my time is now (Nike)

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lunes, 25 de enero de 2016

Los amigos como nosotros


En un balneario suizo de lujo coexisten individuos e individuas que, por diferentes y dispares razones, y en edades que van desde la niñez hasta la senectud, han decidido hacer un parón y disfrutar de la belleza y la tranquilidad de un paraje extraordinario. Tanto como la película que ha montado Sorrentino en La juventud, una joyita cinematográfica que te da ganas de llorar de tan bella, y que volverías a visionar nada más termina, para apreciar todos esos detalles que en el primer pase seguro te has perdido. 

Michael Caine es un director de orquesta retirado, con una mujer encerrada en una institución de salud mental y una hija en plena crisis personal. Harvey Keitel está escribiendo su testamento cinematográfico rodeado de jóvenes aspirantes a genio. Y a través de ellos y junto a ellos, desfilan Miss Universo, un actor que está de vuelta de todo a pesar de sus pocos años y un montañero enamoradizo, entre otros personajes. 

Los amigos como nosotros, dice Caine, están para contarse las cosas buenas. 

lunes, 5 de octubre de 2015

KIDS HELPING KIDS



Segunda parte de mi artículo sobre el bullying y cómo atacarlo, sobre la premisa del kids helping kids o niños ayudando a niños, un programa de NO BULLY (N.Carlisle).


BULLYING Y MEDIACIÓN PARTE II, por Rosa Chover.

jueves, 17 de septiembre de 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

Ponga a un refugiado en su vida


Como todos los veranos, este también lo comencé pasmada con las noticias que traía la prensa sobre los cientos de miles de refugiados que huían de la guerra en Siria y no encontraban adónde dirigirse sin que les cerraran la puerta en las narices. 

En julio se produjeron los debates entre la sancta sanctorum de la Comisión Europea y los países negligentes con sus deberes. Margallo se negaba a aceptar cuotas de refugiados impuestas por Bruselas. Ni que fueran vacas lecheras, pensábamos todos. Pero él no lo decía por eso; simplemente su número era más bajo que el que le querían imponer. 

Las portadas de El País en agosto eran espeluznantes. Trenes abarrotados, mares llenos de muertos, costas idílicas como las griegas y las turcas apestadas de enfermos y ahogados. Después del desayuno te ibas a la playa, y mirando ese mismo Mar Mediterráneo no podías dejar de pensar en esos cuerpos, hasta que tu hijo te interrumpía con su día a día. Mami, los cangrejos comen jamón? 

El año pasado fue el ébola. Este año los refugiados sirios. Agosto encadena noticias del horror de los otros, hasta que ese horror toca fondo y, o bien se infecta de ébola un paisano, o bien un niño se ahoga en nuestras costas -uno de tantos- y le convertimos en portada. Entonces es cuando la Merkel se arremanga y dice 'que derogo el protocolo de Dublín, que acojo a todos los que vengan y sean asilados, que al resto los echo como siempre, que este año quiero a 800.000 más, que tú miserable socio del Sur ponte las pilas o te saco los colores'. Luego llega Ada Colau y monta las ciudades refugio. Y Rajoy, abochornado, para finales de verano ha tenido que claudicar y aceptar unas migajas más. Ponga a un refugiado en su vida. Si es inmigrante de hambre no vale eh! Sólo si su miseria es la guerra le damos la bienvenida a Europa. 

Y hoy El País titula así en su portada: La crisis de los refugiados obliga a planear bombardeos en Siria. Y un rayo me ha recorrido por dentro, como si fuera un temblor atómico. El argentino que me vendió el diario dice que son titulares para vender. Prefiero no opinar, yo estoy a punto de darme de baja. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Aprendiendo a conducir


Aprender a conducir es una metáfora para decir aprender a vivir de otro modo. Es lo que le pasa a la señora rubia intelectual de la última peli de Isabel Coixet Aprendiendo a conducir. El alma de la peli es Ben Kingsley, que está magnífico como siempre, y la peli discurre como una buena peli indie que no te imaginas -prejuicios- que vaya a estar dirigida por una española. 

El concepto está de moda. Te pasa algo gordo negativo y tú lo transformas en positivo. Cada bronca, cada bache, es una oportunidad de crecimiento, de experimentar un cambio, de vivir de otra manera para volver a sentirte viva. 

Lo otro que está de moda: salir de la zona de confort. Dar un paso fuera del tiesto en el que movías tu vida hasta ahora: tu maridito, tu casita, tu niña, tu trabajo, tus amigas de siempre. Hay que salirse del jardín y pisar el barro, experimentar lo inseguro que se vive ahí afuera, en la jungla, y ser consciente de la de cosas que te estabas perdiendo ahí adentro. 

Aprender a conducir un coche, si no sabías que podías hacerlo, es una forma más de empoderarse. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Ser una persona normal


Leticia Dolera escribe, protagoniza y dirige una peli a su medida: Requisitos para ser una persona normal. Pudiera parecer banal, pero hoy en día ser una persona normal no es un requisito que cumplamos casi ninguno. 

