my time is now (Nike)

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miércoles, 18 de enero de 2017

Mi nombre es Chover, Rosa Chover



Mi nombre es Rosa Chover. Así me llevo llamando a mi misma y frente a los demás, durante los últimos cuarenta y tantos años. Me gusta mi nombre con mi apellido, forma parte de mi personalidad y me recuerda que pertenezco a una familia que se llama así. Me recuerda a esa familia, a la mía. Pero, ¿y si mañana un juez decretara que ya no puedo utilizar ese apellido porque mis padres me robaron y no son dignos de apellidarme? 

Eso es lo que le pasó a un nieto robado argentino, Hilario Bacca. Que dice, como yo digo, que su apellido es ése y no otro, y que a sus 38 años nadie se lo puede cambiar. Y le da igual si sus padres se apropiaron de él de manera ilegal o de la manera que fuera, y que alguien fuera despojado en consecuencia de él. El caso es que él tiene una identidad, y parte de su identidad se asume como Hilario Bacca, y él no quiere asumirse con otra identidad, por mucho que asuma su historia y la de sus antepasados y la ilegalidad de algunos actos. Dice Hilario "si quiero cambiarme de género está habilitado, pero ¿mantener el nombre y el apellido no?". A él le hicieron las pruebas del ADN a la fuerza, diligenciadas por un juez porque había sido localizado por una organización que persigue los crímenes de los nietos robados en Argentina. Y bueno, de ahí salió que sí que lo era, y sus padres adoptivos han sido encarcelados. Ya, qué más, dice Hilario. ¿Además me van a prohibir a mí que utilice el nombre y el apellido con el que me he identificado siempre y que quiero seguir llevando? ¿Por qué? Y por fin un juez ha entendido y le ha dado la razón, y le ha concedido lo que parece que nadie debería poder arrebatarte, la posibilidad de llamarte como ya te llamabas, de seguir con unos datos que siempre has identificado contigo y que te configuran. 

Yo también fui adoptada. Yo también debo tener otro nombre y otro apellido, pero reivindico mi derecho a llamarme Rosa Chover para el caso de que algún crimen horrible se descubriera detrás de mi historia. Ya perdí a una familia, ¿es que también tengo que perder a otra porque lo diga un juez? 

Felicidades Hilario Bacca, de parte de una compañera española te doy las gracias por tu lucha, por si un día España se pusiera así de irracional, aunque me temo que aquí estamos en las antípodas de eso. 

lunes, 9 de enero de 2017

Del corazón y la razón



aquí va mi último POST para compartir con todos vosotros, sobre cómo nos comunicamos y cómo hacerlo mejor, de la mano de Marshall Rosenberg y su manual de Comunicación No Violenta

lunes, 31 de octubre de 2016

Yo, Daniel Blake


Trabajas para la Administración Pública. A diario recibes a gente que tiene problemas. Gente que ve en ti la solución a esos problemas. Como si tú pudieras decidir algo, resolver algo, determinar qué será de su conflicto, y con ello, de un trocito de sus vidas. Les pides documentación. Cuando no traen toda esa documentación voluminosa que les has solicitado, te exasperas porque te están haciendo perder el tiempo. Tiempo que no tienes de más, que necesitas para otros casos, o porque se te ha hecho la hora y quieres ver a tus hijos antes de que se vayan a dormir. Pones mala cara, piensas por dentro que se podían haber leído mejor la solicitud que les dieron antes de venir a verte. Que si no vienen preparados y atiborrados de papeles, para qué creen que han venido? 

Y todos esos Daniels Blakes te miran con miedo, pensando que si te enfadan, la pequeña tuerca que tú supones en el engranaje de sus vidas se quedará parada o, peor, contará hacia atrás y se quedarán sin casa, o sin luz, o sin agua caliente, o sin alquiler social, o sin divorcio o sin custodia de sus hijos, o sin renta mínima de inserción. Sin saber que todo eso no depende de ti, sino del sistema. Y qué sistema, preguntan? Y no saben que si llegan tarde a la cita ya no hay cita. Da igual que seas médico, mediador, trabajador social o administrativo de la agencia tributaria. Si llegan tarde su turno pasa al siguiente y no tendrán otra oportunidad hasta que el sistema vuelva a admitirlos. Y el sistema no suele ser una persona; nunca lo es. Sino un ordenador con voz en off que no te permitirá pelearte, sino apretar teclas hasta deprimirte y colgar o apagar la computadora. 

