my time is now (Nike)
PASA PASA ESTÁS EN TU CASA
COMO EN TU CASA
jueves, 14 de julio de 2011
ROSALINDA IS BACK
VUELVE ROSALINDA, LA BRUJITA MÁS INOCENTE DE TODO NOWHERE'S LAND... HA LLEGADO POR FIN A PARÍS... PINCHA AQUÍ
lunes, 11 de julio de 2011
Principiantes
Beginners es una peli rara, agridulce, tierna. La saboreas mientras la visionas y luego la olvidas. O será que yo tengo tantas cosas en la cabeza los fines de semana que retener una peli en mi memoria sería un plus de extraordinaria que no le hallé.
Ewan McGregor no tiene ni zorra idea de cómo enamorarse ni enamorar a nadie. Y claro, los principiantes en el amor que, para colmo, carecen de segundas intenciones, pringan con la más chalada de todas. Se llama Mélanie Laurent y está muy muy buena, en iguales proporciones que muy muy pirada. Actriz, viajera de hotel en hotel. Como a todos los personajes de éxito, le gustaban los hoteles caros hasta que tuvo que dormir en ellos muchas noches seguidas y se dio cuenta de que olían a naftalina y extravío. O vacío, a pesar de que odio que rime.
En cuanto al chico de la peli, Ewan, tiene ese toque romántico de chico desastre que no sabe cómo diablos seducir a nadie, ni tampoco a sí mismo. Por qué me dejaste escapar, le espeta ella en un momento dado. Porque primero pienso que todo saldrá mal, y luego me esfuerzo en que así sea. Es fácil identificarse con él si eres de los que va a ver pelis de perdedores.
En mi próxima vida, me gustaría ser un poco Melania.
martes, 5 de julio de 2011
Mono eres y en mono te quedarás
Vivo entre la duda y la incredulidad. Y si no soy lo que creo ser? Y si no formo parte de la comunidad a la que creo que pertenezco? Le pasó a una chimpancé en los años sesenta, a la pobre la criaron entre seres humanos para estudiar sus comportamientos, y cuando le hicieron caer en la cuenta de que era una simple primate, la pobre entró en depresión. Había vivido entre personas ergo se sentía una más entre ellas. Su entorno socioecómico y educativo era el de los humanos y no el de los monos. Por mucho que su genética jugara en contra.
Ahora la CEOE, la patronal de los empresarios, con no sé qué fines, ha elaborado un informe desde su think tank Instituto de Estudios Económicos, titulado Educación y Formación Profesional, en el que afirma sin rubores que el determinismo genético de las personas es más influyente en su educación que el propio entorno social y económico en el que sobreviven.
Y por qué la patronal paga ahora por estudios sobre la educación y sus factores condicionantes? Será que quieren justificar que el recorte del gasto público en Educación no influye en el rendimiento académico de los escolares porque, se invierta en ellos lo que se invierta, su desarrollo intelectual está determinado por su biología y cromosomas? Será posible? Y sino, a qué se meten ahora a estos menesteres?
Soy la primera convencida de que la genética determina aproximadamente el 50% de lo que podemos ser. Atención a la cursiva. Como dice la catedrática MP Jiménez Aleixandre para El País de ayer lunes, 'la expresión de los genes es el resultado de los genes y el ambiente'. Y pone un ejemplo: podemos tener una genética que potencialmente nos lleve a ser altos. Pero si no gozamos de una buena alimentación y condiciones sanitarias aceptables, nos quedaremos canijos por mucho que los genes nos pudieran haber llevado a las ramas de los árboles. Igualmente, podemos tener facilidad para la escritura, las matemáticas o la pintura, pero si nadie nos pone los instrumentos en las manos para desarrollar esas predisposiciones intelectuales, nos quedaremos en proyecto fallido de matemático o artista.
No hay que ser Einstein para entenderlo.
