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viernes, 17 de octubre de 2014

Workaholismo


Un buen amigo me cuenta que su hija de 38 años ya se ha congelado los óvulos, porque por ahora la vida no le depara un embarazo a la vista, charlo con otra amiga de edad similar y me dice que tiene demasiado trabajo como para plantearse lo de la congelación, si no tiene tiempo de pensar en novios, qué le va a dar la cabeza para buscar un banco de óvulos, hacerse varias inseminaciones carísimas y luego pagar el mantenimiento mensual? Pero eso le pasa por no ser directiva en Facebook o Apple, empresas que lo hacen por ti y para ti, por tu bienestar, por tu tranquilidad, para tu felicidad. Para que mientras te concentras en realizarte como mujer y aspirar a directiva del año, tus óvulos no sufran estrés, te los sacan, te los congelan en el exterior y así tú puedes seguir siendo mujer de tacones y falda estrecha, drogándote con cafeína hasta altas horas de la madrugada si un jefe te lo pide o si un acuerdo no sale o si una demanda no acaba de tomar forma, y dedicándote en cuerpo y alma a lo que más te realiza como persona: el workaholismo. 

Que mujeres como Soraya Sáenz de Santamaría, Carme Chacón o la propia Marissa Mayer, ministra, exministra y consejera delegada de Yahoo respectivamente, se tomen apenas una semanita de vacaciones después de parir y en la semana dos ya vuelvan a sus despachos qué señales nos da al resto? Que son muy responsables o muy irresponsables? Que, en según qué puestos directivos, si amamantas a tu bebé tiene que ser en la oficina y entre reunión y reunión? Que la nannie es imprescindible si tienes un puesto de dirección? Que hay que hacer antes un master de super woman para dedicarte a la maternidad y la dirección de empresas nada más parir? 

O mejor, como parecen apuntar las vanguardistas -o retrógradas- Face y Apple, que mejor te sacas los óvulos y te los guardas para mejor momento porque, bonita, esto no es compatible, sabías? 

Pero puede, tan sólo puede, que esta no sea más que una medida alternativa, y no un mensaje de que la exclusividad ni se vende ni se compra, sino que se transforma. 

Y mientras eso pasaba, había mujeres que estaban de nueve meses de embarazo y no lo sabían, como Alba, de 28 años, a la que la justicia española le ha reconocido un 'trastorno de negación del embarazo' como eximente en la muerte de su bebé recién nacido, transformando la acusación de asesinato en homicidio imprudente y 10 meses de cárcel en vez de 20 años. 

A veces, nada es lo que parece. Y a veces sí. 

lunes, 7 de julio de 2014

Maléfica mamá


Ya era hora de encontrar una mala que no fuera fea y gorda. Maléfica no es sólo Angelina Jolie, el animal más bello después de Ava Gardner, sino que es una mamá que no es mamá, una mala enamorada, una mala compasiva, una mala vengativa, una mala arrepentida. Maléfica es ambigua e imprevisible, con alas y sin alas. Y su poder es el de las hadas de los cuentos cambiados. Pero lo mejor de Maléfica es que es madre adoptiva de un 'animalillo', como ella la llama. Y no todo acaba bien, no relajarse hasta el final. Recomendable desde los dos años y hasta los cien o más. 

jueves, 13 de septiembre de 2012

hasta que el cuerpo aguante


Mi hija se desveló esta noche sobre las cuatro y no paró de chillar hasta las cuatro y cuarto. Para entonces ya  me había  desvelado yo también. Mi hijo sobre las seis lloraba porque no quería que su puerta del cuarto estuviera cerrada, así que se la abrí y y me volví a la cama rogándole en voz baja que no sollozara, que mami no había pegado ojo todavía... Y sobre las seis y media de nuevo mi hija decidió que ya no quería seguir en la cuna, sino que quería que fuéramos las dos al salón, y allí nos instalamos antes de que despertara de nuevo al mayor y hasta que se hizo de día. Y sabes qué? A pesar de todo eso, estoy de un humor excelente, aunque con las pestañas corridas hacia abajo y las ojeras mal disimuladas por el último sol del verano. 

