my time is now (Nike)

PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

COMO EN TU CASA



miércoles, 15 de julio de 2015

Aprendiendo a conducir


Aprender a conducir es una metáfora para decir aprender a vivir de otro modo. Es lo que le pasa a la señora rubia intelectual de la última peli de Isabel Coixet Aprendiendo a conducir. El alma de la peli es Ben Kingsley, que está magnífico como siempre, y la peli discurre como una buena peli indie que no te imaginas -prejuicios- que vaya a estar dirigida por una española. 

El concepto está de moda. Te pasa algo gordo negativo y tú lo transformas en positivo. Cada bronca, cada bache, es una oportunidad de crecimiento, de experimentar un cambio, de vivir de otra manera para volver a sentirte viva. 

Lo otro que está de moda: salir de la zona de confort. Dar un paso fuera del tiesto en el que movías tu vida hasta ahora: tu maridito, tu casita, tu niña, tu trabajo, tus amigas de siempre. Hay que salirse del jardín y pisar el barro, experimentar lo inseguro que se vive ahí afuera, en la jungla, y ser consciente de la de cosas que te estabas perdiendo ahí adentro. 

Aprender a conducir un coche, si no sabías que podías hacerlo, es una forma más de empoderarse. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Ser una persona normal


Leticia Dolera escribe, protagoniza y dirige una peli a su medida: Requisitos para ser una persona normal. Pudiera parecer banal, pero hoy en día ser una persona normal no es un requisito que cumplamos casi ninguno. 

Tienes que tener trabajo. 
Una familia.
Ser feliz. 
Una vivienda. 
Pareja. 
Hacer deporte. 
Tener vida social.
Tener aficiones o hobbies.

No recuerdo si había más condiciones, pero con esto sólo ya me basta para no calificar, me falta el trabajo. 

Claro que la prota lo tiene peor, porque ni amigos, ni pareja, ni casa, ni trabajo, ni hobbies, ni perro (eso no lo pone pero podría calificar), ni familia unida, ni felicidad. Eso sí, posee un cuerpazo que no le cuesta ningún esfuerzo mantener y un rostro bello. 

Borja, en cambio, tiene trabajo y una vivienda -podríase decir- pero su cuerpo le dificulta la vida social y sus relaciones con las chicas que le gustan, como Dolera. Está gordo. 

Así que llegan a un pacto. Ella le ayuda a adelgazar, y él la convierte en una persona normal. 

Con este absurdo argumento Leticia Dolera construye una peli divertida, amena y en ocasiones hasta profunda (un poquito). Un buen rato de cine indie. 

lunes, 1 de junio de 2015

ORÍGENES


El viernes estuve participando en una mesa organizada por Addif (Asociación en defensa del derecho de la infancia a una familia) por mi buena amiga Puri Bínies, coordinadora de Addif además de escritora y periodista de larga trayectoria, y por Hijos del Perú. 

Participaron otras dos chicas adoptadas en diferentes circunstancias de las mías, en otro momento y en otro lugar, pero las tres teníamos puntos en común, a pesar de la disparidad de nuestras historias. Queríamos saber más, en definitiva, sobre nosotras. Nos llamaba la curiosidad y la necesidad de conocernos mejor. Laia admitía, antes que yo pero como yo misma, que en un momento dado de nuestras vidas nos hemos aferrado al amor de pareja como si eso pudiera devolvernos lo que no hemos tenido, como si pudiera llevarnos a olvidar un abandono temprano del que desconocemos los porqués. 

Yo no sé si en la barriga una puede aferrarse tanto al contacto materno que después, cuando te despojan al salir y bruscamente de ese latido materno, ese 'abandono' o 'separación' lo arrastras o no toda tu vida. Yo no sé si esa madre adoptiva es capaz de paliar tanto desencanto emocional 'en origen'. Lo que sí sé es que ninguna estamos buscando una madre, ni siquiera una familia sustitutiva. Pero sí un rostro, una historia, un porqué, un cómo, una mirada en la que reflejarnos, si acaso. Y algunas quizá no lleguemos a encontrarla. No importa, yo me miro en los ojos de mis hijos y con eso me basta. Y la mirada de mi madre a lo Meryl Streep siempre me perseguirá y me acunará desde donde quiera que esté. Me refiero a mi madre adoptiva, y única para mí. Porque como me dijo Puri Bínies en una ocasión, en los gestos, en las miradas, en las sonrisas, uno acaba pareciéndose a sus padres adoptivos, porque en ellos te ves reflejado y en ellos te reflejas. 

Graciar por la jornada, ojalá haya más, Addif. Os dejo un extracto de lo que ha publicado la Asociación al respecto. 