Luego la CEOE abunda en el fango y arremete contra los horarios escolares. Resulta que la culpa de que yo, como madre trabajadora de multinacional, tenga unos horarios incompatibles con los de la escuela de mis hijos, no es de la empresa para la que trabajo como una perra, sino de las puñeteras profesoras de mis hijos, que son feministas y reivindicativas y han conseguido reducir los horarios escolares de modo que mis hijos salen de estudiar como cuatro horas antes de lo que deberían. Ellos salen a las cinco de la tarde y yo a las ocho o las nueve de la noche. Pero no es que mi horario esté mal y que no sea sano que uno viva por y para trabajar. No es que la empresa privada tenga que hacer examen de conciencia para ver porqué tiene que hacer tantas horas para producir lo mismo que un alemán en la mitad de tiempo. No. Es que las mujeres profesoras de escuela han conseguido que los niños no vivan en el colegio día y noche como deberían, para no perjudicar la productividad de sus padres.
En definitiva, que lo que está mal no es que yo me pase el día en la empresa de sol a sol, y no vea más luz que la del neón de mi oficina y la de los coches en la carretera de ida y vuelta del curro. Lo que está pésimo es que mis hijos no hagan el mismo horario que yo en sus colegios, de modo que así mi jefe no padecería mis prisas por salir a recogerles ni tendríamos que pasar las tardes en actividades tan poco rentables como jugar en el parque o comprar juntos en el super.
Luego se quejan de que los niños crecen solos y se pasan el día frente a la videoconsola o se desnudan por internet para pagarse unos extras.
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jueves, 30 de junio de 2011
Los jeans de solteras
Metes barriga, coges aire y entras en la empresa. Vuelves a escuchar que te llaman Manuela, por tu nombre. Ya no eres la 'mamá de X' durante las veinticuatro horas del día. Eres una persona por ti misma. Tienes una reunión de trabajo donde nadie habla de cacas ni pedos ni cremas para las irritaciones del culito. Les miras raro. Menos mal que una llamada al móvil te interrumpe la concentración. Es la mamá de X? Soy la pediatra de X, me has llamado. Un momento, dices, porque los pediatras son la especie humana más difícil de hallar al teléfono para ti. Sí, doctora, te he llamado porque me dice mi marido que el niño tiene una infección en los genitales, pero claro le ha llevado al colegio y ahora la profe del niño me dice que no puede estar allí con infección. Así es, mamá, pensé que ya no le tenías en el cole porque estaba de vacaciones y no le dije nada a tu marido. Tienes que tenerle en casa hasta que se cure. Y cuándo es eso, doctora? Pues si para el lunes próximo tienes suerte... Vuelves a la reunión, pero aún pensando en la crema para los genitales de tu hijo X. Sales de allí y te pides un café de la máquina. Entras en tu despacho y el silencio te parece un lujo asiático. Hay papeles, pero no hay babas. Los papeles son más fáciles de gestionar y crean menos estrés emocional. Tus tetas ya no chorrean porque ya pararon de dar leche, aunque los sujetadores tienen que seguir siendo los mismos hasta que vuelvas a tu talla de antes, si vuelves. Entretanto, has querido ponerte a régimen. Antes de que pueda notársete, has visto a tu marido notablemente contento de tu puesta a dieta. Entonces entra una pedorra en tu oficina y te recuerda, tocándote la barriga, que tienes que recuperar la figura. Le dices que acabas de volver y que se relaje. Hija de puta, nadie sabe el estrés que esa frase puede provocar en una mujer que trata de ser madre, trabajadora y de conservar no sólo la pareja sino el atractivo femenino que un día intuyó poseer.
Es mentira que las madres seamos mujeres. Somos robots que tratamos de coordinar y ejecutar a la perfección labores para las que no sabíamos que podíamos servir unos años atrás, y sin perder ni un ápice de nuestro buen humor ni ganar un gramo para que nos quepan los jeans de solteras. Robots.
martes, 14 de junio de 2011
Simplemente HANNA
Hanna sale del hielo y parece esculpida en el. Dentro alberga a una niña cuyo único motor de rodaje es su padre e instructor de combate. Cuando estés preparada, le dice, puedes volver al mundo de los seres humanos. Pero recuerda, que si tú no la matas a ella, ella te matará a ti. Marissa Wiegler. O Cate Blanchett.