Todo gracias a Uma Thurman y su Una mamá en apuros, que estuve viendo anoche en Divinity hasta las tantas. Empezó como tantas otras pelis dirigidas al sector femenino entre los treinta y los cuarenta de la cadena en cuestión. Chica guapa detrás de unas gafas de pasta y unas chanclas dentro de una bici que arrastra a sus hijos por toda la ciudad y no tiene tiempo ni de respirar, y que no trabaja fuera de casa, por lo que el trabajo de dentro de casa le cae todo a ella. Pendiente de las bolsitas de  regalo para el cumple de su hija, de inflar los globos y de encargar la mejor tarta de la ciudad, y luego de subir las bolsas cuatro pisos a pie mientras en la calle un policía le multa por aparcar en zona de rodaje de películas. Marido extravagante por el lado intelectual y ella, que todo se lo calza al hombro, hecha un lío porque no sabe si ha desperdiciado su juventud pariendo y criando o si aún le queda un resquicio de locura para bailar y un gramo de profundidad para escribir. La vida de una mamá, le increpa a su marido, está llena de hechos concretos desde que se levanta hasta que se acuesta: hacer los bocadillos, poner agua en las mochilas, vigilar que haya una muda de ropa en ellas, comprar sus bolis y la leche, llamar a la pediatra para que les pongan una  vacuna, preguntar a la profe qué tal estuvo su hijo, bañarlos, hacerles la cena... así hasta que no te queda espacio para el pensamiento abstracto. Uff, ahí me estremecí, cuántas veces he pensado que me estaba atrofiando. Hasta que llega un mensajero indio de ojos verdes que estudia literatura por las noches y le pregunta por lo que ella escribía cuando estaba en la universidad, por sus proyectos de facultad y por su música favorita. Y se ponen a bailar como si nadie les estuviera viendo, yo siempre digo que la música te vuelve a tu yo más íntimo o más  visceral. La mamá en apuros decide que nadie la comprende y huye con un coche destartalado y pringoso de mermelada y chocolate hacia Jersey. Pero a mitad camino, sucede algo que le recuerda lo que de verdad es esencial. 

Parece una tontería, no? Pues cualquier  mamá se puede sentir reflejada, y no sólo eso, sino que al convertirte en Uma Thurman, porque todas llevamos dentro a esa loca chiflada que bailaba por las noches y fumaba hasta apestarle el aliento mientras oteaba el panorama, sonríes y te das cuenta, como dice ella, de la suerte que tienes. Porque para vivir la vida a tope y disfrutar con pasión de los instantes, sólo hay que mirar a tus hijos y hacer como hacen ellos, sin que exista el mañana. 

lunes, 29 de noviembre de 2010

Odio los domingos, no los lunes


Eres mamá? Si la respuesta es afirmativa, por favor responde a la siguiente pregunta: alguna vez has gritado de alegría al verte en el ascensor -saliendo de tu casa- un lunes por la mañana? porque te ibas a trabajar y dejabas a los retoños con su padre, o en el cole, o en casa con una canguro? Si la respuesta es SI no te sientas culpable. Mejor lee a ELVIRA LINDO ayer en El País, y continúa con mividaconhijos y el libro de Isabel García Zarza Diario de una madre imperfecta. Yo nunca lo diré mejor que ellas.

Destacaré una frasecita de la genial cronista Lindo que discurre lo siguiente "en mi memoria están esos cuentos de Alice Munro en los que aparecen madres que leen incansablemente mientras dan de mamar y a menudo piensan en esa otra vida que se están perdiendo. Madres hechas de la materia de los seres humanos. Tan imperfectas como reales."

Yo relajé mucho los músculos leyéndola ayer.