firme, tonificada y prieta. Claro que si el precio a pagar es que me arranque primero la mía a tiras y me reconstruya retal a retal, me lo pienso. El resultado se llama Elena Anaya y está flaca como una espátula, tiene labios de terciopelo y ojos de avellana. Y una flexibilidad que ni mi hija de seis meses de tanto meterse sesiones de yoga non stop y romper vestidos de mujer.

Entre fascinante y repugnante. Por momentos me quedé pegada a la silla embobada mirando la pantalla de cine, y en otros ratos deseé huir de ahí pensando que Almodóvar se había convertido en el sádico Lars Von Trier a la española.

Mientras tanto y como  no he conseguido un cirujano a lo Antonio Banderas, ya digo, sigo revisando dietas. La Duncan o protéica parece de las más efectivas. Dicen que te machaca el hígado, pero comparado con las actrices que se quitan una costilla para adelgazar, lo del hígado no parece tan grave. Todo por la magia de lucir un culo de veinte a los cuarenta. Combinada con el yoga de Elena Anaya y un encierro en condiciones, podría dar resultados nada desdeñables. Y una pantalla en donde te veas reflejada cuatro por cuatro de forma que cualquier redondez que te aparezca te torture al cuadrado. Tu hombre, al otro lado del espejo. Sabiendo lo que comes, lo que lees, si te masturbas, si sueñas, en versión cinemascope.

Y sin embargo, el mejor adelgazante sigue sin ser la cirugía, sino un buen ligue cachas y despampanante. No lo digo yo, sino los hechos consumados. Mi estudio de mercado más  reciente me ha llevado a comprobar que mis tres amigas que han adelgazado de forma más espectacular en el último año, han dejado a sus maridos e hijos por un tórrido affaire de última hora. Lo que todavía no he descubierto es si el  affaire ha sido el huevo o la gallina, la causa o el efecto de tan estimable e inmejorable condición física -de la psíquica no estábamos hablando-. Han aparecido brillantes por fuera como un papel celofán, de finos contornos y con cintura de avispa. Las tres coinciden en culpar al deporte de su aspecto. Pero yo hice footing este verano y lo único que he conseguido es lesionarme una rodilla.