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PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

COMO EN TU CASA



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miércoles, 17 de junio de 2015

Ser una persona normal


Leticia Dolera escribe, protagoniza y dirige una peli a su medida: Requisitos para ser una persona normal. Pudiera parecer banal, pero hoy en día ser una persona normal no es un requisito que cumplamos casi ninguno. 

Tienes que tener trabajo. 
Una familia.
Ser feliz. 
Una vivienda. 
Pareja. 
Hacer deporte. 
Tener vida social.
Tener aficiones o hobbies.

No recuerdo si había más condiciones, pero con esto sólo ya me basta para no calificar, me falta el trabajo. 

Claro que la prota lo tiene peor, porque ni amigos, ni pareja, ni casa, ni trabajo, ni hobbies, ni perro (eso no lo pone pero podría calificar), ni familia unida, ni felicidad. Eso sí, posee un cuerpazo que no le cuesta ningún esfuerzo mantener y un rostro bello. 

Borja, en cambio, tiene trabajo y una vivienda -podríase decir- pero su cuerpo le dificulta la vida social y sus relaciones con las chicas que le gustan, como Dolera. Está gordo. 

Así que llegan a un pacto. Ella le ayuda a adelgazar, y él la convierte en una persona normal. 

Con este absurdo argumento Leticia Dolera construye una peli divertida, amena y en ocasiones hasta profunda (un poquito). Un buen rato de cine indie. 

lunes, 22 de julio de 2013

Sola en casa


Un año más, los niños con los abuelos y yo de rodríguez por la ciudad condal. Sola en casa. Sola en la oscuridad de la noche, sin  que nadie chille ni pida agua ni tenga pipí ni una pesadilla. Sola en el desayuno, sin que se derrame el zumo de naranja recién exprimido ni la leche de vaca. Con la música a tope y bailando en el salón mientras  me preparo unas tostadas. Sin dibujitos animados ni tan siquiera noticias. Sólo música. Me sobra tiempo, me hago la  cama, me preparo la  bolsa del gimnasio, vuelvo a mirar el reloj y me doy cuenta de que hoy llegaré a mi hora al trabajo. 

Y sigo preguntándome: pero se la tiró o no se la tiró? Porque de toda la película de Antes del anochecer, última de la trilogía entre Julie Delpy y Ethan Hawk, yo soy así de simple, como ella en el fondo, que no quiere saber si la ama o la deja de amar y si son una  familia más o menos constituida o improvisada. Déjate de chorradas Ethan, lo que ella quiere saber se responde con un sí o con un no: mientras ella paseaba a las gemelas en el carrito durante horas por la noche para que se durmieran, y tú estabas en aquel congreso de literatura rusa, te beneficiaste a la rubia que te ponía ojitos, la Emily Bronte ésa, o no? 

Muchos lugares comunes para mi gusto en la película, y hablan demasiado. Como escritor no me lo creo mucho a él, los que yo conozco son más reflexivos y menos charlatanes, y en cuanto a ella es una pesada de tomo y lomo en la que, por desgracia, yo me reconozco a cada frase que le dice, y me chirría reconocerme casi más que escucharla a ella. Qué pesada es, pienso, o qué pesada soy, pienso. Y me siento un poco ridícula reflejada en ella, pero me reconforto pensando que el papel de  la prota debe estar escrito por un varón, porque desde luego Ethan sale mucho mejor parado. Claro que él no tiene que hacer las maletas de las niñas cuando viajan, así cualquiera. 

La comida bucólica de artistas que se marcan en la masía griega me parece un poco excesiva, demasiado cliché, pero me divierte igualmente. Todo me divierte de hecho, a pesar de que le veo un punto cursi. 

Y luego llego a casa, a la casa vacía, al nido sin pollitos, y me pongo a ver Modern family. Para ver la vida en pareja me quedo con ellos, con los de Modern family, que no dramatizan tanto. Y es que son americanos. 

Y por último, si queréis saber lo que yo opino: como la Delpy, creo que sí se la tiró. Pero también creo que no hacía falta preguntarlo. No en la vida real por lo menos. Porque, y si te dice que sí? Menos mal que Ethan es un tío listo y no responde a la pregunta. 

lunes, 17 de junio de 2013

Writers


Siempre he percibido la Soledad como una Amiga necesaria y saludable. Cómo sino consigues pensar con claridad, reflexionar, leer una buena novela o bailar desenfrenadamente desnuda en el baño frente al espejo? Hay cosas que la requieren a la Soledad. Y en al menos una ocasión hasta le he dedicado un cuento a esa vieja Amiga. 

