Me encanta pasar miedo viendo una peli, salvo cuando duermo sola claro. Y anoche escuchaba todos los ruidos y gritos de THE CONJURING -INFORME WARREN- por mi casa a las cuatro de la mañana. Por qué? porque me liaron para ver cine de terror y salí aterrada. Había visto MAMA y no sufrí mucho ni me la creí demasiado, pero ésta de los años setenta, con muñecas de labios carnosos y mirada fija que se mueven de un sitio a otro y personas que son lanzadas al vacío o arrastradas por el suelo porque se les ha metido dentro el diablo, uff... Lo que pasa es que ahora ya no se dan tanto esos fenómenos paranormales a nuestro alrededor. Cuando yo era niña estaban Jiménez del Oso con sus psicofonías y las pelis con exorcistas, en cambio ahora la Iglesia y sus ritos como que han perdido protagonismo en nuestras vidas, no? Ya no nos asustan los demonios invisibles, sino las bombas de los terroristas o los cuchillos de algún tipo que quiera grabar su asesinato en vídeo. Quizá en los setenta hubiéramos dicho que se les había metido Lucifer en el cuerpo, y ahora simplemente nos parece que es un esquizofrénico que escucha voces en su cabeza. Menos mal que el papa Francisco está recuperando fieles a marchas forzadas... Feliz verano gente!!!
my time is now (Nike)
PASA PASA ESTÁS EN TU CASA
COMO EN TU CASA
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viernes, 2 de agosto de 2013
lunes, 11 de febrero de 2013
Hitch
Hitch era un tipo orondo además de un genio. Se llamaba Alfred y dirigió películas como Psicosis. Ahora le han hecho una peli a él protagonizada por Anthony Hopkins y una Helen Mirren como esposa que es absolutamente genial: su esposa Alma.
Del largometraje Hitchcock se pueden decir muchas bondades, pero nada como ir a verla y juzgar por uno mismo. Hay veces que el buen cine es mejor no perder el tiempo en describirlo. Tan sólo me pararé en la imagen que, a mí, como mujer y como esposa, me pareció más fascinante.
La Mirren está celosa y enfadada por las muchas aspirantes de actriz que le hacen ojitos a su marido con tan sólo veintipico de años y mucho entusiasmo. No porque se lo quieran tirar, eso es lo de menos. Sino por cómo las mira él. Por cómo se deleita Alfred con su belleza y juventud.
Y entonces Alma se pone el bolso al hombro y se va de tiendas. Cuántas veces no se va una de tiendas para cambiar el color del mundo que la rodea... En los grandes almacenes en que se pasea busca un bañador que remplace al suyo, que está gastado y cedido por los años que tienen ella y el bañador. Y entre todas las prendas que rebusca hay una que le atrae especialmente, por vistosa y porque es de rompe y rasga. No, se dice Alma, a mis años... de rojo furioso? con ese escote de quinceañera? Pero luego se lo piensa dos veces y arrambla con el único bañador más atrevido que ella en toda la tienda. Y cuando llega a casa se lo pone sin pensar si hace frío o calor y se lanza a hacer largos con una furia que dirías que está nadando contra Alfred o contra la propia decadencia de los años.
Yo de mayor, quisiera ser como la Mirren. Me temo que ya voy tarde, había sólo un molde y lo rompió.
lunes, 31 de octubre de 2011
Mientras duermes
Quién no ha deseado alguna vez dormir como una piedra y sin conocer nada de lo que pasa durante la noche mientras uno descansa? Yo duermo con tapones, y aún y así escucho las voces de mis hijos intermitentemente durante las horas de la oscuridad, que parece que tengo pluriempleo, que si quiero agua, que si tengo pipí, que si no encuentro mi chupete, que si tengo más hambre... oyes, qué niños estos que no te dejan ni conciliar un buen sueño ni tener una pesadilla larga...
En eso pensaba yo mientras Luis Tosar se hundía bajo el somier de Marta Etura y esperaba a que ella cogiera el sueñecito para hacer unos cuantos arreglos caseros, en Mientras duermes. Con porteros como Tosar, vivan los automáticos y los códigos de seguridad. Vaya, vivan las máquinas!
No sé si el gremio de porterolandia le habrá denunciado ya o estarán a punto de hacerlo. Claro, que deben ser tan pocos los porteros físicos que queden en España que no darán ni para tener un sindicato en condiciones que se fije en la competencia desleal del cine. Porque la peli de Jaume Balagueró da ganas de desconfiar hasta del pobre infeliz que te limpia tu porquería en la oficina. Ese ser invisible que pasa de puntillas para no molestarte y frente al que no te importa contarle a una amiga que has tenido un ligue o un gatillazo. Total, está limpiando con cascos y no entiende tu idioma.
Bueno, pues Luis Tosar entiende y comparte. Es amable, afable, hace favores y se cuela en las casas de las vecinas que son felices. Porque a él si hay algo que le fastidia es una tía que se levanta de buen humor y que mantiene la positividad por muchas putadas que le gaste la mañana.
martes, 26 de abril de 2011
GRITA SIDNEY
Contra mi voluntad fui a ver SCREAM 4 el pasado jueves. Confieso ser una pacata del género porque abandoné el cine de terror después de Pesadilla en Elm Street 1. Recuerdo que después de la peli acudí a merendar a casa de mi abuela. Ella siempre tenía unas llaves de casa de mis padres que vivían un piso por debajo, y yo cogía las llaves y me iba a mi casa hasta que llegara mi mamá. Pues bueno, no fui capaz de hacer eso ni tan siquiera. Me quedé en el salón de mi abuela temblando de miedo hasta que alguien viniera a recogerme, y pensando que Freddy Krueger podía aparecer en cualquier momento, con sus dedos como cuchillos.
Y he vuelto al género con Wes Craven de nuevo. Y bueno, al menos ahora no me esperaba una casa vacía sino otra llena de niños que, cuando lloran por la noche, pueden ser tu mayor pesadilla, pero una de la que sabes que saldrás con una sonrisa en los labios.
La peli comienza cuando la prota de todas las entregas, Sidney Prescott, vuelve a su pueblo natal para comercializar el libro donde relata sus experiencias. Y el pueblo volverá a sorprenderla a ella. Ghost face es realmente aterrador, y los personajes de Craven son impredecibles, lo que dice mucho a su favor. En algunos momentos el público hasta se reía de las puras bestialidades que veíamos en escena, pero contra todo pronóstico eso no le quita puntos sino que se los suma. Y cuando termina piensas 'yo nunca lo hubiera adivinado'. Un diez para Craven y su cine de terror, siempre que luego en casa te espere alguien. Por si suenan el teléfono o la puerta.
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