Tienes que tener trabajo. 
Una familia.
Ser feliz. 
Una vivienda. 
Pareja. 
Hacer deporte. 
Tener vida social.
Tener aficiones o hobbies.

No recuerdo si había más condiciones, pero con esto sólo ya me basta para no calificar, me falta el trabajo. 

Claro que la prota lo tiene peor, porque ni amigos, ni pareja, ni casa, ni trabajo, ni hobbies, ni perro (eso no lo pone pero podría calificar), ni familia unida, ni felicidad. Eso sí, posee un cuerpazo que no le cuesta ningún esfuerzo mantener y un rostro bello. 

Borja, en cambio, tiene trabajo y una vivienda -podríase decir- pero su cuerpo le dificulta la vida social y sus relaciones con las chicas que le gustan, como Dolera. Está gordo. 

Así que llegan a un pacto. Ella le ayuda a adelgazar, y él la convierte en una persona normal. 

Con este absurdo argumento Leticia Dolera construye una peli divertida, amena y en ocasiones hasta profunda (un poquito). Un buen rato de cine indie. 

lunes, 1 de junio de 2015

ORÍGENES


El viernes estuve participando en una mesa organizada por Addif (Asociación en defensa del derecho de la infancia a una familia) por mi buena amiga Puri Bínies, coordinadora de Addif además de escritora y periodista de larga trayectoria, y por Hijos del Perú. 

Participaron otras dos chicas adoptadas en diferentes circunstancias de las mías, en otro momento y en otro lugar, pero las tres teníamos puntos en común, a pesar de la disparidad de nuestras historias. Queríamos saber más, en definitiva, sobre nosotras. Nos llamaba la curiosidad y la necesidad de conocernos mejor. Laia admitía, antes que yo pero como yo misma, que en un momento dado de nuestras vidas nos hemos aferrado al amor de pareja como si eso pudiera devolvernos lo que no hemos tenido, como si pudiera llevarnos a olvidar un abandono temprano del que desconocemos los porqués. 

Yo no sé si en la barriga una puede aferrarse tanto al contacto materno que después, cuando te despojan al salir y bruscamente de ese latido materno, ese 'abandono' o 'separación' lo arrastras o no toda tu vida. Yo no sé si esa madre adoptiva es capaz de paliar tanto desencanto emocional 'en origen'. Lo que sí sé es que ninguna estamos buscando una madre, ni siquiera una familia sustitutiva. Pero sí un rostro, una historia, un porqué, un cómo, una mirada en la que reflejarnos, si acaso. Y algunas quizá no lleguemos a encontrarla. No importa, yo me miro en los ojos de mis hijos y con eso me basta. Y la mirada de mi madre a lo Meryl Streep siempre me perseguirá y me acunará desde donde quiera que esté. Me refiero a mi madre adoptiva, y única para mí. Porque como me dijo Puri Bínies en una ocasión, en los gestos, en las miradas, en las sonrisas, uno acaba pareciéndose a sus padres adoptivos, porque en ellos te ves reflejado y en ellos te reflejas. 

Graciar por la jornada, ojalá haya más, Addif. Os dejo un extracto de lo que ha publicado la Asociación al respecto. 


La búsqueda de los orígenes biológicos es:
Esa necesidad de encontrar tu espejo físico, ese rostro en el que reconocerte...
Esa necesidad de saber qué pasó, por qué pasó...
La curiosidad de saber si tienes hermanos biológicos o no...
La sensación de rodearte de los rostros, los olores, las sensaciones de tu cultura de origen, del lugar donde pasaste tus primeros meses o tus primeros años, de volver allí donde empezaste a ser...
El deseo de saber, en definitiva, un poco más de ti, y de tu historia de vida, sabiendo algo más de tu familia biológica, de tu país, de tu lugar de origen...
Pero no es buscar una familia, una madre, un padre..., porque ya los tienes.
No es, siempre, buscar para encontrar, porque en muchos casos hay que aceptar que va a ser imposible encontrar. Y hay que saber vivir con ello...
Estas y muchas otras reflexiones llenaron de calidad la Mesa Redonda sobre la Búsqueda de los Orígenes Biológicos en la que participaron tres hijas adoptivas: Milagros Forrester, inglesa de origen peruano y Laia Muñoz y Rosa Chover de adopción nacional. Las tres, junto con el psicólogo Carles Benet, del Servicio de Postadopción del ICAA, nos ayudaron a comprender mejor las razones, la complejidad, las necesidades de muchos hijos adoptivos.
También quedó muy claro que no todos los hijos adoptivos tienen la necesidad de buscar, que esta decisión corresponde exclusivamente a los hijos, a su propio deseo, que requiere de una estabilidad emocional y personal y de un acompañamiento y orientación profesional porque va a remover aspectos emocionales, psicológicos, identitarios ...
Un placer oír a los cuatro. Una gran satisfacción ver el interés y la participación de todos los asistentes. Y nuestro reconocimiento al Grupo de Padres Hijos del Perú y especialmente a Erika que nos pudo traer a Milagros desde Inglaterra.
Muchas gracias a todos!
Us hi esperem a la propera activitat d'Addif.