Pero por suerte hay algunos Daniels Blakes que te hacen volver a confiar, no en el sistema sino en las personas. Gracias Ken Loach. 

miércoles, 15 de junio de 2016

BRUJAS CLUB VEINTICUATRO

SIGUE MI CLUB DE BRUJAS QUE HACE TIEMPO NO ATENDÍA, PARÍS SE HUNDE MIENTRAS SATANÁS LO CONTEMPLA Y DIOS SIGUE EN BABIA

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viernes, 27 de mayo de 2016

ADOPCIÓN Y FACEBOOK



Mi último post publicado sobre la ADOPCIÓN Y FACEBOOK, búsqueda de orígenes biológicos y cómo las redes y facebook en especial lo han revolucionado todo...

viernes, 18 de marzo de 2016

LA MIRADA DEL OTRO



En 2010, antes de que ETA comenzara a desmovilizarse como organización criminal y terrorista, unos presos disidentes de la cárcel de Nanclares (Alava) enviaron una carta al Gobierno Vasco expresando su deseo de reunirse, en la medida de lo posible, con sus víctimas o con los familiares de éstas. Sin beneficios penitenciarios, sino apelando a una necesidad interior de reparar algo o a alguien. Y esa carta no cayó en saco roto, sino que se llevaron a cabo una serie de reuniones y procesos restaurativos, de la mano de mediadores especializados en la materia penal, en donde víctimas y victimarios se pudieron mirar a los ojos y preguntarse muchos porqués o paraqués. De manera voluntaria y de manera confidencial y casi clandestina. El Gobierno consideró que la sociedad, o ellos, no estaban preparados para explicar algo así a la ciudadanía. 

Tres años más tarde, una compañía de teatro y tres actores deciden llevar a escena este proceso, y dramatizar lo que fueron esas conversaciones y cómo se llegó a ellas entre la hija de una de las víctimas mortales de ETA y el asesino de su padre. 

Escalofriante y esperanzadora de que otra forma de hacer las cosas es posible, LA MIRADA DEL OTRO no es apta para todos los públicos. 

lunes, 7 de marzo de 2016

ZOOTRÓPOLIS


Bienvenidos a ZOOTRÓPOLIS, la ciudad donde cualquiera puede ser lo que quiera ser. Es un buen comienzo, no? Al menos para la vida de cualquiera de nosotros lo sería. 

También para la conejita Judy, que quiere ser agente de policía para correr aventuras, cambiar el mundo y atrapar a los malos, en vez de vender zanahorias en el aburrido puesto de verduras que regentan sus padres y antes lo hicieron sus abuelos. 

En Zootrópolis los animales actúan como personas, se visten, se calzan, tienen empleos estables y llevan a sus hijos al colegio. Y, al igual que en nuestro mundo de humanos, entre los animales hay roles difíciles de cambiar y mentalidades pacatas que niegan las oportunidades del salto hacia delante. Miedos y esquemas mentales como pantallas cuadradas de televisión que dificultan la tarea de la conejita Judy. Un zorro siempre será un zorro, y por lo tanto no será de fiar. Al igual que una dulce conejita no atrapará malos sino que recolectará y venderá zanahorias. 

Y sin embargo, en la ciudad de Zootrópolis otro mundo es posible. Los animales han evolucionado y ya no están divididos entre depredadores y presas, sino que conviven en una sociedad igualitaria donde las oportunidades están al alcance de todos. Una ciudad donde cualquiera puede ser lo que quiera ser. Hasta que algo o alguien se instala en ella para retrocederlos al pasado, para que unos y otros vuelvan a las cavernas y el tigre vuelva a ser depredador desconfiable y la oveja presa necesaria. He aquí la misión de la agente Hobbs, la más nueva y pequeña de los oficiales de policía de la ciudad de los rascacielos. 

Si tienes menos de 100 años, no te la pierdas. Y si tienes más tampoco. Si llevas algún niño para que te acompañe, te sentirás con la excusa perfecta para disfrutarla.