El viernes deambulábamos por la ciudad sin saber dónde entretenernos -Médem y su Habitación en Roma había quedado descartada por la crítica bestial de Boyero en El País- hasta que dimos con la clave: una obra de Dagoll Dagom en el Teatre Poliorama de Barcelona. La obra: Cómica vida. Los actores: tres. El escenario: tres sillas y un espejo. El ambiente: risas. Como dice la crítica, es teatro dentro del teatro, porque los actores se sientan a tu lado y te pasan por delante y por detrás, sin que -tranquilos- te hagan preguntas incómodas o ridiculizantes de ésas del teatro espectáculo que no soporto.
La interpretación de Noël Olivé es maravillosa, como acredita la foto anterior sobre su estupendo monólogo, y de Pep Cruz y Jordi Coromina diré que encarnan al actor pasado de vueltas y al ingénuo entusiasta principiante de una forma excelente.
En definitiva, que sin concienzudas interpretaciones ni profundas disensiones sobre la vida y la muerte, pasas un rato divertido y sales con una sonrisa catalana en la boca.
