Lo peor de ser viejo o ser niño, es que todos los demás se creen superiores a ti, y por lo tanto invisibles, y eso supone que hablan de ti a escondidas con otros supuestos adultos, y hasta de vez en cuanto te hablan a ti en tercera persona, como si fueras un muñeco. Mamá te pone la chaqueta? He escuchado esta mañana que se levantaba y daba voces, creo que se acuerda de papá y no se da cuenta de que papá murió hace años... lo vive como si estuviera aquí con ella, no sé si deberíamos consultarle a su doctora estas cosas, estoy tan preocupada... no la dejes salir, cuidado con que coja la puerta y se marche que luego no sabe volver sola... susurros en tu cabeza, o en la de Margaret Thatcher, la Dama de Hierro.
Es la última peli de Phyllida Lloyd, la directora de Mamma mia! y tiene el lujazo de permitirse a Meryl Streep como primera actriz y dama en escena. Una irreconocible MS detrás de un maquillaje y tocado perfectos, además de una voz distorsionada que sólo ella podía conseguir. Y esos ojos, que ya hubiera querido tener la Thatcher!
La peli arranca del lado humano de una vieja de ochenta años, llena de convicciones y recuerdos que parecen más vivos que ella. Le gusta ir a comprar leche a la tienda de la esquina como si fuera una más, pero no le gustaría morir limpiando una taza de café, sino salvando al mundo de la hipocresía y la falta de rigor. Hoy en día ya sólo tenéis sentimientos, las personas de ahora, antes nos dedicábamos más a actuar y menos a sentir esto y lo otro, dice una Prime Minister venida a menos y llena de achaques.
Y por mucho que recuerda su infancia, adolescencia y época de estrellato, olvida cosas tan nimias como quién le acaba de preparar la comida o la mantiene encerrada en casa para ahuyentarla de los peligros. Olvida que su marido no vive en casa y que su hijo está en Sudáfrica. Es dura con la única hija que se ocupa de ella, y que se aguanta las lágrimas por no reconocer a quien fue un día la mujer más poderosa de Inglaterra. O debería decir del Reino Unido.
Margaret no lo tuvo fácil. Era la hija de un tendero y era mujer. Malos tiempos para una sociedad clasista y machista. Pero una ambición como la suya no se dejaba vencer por semejantes minucias. Y pasito a pasito fue demostrando que iba como un cohete de feria, siempre arriba. Más dura será la caída, pensaron otros. Y se metió en fandangos como la guerra de las Malvinas. Qué hago, dejo a todos esos ingleses a su suerte y demuestro al mundo que Inglaterra no se sabe defender de las invasiones injustas? Y ella sola decidió y ejecutó una guerra que costó muchas vidas.
En un mundo donde los políticos se han convertido en títeres que dicen y hacen lo que la mayoría de sus votantes de cada momento quieran escuchar y 'sentir', se echan de menos políticos de raza, con convicciones propias. Sean las que sean. Auuuh.
