my time is now (Nike)

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jueves, 24 de octubre de 2013

Bailando me paso el día bailando y los vecinos mientras tanto...


A los cuarenta y con niños pequeños, la única posibilidad que te queda para desmelenarte y bailar son las BODAS!!! Este mes he tenido dos casamientos en dos ciudades españolas, y con eso he conseguido colocarme encima de esos tacones imposibles que llevaban empolvados en el armario ni se sabe de tiempo, y enfundarme en un vestido de seda que estaba ya a punto de regalar por falta de ocasión. 

Y con dolor de pies incluido por la falta de costumbre, nadie ni nada pudieron impedir que, al sonido de Barry White y You to me are everything, mis tacones se lanzaran desesperados a la pista para bajar el mousse de chocolate, los montaditos de foie y las ocho copas de vino y champagne que me acababa de meter. Y es que vamos a ver: dónde hoy en día encuentras juntos a Barry White, Alaska y Aretha Franklin a la una de la madrugada en una pista de baile? Por no hablar de los Secretos o Gloria Gaynor. Inigualable sensación de placer, nostalgia, revival, y my time is now como dice el lema de Nike. Bajo una bola setentera y rodeada de niñas que miden y calzan más que tú. 

Dónde es la  próxima??? 

lunes, 9 de julio de 2012

Campanades de boda



Faltan horas para que se produzca el bodorrio del año. Ella no se quiere casar y él tampoco, pero familia obliga. Clase media, Cataluña, Bollywood. Sí, estoy hablando de Campanades de boda, la última creación del grupo teatral La Cubana. Te ríes, te ves reflejada en algunas de las situaciones -que no en todas-, comprendes el porqué del teatro y te acuerdas de aquella frase que me dijo un  tío italiano que conocí hará ya algunos años de más: Manuela, todos los hombres  hacemos 'cine' antes de hacer el amor. En mi pueblo se decía de manera más basta... prometer hasta meter... 

Y sin embargo Campanades de  boda no va por  esos derroteros que me he desviado yo. Va del teatro que supone una boda. Desde los novios que se hubieran ido a vivir juntos sin tanta parafernalia, hasta la madre de la novia que llega con ataque de histeria al enlace y dice sufrir por su hija cuando en realidad sufre por su propia satisfacción. Habla de que los hijos homosexuales mejor que no se casen pero las hijas hetero mejor  que lo celebren por todo lo alto, no importa si es con un  actor indio o con un posibles catalán, y aunque tenga que ser por videoconferencia. Unos que pasen desapercibidos. Otros que se casen a todo color. El teatro Tívoli se convierte en un local para bodas y los asistentes a la obra en invitados con pamela. Y la tata de la peli es la tata de toda la vida, la que te cambió los pañales y le habla a tu madre como si la riñera, porque ella es en realidad quien manda en casa, quien conoce cómo y dónde se guardan las escobas. Y la música, la de siempre. El ritmo, el de La Cubana. Altamente tradicional y catalán, pero exportable, en mi modesta opinión, a cualquier ciudad de provincias española y familia de medio pelo venida a más. Espectacular y muy muy divertida, especialmente si eres de por aquí y lo has mamado en tu infancia, adolescencia, juventud y adultez. Imperdible.