Joe Wright, director de Hanna, construye una peli a mitad camino entre el thriller y el cuento de hadas. Hanna es bella pero quema, exactamente igual que el hielo.
Música a cargo de los Chemical Brothers. Escapadas al desierto de Essaouira, a los bosques de Finlandia, a un puerto de carga o a un parque de atracciones abandonado en Berlín. Y una historia a la altura, medida y ritmo de sus escenarios. No cabe más y se te sale por la boca.
viernes, 10 de junio de 2011
dormir o vivir
Una vez tuve un novio que andaba por la vida tan estresado que dormir por la mañana más allá de las siete le parecía criminal, un asesinato de la propia vida. Perder el tiempo, decía, dormir es perder el tiempo. Con los años he aprendido que durmiendo no sólo rejuveneces porque te salen menos arrugas y menos canas, sino que además vives tu otra vida, la de los sueños inconscientes, y descansas un ratito de ésta. Que no es que ésta no nos guste, pero a veces está bien poner el off y entrar en La Otra Dimensión.
Los neoyorquinos, que todo lo comercializan, ahora venden horas de sueño por un precio razonable. Y si no son de sueño, por lo menos que sean de relajación. Por 17 dólares puedes disfrutar de 20 minutos de tranquilidad en una cámara privada en YELO, un salón de Manhattan (The New York Times), y empresas vanguardistas como Google o Cysco alquilan sillas de siesta para sus empleados y tienen cápsulas futuristas con ese fin. Han estudiado que un hombre con sueño es mucho menos productivo que uno descansado.
Así que lo que los latinos inventamos sin darnos ni cuenta y vivimos creyéndonos atrasados e ineficientes por exceso de calor, resulta que ahora los anglosajones lo comercializan como el agua mineral. Embotellan la siesta y la venden por horas sueltas.
Y es que, hasta cuando nos copian sacan más partido que nosotros. Será la educación calvinista o qué? Por mi parte, y dado que en los próximos años sufriré de falta de sueño profundo debido a los pipis, aguas y terrores nocturnos de mis hijos, pido rabiosamente al mundo anglo que inventen la pildorita del sueño. No quiero nada más que tener la sensación de haber descansado doce horas seguidas. Y al igual que me horrorizaba que hubiera una pastilla que eliminara el hambre, y con ello las ganas de comer y las delicias del sabor de un pata negra, también me espanta una vida sin sueños inconscientes, pero qué le voy a hacer...
martes, 7 de junio de 2011
In fraganti
No sé qué día fue que comencé a ver pelis de salón de peluquería, pero este finde vi otra. Me temo que enganche. Se titula ¡Qué dilema! y es una estupidez. Pero una de ésas, las peores, que para colmo te ves obligado a comentar al salir del cine. Por tonta pero también porque te preguntas 'y qué hubiera hecho yo en su lugar?'.
Y es que resulta que el fulano que la protagoniza, del que no recuerdo su nombre pero sí que tiene ese encanto de los osos todo terreno barra action men, descubre que la mujer de su mejor amigo se la está pegando a su socio con un crío lleno de tatuajes. Y ella es ni más ni menos que Winona Ryder, que sabe fingir cualquier cosa.
Y éste es el dilema. Tu mejor amigo es además tu socio. Su mujer se la pega con un chavalín de veinte y si se lo dices arriesgas el mayor negocio que nunca hayáis tenido entre manos: ser proveedores de la Chrysler. Y por si fuera poco, ella amenaza con contarle que os acostásteis juntos, ella y tú, hace muchos muchos años ya.
Vale, es un argumento tonto, pero uno sale de la peli y algo tiene que comentar en la sobremesa. Y si te fueras de viaje y encontraras que, en la mesa de al lado, el marido de tu mejor amiga se la pega con una extraña? Quien dice amiga, dice amigo...
Yo lo que pienso es que la vida está llena de matices.
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