Sexo a los sesenta, los setenta o los veinte, qué importa? Necesitamos tocarnos, sentirnos, olernos, amarnos aunque a veces sea de mentira. El ser humano, por mucho que lo hayamos sofisticado y ocultado bajo un aspecto más bien enfriado y egocéntrico, necesita como el aire que respira tocar y besar a otros seres humanos. O no?
Eso le pasa a la pobre Meryl Streep -porque por mucho papel que interprete de un modo magnífico para mí siempre es MS- en su matrimonio después de cincuenta años a la sombra de Tommy Lee Jones. El esposo se le ha hecho viejo, comodón y gruñón, os suena de algo? Espero que no porque estamos lejos de los setenta, pero nunca es demasiado pronto para aprender de los errores ajenos!
Meryl quiere lo que queremos todas: dedicación, sonrisas, cenas románticas, bailar a la luz de las velas y hasta echar un polvete de vez en cuando. Y que la toquen, que la sientan, que la manoseen. Tommy, en cambio, quiere su sillón acoplable a su culo gordo, su serie de TV antes de dormir y su desayuno de huevos con beicon antes de salir para el trabajo. Ah, y toda una cama para él de modo que pueda roncar a sus anchas.
Con esa perspectiva, se hace duro pensar en un final feliz, a pesar de estar viendo una peli etiquetada como comedia romántica Si de verdad quieres.
Y en eso se cruza en su camino un psicólogo de parejas infelices. Donde todos los sueños son posibles y donde las fantasías sexuales tienen que ser reveladas en común y sin miramientos.
Divertida y emotiva. No le pido más.

