Y si un día te encontraras con una semana off de tu vida real? Sin hipoteca, sin niños, sin jefe, y hasta sin marido? O sin esposa! Con plazo de caducidad, no para siempre, tan sólo unos días para ser tú mismo sin ataduras ni molestias -es que las esposas serán una molestia?-. Volver a los veinte, saltar encima de la pista de baile como si no hubiera fronteras e hicieras una hora de gimnasio cada día, ligar como en las pelis y atrapar esos culitos que siempre se escapan de tu vida rutinaria de oficinista y tu culo cuadrado por la silla ergonómica?
A lo mejor ése no es tu sueño, una semana off de tu vida marital y niñeril. Pero si lo es, si es que alguna vez lo has imaginado, corre a ver Carta blanca, es tu peli de esta semana. Si no vas a obtener una Carta blanca de tu pareja y de tu vida, al menos ríete un rato viendo cómo lo lleva Owen Wilson hecho un padrazo y un marido ejemplar.
Yo sí que lo he pensado. Si mi pareja me diera una semana off, y un montoncito de billetes, me iría a un hotel de la costa, pediría una habitación con vistas al mar y me tumbaría a la bartola hasta el último día de mi plazo de asueto. Dormir en una cama grande, no escuchar lloros en mitad de la noche ni cambiar pañales a mitad de un sueño, no sobresaltarme con un grito de pesadilla ajeno, quedarme en una tumbona sin preocuparme de ponerle crema a otra piel ni de que se me ahogue un infante, libros para leer sin que te venza el cansancio y pelis sin cortes obligatorios. Si apareciera un maromo por allí, lo echaría a patadas de mi paraíso terrenal.
Y fíjate, creo que al tercer o cuarto día, ya les echaría de menos.