La búsqueda de los orígenes biológicos es:
Esa necesidad de encontrar tu espejo físico, ese rostro en el que reconocerte...
Esa necesidad de saber qué pasó, por qué pasó...
La curiosidad de saber si tienes hermanos biológicos o no...
La sensación de rodearte de los rostros, los olores, las sensaciones de tu cultura de origen, del lugar donde pasaste tus primeros meses o tus primeros años, de volver allí donde empezaste a ser...
El deseo de saber, en definitiva, un poco más de ti, y de tu historia de vida, sabiendo algo más de tu familia biológica, de tu país, de tu lugar de origen...
Pero no es buscar una familia, una madre, un padre..., porque ya los tienes.
No es, siempre, buscar para encontrar, porque en muchos casos hay que aceptar que va a ser imposible encontrar. Y hay que saber vivir con ello...
Estas y muchas otras reflexiones llenaron de calidad la Mesa Redonda sobre la Búsqueda de los Orígenes Biológicos en la que participaron tres hijas adoptivas: Milagros Forrester, inglesa de origen peruano y Laia Muñoz y Rosa Chover de adopción nacional. Las tres, junto con el psicólogo Carles Benet, del Servicio de Postadopción del ICAA, nos ayudaron a comprender mejor las razones, la complejidad, las necesidades de muchos hijos adoptivos.
También quedó muy claro que no todos los hijos adoptivos tienen la necesidad de buscar, que esta decisión corresponde exclusivamente a los hijos, a su propio deseo, que requiere de una estabilidad emocional y personal y de un acompañamiento y orientación profesional porque va a remover aspectos emocionales, psicológicos, identitarios ...
Un placer oír a los cuatro. Una gran satisfacción ver el interés y la participación de todos los asistentes. Y nuestro reconocimiento al Grupo de Padres Hijos del Perú y especialmente a Erika que nos pudo traer a Milagros desde Inglaterra.
Muchas gracias a todos!
Us hi esperem a la propera activitat d'Addif.

lunes, 18 de mayo de 2015

Mi vida alternativa


Siempre pensé que tenía que encontrar mi camino, que mi camino se hallaba en algún trecho del bosque que se me perdió hace años. Porque lo que yo he hecho los últimos años de mi vida ha sido trabajar sin ganas. Poquito a poquito fui ganándole terreno al horario laboral para 'mis labores'. Mis labores eran escribir, criar hijos, hacer posgrados, hacer deporte y, en definitiva, respirar. Respirar y vibrar, porque si mal no recuerdo la última vez que vibré con un tema laboral tenía unos 28 años, y claro va un trecho. 

Así que yo erre que erre que tenía que encontrar mi camino, y buscando buscando di con la mediación. Bueno, con la Mediación, un respeto de mayúscula para ella. Y qué es la mediación. Pues para mí es mirar el mundo desde otro punto de vista, que no es mas que fijar la vista desde otro punto. Y resolver conflictos deja de significar tener que estudiarte larguísimas normas y reglamentos que fijen las posiciones y razones de las partes, que dan un poco igual en realidad. Lo que importa es lo que las partes quieren, y por qué lo quieren, y para qué lo quieren. Y a partir de sus intereses y necesidades -en vez de razones y pruebas-, abrir una mesa de diálogo donde las personas hablan, preguntan y resuelven por sí mismas. Guau, ahí es nada. En vez de que venga 'papá Estado' o el Sr. Juez a fijar su jurisprudencia y decidir por nosotros, nosotros decidimos lo que es mejor para nuestros conflictos. De la autoridad y la norma, a la coresponsabilidad y la participación. 

Lo siguiente será votar a Ada Colau. Y ponerme un arete en la nariz. 


viernes, 13 de febrero de 2015

A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE...

Hace pocos días leí que han encontrado la manera de evitar la transmisión de algunos males hereditarios de padres a hijos, a través de una complicada técnica de fecundación de un óvulo en la que eliminan su núcleo y lo sustituyen por otro núcleo y algo así que termina en que el origen genético de esa criatura serán tres padres y no dos, como venía siendo lo habitual. 

En los casos de maternidad subrogada pasa algo parecido. Pero diferente. La gestante o portadora suele ser una, la que pone los óvulos otra y, en ocasiones, la que recibe o 'madre de intención', otra más. Por no hablar del que pone el semen, que puede ser el padre 'de intención' o un tercer donante también. Vaya, que el más listo diga quién es aquí la madre biológica? Pero lo voy a complicar un poquito más: y si no hay 'madre de intención' sino únicamente dos 'padres de intención' receptores de la criatura? Y si además los dos quieren llamarse padres como tales y no admiten que haya una madre de por medio en los papeles? 