Sin embargo, ahora me encuentro con un estudio que dice que la soledad te hace comer  más galletas, más helado, te aferra a los vicios como el tabaco y el alcohol, y hasta te puede dar por follar indiscriminadamente si te sientes muy solo. Vaya por Dios, una mezcla entre el Charlie Sheen de Dos hombres y medio y la Renée Zellweger de Bridget Jones

Y me quedé pensando en las épocas en que yo he comido más galletas, más chocolate y más helado: y transcurren entre mis fines de semana más solitarios, pero más  fecundos en cuanto a escribir se refiere, y aquellos otros de embarazo, en que me sentía la mujer más vulnerable del planeta. Para el alcohol he sido siempre más bien un ser social, claro que cuando dejé el tabaco me servía mi copita de vino nada más llegar a casa para compensar. Un vicio quita otro vicio, igual que un clavo quita otro clavo. Del sexo ni hablamos, demasiadas redes sociales de por medio para confesar lo privado. 

Pero todo eso en nada se parece a la verdadera Soledad. La que se siente en grupo, en pareja, en familia, en sociedad, en medio de una fiesta, en un ascensor atestado de gente o en una playa bullanguera: la que va por dentro. Esa que duele. 

De todas ellas habla Writers, una peli de humor inteligente y con la que pasas un buen rato -con algún que otro pero- y que se ha traducido tontamente como Un invierno en  la  playa. Escritores que hablan, piensan, sienten, viven, follan, aman, odian, se drogan, y todo lo malo y todo lo bueno lo utilizan para su ficción. Se diría que a veces viven para poder contarlo. Y en familia. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Es el sexo, estúpido!


Sexo a los sesenta, los setenta o los veinte, qué importa? Necesitamos tocarnos, sentirnos, olernos, amarnos aunque a veces sea de mentira. El ser humano, por mucho que  lo hayamos sofisticado y ocultado bajo un aspecto más bien enfriado y egocéntrico, necesita como el aire que respira tocar y besar a otros seres humanos. O no? 

Eso le pasa a la pobre Meryl Streep -porque por mucho papel que interprete de un modo magnífico para mí siempre es MS- en su matrimonio después de cincuenta años a la sombra de Tommy Lee Jones. El esposo se  le ha hecho viejo, comodón y gruñón, os suena de algo? Espero que no porque estamos lejos de los setenta, pero nunca es demasiado pronto para aprender de los errores ajenos! 

Meryl quiere lo que queremos todas: dedicación, sonrisas, cenas románticas, bailar a la luz de las velas y hasta echar un polvete de vez en cuando. Y que la toquen, que la sientan, que la manoseen. Tommy, en cambio, quiere su sillón acoplable a su culo gordo, su serie de TV antes de dormir y su desayuno de huevos con beicon antes de salir para el trabajo. Ah, y toda una cama para él de modo que pueda roncar a sus anchas. 

Con esa perspectiva, se hace duro pensar en un final feliz, a pesar de estar viendo una peli etiquetada como comedia romántica Si de verdad quieres

Y en eso se cruza en su camino un psicólogo de parejas infelices. Donde todos los sueños son posibles y donde las  fantasías sexuales tienen que ser  reveladas en común y sin miramientos. 

Divertida y emotiva. No le pido más. 

lunes, 30 de abril de 2012

La pesca del salmón en Yemen


Pescar salmones en Yemen no es natural, pero puede serlo si se empeña un jeque con dinero para gastar y contrata a Ewan McGregor y a Emily Blunt para enamorarlos, no sólo del proyecto sino al uno del otro. 




Jeques que hablan buen inglés y creen en proyectos sostenibles, mujeres enamoradas del amor y funcionarios rutinarios deseando saltarse las  normas, además de yihadistas de pegote y un primer ministro que no sabe pescar en manos de la excelente jefa de prensa Kristin Scott Thomas. Divertida,  humorística, emotiva y facilona. En tiempos de crisis y despidos, gastarse siete u ocho euros, si aún puedes, en una comedia romántica con paisajes yemeníes y tíos guapos sin corbata es un desahogo. Yo me lo pasé muy bien.