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jueves, 15 de mayo de 2014

A tortazo limpio


Esta semana he estado participando en unas Jornadas sobre Exclusión e Inclusión de la Infancia en la Universidad de Barcelona. Lujo de ponentes y charlas. En la primera de ellas, un profesor y experto en derechos humanos e infancia en Gales, Simon Hoffman, nos explicaba cómo tanto allí como en todo el Reino Unido todavía es posible el castigo físico a los niños, en casa y en el cole. No está prohibido. Es más, los políticos no se atreven a prohibirlo por si pierden electorado, no acaban de aclararse con si eso les dará o les quitará votos. Qué alucinante. Argumentan que eso criminalizaría a las familias pobres, que por lo visto son las que más pegan. Hoffman opina que se trataría más bien de educar a esas familias, no de simplemente dejarlas que sigan pegando para que no se sientan 'excluidas'. 

Y sin embargo, sí es delito pegarle a otra persona siempre que no sea tu hijo/a. En UK me refiero. Así que una señora que asiste a las charlas, y que se identifica como abogada y mediadora, propone con un par que, para que consigamos ver a los niños como nuestros iguales y tratarles como tales, que si un padre pega a un hijo, que el hijo esté autorizado a devolverle el guantazo al padre. Así, sin paliativos ni excusas. Tú me pegas, yo te la devuelvo. 

Recuerdo que de niña mi madre me comentaba que si alguna niña del cole me pegaba, que yo se la devolviera. Bueno, sus palabras eran 'tú te defiendes'. Y yo lo interpreté así, de modo que le arreé un tortazo a una compañera -sólo después  de que ella me diera a mí- y a la monja que nos castigó le repliqué que mi madre así  me lo había dicho. Y no la engañaba. 

Pero claro, una cosa es devolvérsela a una igual y otra muy diferente pegar a tu padre o a tu madre, digo yo. Y una cosa es tratar a los niños como personas que son, con sus derechos 'y obligaciones', y otra muy diferente tratarles como iguales, digo yo. Porque también me han enseñado más de un educador y más de un psicólogo, que los niños necesitan y hasta agradecen -con el tiempo- los límites, y que es necesario que exista un principio de autoridad cercano a ellos. Que para algo deberá servir crecer y desarrollarse, no? Que no puede  ser lo mismo su cerebro en formación que el mio ya formado. Y que todo barco tiene que tener un capitán, no? O estoy anticuada? Me pierdo con  los modernos, ustedes me perdonen... 


4 comentarios:

Anouk dijo...

Pues yo me pierdo tambien con los modernos y opino como tú. Un niño necesita un faro, un referente. Y salvo excepciones de mil y una clases, estos referentes son sus padres. Ni me planteo devolverle un bofetón a mi padre, es algo así como pedirme que me suba a un avión, abra la puerta y me lance sin paracaídas, me suena a marciano. Los padres y los hijos y más en la infancia nunca serán iguales y créeme si te digo que yo perdí a mi padre ya adulta y ni aún así lo ví igual a mí. Más que nada porque ni con la gran complicidad que teníamos me dió la gana verlo así,quise en él un capitán de barco como tú dices. Siempre fue lo que le tocó ser, mi padre. Padres e hijos son diferentes y eso no es malo, ni los aleja a unos de los otros ni nada por el estilo.

Manuela dijo...

ANOUK: de acuerdo, está bien que tus hijos te tengan confianza, pero de ahí a ser un amigo dista mucho... eres mamá o papá, pero no eres un amigo, es otra cosa... y la sensación de que alguien capitanea el barco a mí me parece esencial en su crecimiento, lo que no quiere decir que no haya que razonar, dialogar etc... abrazo!

Carlos dijo...

Supongo que nos hemos vuelto total y completamente locos. Un padre/madre, es eso, padre y madre no es un colega, ni un amigo, ni siquiera un hermano, es un padre y una madre. Y estoy totalmente en contra de ""pegar"" a los hijos y mucho menos de "la letra con sangre entra" -con sangre no entra nada de nada-. Y estoy en contra, a priori, de los castigos fisícos.

Pero de eso a tratar, como un delincuente, a un padre/madre que de un cachete "cachete", no ostia, patada, paliza o puñetazo etc... a un niño pequeño, que como tal, no entiende tooooooodos los razonamientos que le expones hay un paso muuuuy grande.

Y, vamos, ya sería ""la repolla en vinagre"" alentar a los niños a devolver el posible "cachete" a su progenitor. (tal vez esa abogada fume peyote, o viva en Disney...)

En fin que en ocasiones, somos más papistas que el papa o simplemente unos gilipollas

Manuela dijo...

CARLOS: cien por cien contigo Carlos, y era mediadora... miedo me daría ponerme en sus manos por diosssss...