Está pasando, no es ciencia ficción. Ha pasado en Méjico y hay dos padres españoles que dicen serlo y que no quieren a la gestante en sus papeles ni llamarse bajo ningún concepto padres adoptivos. Pero equiliqua que la ley española exige que haya una madre en los papeles, y bastante nos ha costado a los adoptados que así sea, que la madre tenga que dejar su nombre, la madre que te parió que dicen. Pero y si la que te parió tampoco es la genética? A quién querríamos encontrar? A la que nos llevó en su seno y nos parió? A la que nos transmitió su carga genética -y a la que podríamos parecernos y hasta ser dos gotas de agua-? A ninguna? Porque lo que dicen estos dos padres varones que se encuentran en México, sin poder traerse a sus nuevos mellizos a España, es que "Los padres somos nosotros. No vamos a mentir". Pero los óvulos y el útero también son de ellos? Porque esto sí que sería revolucionario! 

Yo crecí con lo de MADRE SÓLO HAY UNA, o MATER SEMPER CERTA EST, o UNA MADRE ES UNA MADRE Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE... Voy a tener que cambiar de chip. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

¡GRITA MÁS FUERTE QUE ESTELA!


En 2010 descubrí el cuento de ¡ESTELA GRITA MUY FUERTE! sobre la denuncia de abusos sexuales desde el punto de vista de un niño que podía ser de 6 años. Es un cuento que se les puede contar desde esa edad, y me indigné pensando que nos habíamos vuelto una sociedad alarmista y exageradamente previsora. Más aún cuando vi unas estadísticas que decían que un 20% de la población sufre abusos en la infancia, lo denuncie o no. Me parecían exagerados los datos y exagerada la alarma a unos niños tan pequeños. Hoy tengo un niño de seis años, y soy yo misma la que le digo que si alguien, quien sea, intenta tocarle, que grite incluso más fuerte que Estela. 

Ayer asistí a un evento maravilloso, que era la apertura de un nuevo centro más amplio y mejor dotado de la Fundación Vicki Bernadet, expertos en tratar abusos y maltratos a la Infancia desde el año 1997, cuando, según su Presidenta, todavía estas cosas se hablaban en bajito para que nadie nos escuchara. Ayer ella se asombraba de ver la sala a rebosar de gente y que hasta faltaron sillas para ver el documental que pasaron y que produjo hace pocos años Sense Ficció (TV3) INFANCIA EN RISC. Si alguien todavía no lo ha visto, es el momento de colocarse frente a la pantalla con un café con leche y disfrutarlo. 

Porque no es un documental donde te van a violentar con imágenes que nunca querrías ver ni con descripciones que nunca querrías escuchar. Es un documental sobre la vida misma, la vida de nuestro vecino o de nuestro primo, o la vida nuestra de cada día. Porque nadie está exento del maltrato y porque los daños a la infancia no deberían ser irrecuperables sino todo lo contrario, y porque la resiliencia no es sólo un término sino que es toda una forma de afrontar la vida. Porque los héroes urbanos del presente, como dice Inma Pérez en el documental, son esos críos que no sólo han vivido una experiencia traumática en un momento particular de sus vidas, sino que han sabido salir de ella, tirar adelante y salvar a otros desde su perspectiva de supervivientes. Pero sobretodo lo demás, son niños, como los tuyos, como los mios, como fuimos nosotros, niños nada más. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

volver a nacer


Mis hijos duermen poco, o será que a mí siempre me parece demasiado temprano cuando abren el ojo. Y sin embargo, a veces te sorprenden haraganeando bajo las sábanas. Nunca en domingo, claro está. 

Mientras mi pequeña estaba sumida en un sueño profundo un martes, y la hora de ir al cole se acercaba peligrosamente, decidí despertarla -cosa que odio hacer- subiendo la persiana y con varios besos de amor de madre. Mi hija se desperezó lentamente y lo único que dijo fue: te puedes ir mamá? 

Yo me sentí ofendida ante tanto desprecio, me levanté y me fui, claro, pero luego le hice ver que los gestos de cariño no se responden con semejante falta de tacto. Ella tiene tres años, no entendió mucho pero dijo que ok. 

Al día siguiente ídem de ídem, subo la persiana e igualmente me acerco a ella -eso sí, menos efusiva en mis roces- para impulsarla hacia arriba. Y entonces abre los ojos, me mira, se lo piensa, y me suelta: quiero estar sola, mami. 

Es como pensar que has vuelto a nacer.