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lunes, 6 de mayo de 2013

De cartones y hombres


Un hombre un kit. Esperar, sellar, timbrar, correr, desvestirse, mudarse, sonrojarse, humillarse, arrastrarse y alcanzarlo, por fin, un sello nada más: APTO. 

Apto para dormir en el suelo, taparse con el abrigo, vestirse con zapatos disparejos, disponer de una lata de conservas que no se abra, esperar el zumbido de un avión que sobrevuele con víveres escondidos dentro de veinte cajas de cartón, más cartón, más frío, bombillas que se encienden y se apagan sin que tú las controles. 

Un actor inmejorable: Rafa Sánchez. Una actuación exquisita. Una banda sonora que ya quisieran en Hollywood -la quiero!-.Y justamente no tengo palabras para describirla, pero te hace sentir todas esas emociones por las que su personaje va pasando: el desconcierto, el temor, la alegría infinita de encontrar un huevo duro que llevarse a la boca, la rabia, la humillación, el desasosiego, la furia, el terror... y la vuelta al conformismo pacífico de resituarse con un palillo que sabe a madera y a miel. 

Hay que verla, escucharla, olerla y tocarla, hacerla nuestra. Todos deberíamos pasar por la silla que mira a la obra de Sera y Rafa Sánchez De cartones y hombres. Un lujazo. Felicidades porque lo habéis vuelto a conseguir!!!

martes, 11 de octubre de 2011

Y usted, qué hizo ante eso?


Lo mejor de ALASKA 2099 es su guión. O su puesta en escena? No me decido, porque ambos son excelentes. FACTORÍA LOS SÁNCHEZ es una combinación familiar explosiva. Y la Sala ALMAZEN, una vez más, el mejor entorno, para su estreno, en mi opinión, con ese corazón que no cabe en el pecho a modo de puerta de entrada gigante.

Una vez en acción, uno se espera que los cachivaches que se utilicen para escenificar la obra sean cachivaches del futuro más lejano,  y se encuentra con una máquina de escribir de las de siempre -cuando siempre es antes de cuarenta años- y unas antenas de ésas que servían para recoger la imagen del televisor del Cuéntame. Y aparece Rafa, atlético y maravilloso en su traje de oficinista de los años cuarenta pero infiltrado en los entresijos de la sociedad del futuro. Una sociedad en plena crisis y recortada por delante y por detrás. Donde el ojo de Orwell ya no es el Estado sino sus propios ciudadanos, con microiphones instalados en los chips de sus ojos que fotografían e informan, por ese orden, de  todo lo que son testigos. Donde el enemigo puede ser tu vecino, que reciba menos ayudas públicas que tú y desee tu reenvío al distrito doce, o peor,  al catorce. Porque en la sociedad del bienestar del futuro, no cabemos todos. Ya saben, no hi cabem tots. No todos podemos tener los mismos privilegios ni ser dotados con material de uso gratuito. Las ayudas del Estado son escasas y los delatores bien recompensados. Podría ser la Cuba de Fidel con sus informantes. O podría ser la Catalunya de Artur Mas y el bienpensante de su colega Durán i Lleida, que conoce a los inmigrantes por el servicio doméstico. Pero tampoco. Es Alaska. Y es el 2099.

Cuando Quique, educador social agobiado por ser el educador del mes y ver colgada su foto en la Social Corporation, se acuerda de su antigua jefa, la primera pregunta que le viene a la cabeza es la que ella le hacía a él frente a las injusticias que le pasaban rozando alrededor: Y usted, qué hizo ante eso?

viernes, 23 de abril de 2010

ALMA ZEN


En este teatro tan acogedor y que fue antiguo 'almacén' de zapatillas Victoria, se representó anoche y por fin en Barcelona, en arrebatadora primicia de la capital catalana y en petit comité (pero no tan petit) la obra de Factoría Los Sánchez, El educador social en Alaska www.eleducadorsocialenalaska.blogspot.com/ .

Como soy tímida de natural, me coloqué en primera fila para la representación pero no me atreví a saludar al autor de este invento, al cual ya he pedido mis disculpas por ser tan poco visible, pero sí señor allí estuve y aquí estoy para contarlo.

A los que sean de Barcelona, advertirles de que sólo les queda una oportunidad para verla en la ciudad condal -por ahora- que si no me equivoco es el próximo 7 de mayo en la misma sala. A los que sean de otras partes de la geografía patria, les queda esperar a que el éxito desborde las fronteras catalanas. Por supuesto que la obra es en castellano del más castizo, como corresponde a un catalán perdido en los servicios sociales de algún lugar entre Alaska y Extremadura.

Tengo entendido -y casi confirmado- que el autor de  la obra y el intérprete de la misma son hermanos de sangre, por lo que mi felicitación va para ambos, por el ingenio de escribirla y el savoir faire de interpretarla. Un monólogo de casi una hora de duración es lo justo para no cansar y lo suficiente para salir satisfecho. Te das una vuelta por un montón de personajes que, más que de teatro, son de pura realidad, con la magnífica interpretación, ya digo, de Rafa Sánchez.

Y qué decir de la sala Almazen, cuyo logo por ahora es un corazón rojo que inunda de luz roja la calle Guifré del Raval. Es perfecta para crear un ambiente de área de Servicios Sociales rodeada de amigos.

Que ustedes lo pasen bien y que San Jorge les traiga muchas flores. Por las mañanas suelen costar unos tres euros la unidad, a media tarde bajan a euro y medio y a partir de las ocho de la noche andan tiradas de precio en plan literal, pero no seamos cutres y regalémoslas de mañana, que te dan una alegría oyes.