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martes, 28 de octubre de 2014

Bella Marion


Quién debería decidir si una empleada se va o se queda de la empresa? Los jefes, o sus propios compañeros? Y si la convierten en moneda de cambio? O ella o tu prima anual, ésa por la que tanto has madrugado/trasnochado y con la que ya cuentas para pagar las facturas de electricidad o las extraescolares de tu hijo. Si ella se va a la calle, tú cobras tu prima. Si ella se queda con su puesto de trabajo, tú te quedas sin prima. Y lo decides tú, en pura democracia asamblearia junto con tus otros compañeros. Sus compañeros. Así no podrás restregarle a tu jefe que es un rastrero que impone medidas abusivas contra tus derechos sociales. 

Eso mismo le pasa a Marion Cotillard en Dos días, una noche, por culpa de los Hermanos Dardenne, que la meten en un complejo dilema de cruces de intereses, necesidades y miedos y convierten a su personaje en una chica atormentada por las circunstancias de su vida y que no sabe cómo ni cuándo ni para qué. 

Dos días para convencer a tus compañeros de que apuesten por ti. Para que tu sigas trabajando, ellos tienen que hacer renuncias, y les miras a las caras y se lo pides. Renuncias, disputas familiares, dilemas morales. Puerta a puerta, piel frente a piel, en una época en que casi todos nos enfrentamos a los demás por escrito y de modo virtual, a través de una ventanita de una computadora.  

Y Marion va descubriendo que lo que parecía un fin en sí mismo, conservar su trabajo, no era más que una posición, y lo que subyacía era una necesidad vital de reconocimiento, de valoración, de estima. Dos días y una noche para convencerlos, y también para descubrirlo. 

4 comentarios:

Carlos dijo...

Parece sugerente. Me recuerda la leyenda de guillermo tell.
En todo caso, el empresario, la corporación, actúa de modo muy poco honrada traspasando su responsabilidad a terceros.
En fin un mundo cruel en el que cada vez tenemos que tomar más decisiones a cambio de menos cosas

Manuela dijo...

CARLOS: sí, el dilema que trasladan a los empleados a mí no me parece nada ético, la verdad, aunque hay quien lo defiende porque da el poder de decisión a los empleados, pero a mí me sigue pareciendo una jugada sucia... saludos!

Anouk dijo...

Describes de modo muy interesante la peli, me la apunto. Un mundo cruel, la ley de la selva. Poderoso caballero es Don Dinero. Y sí, un sacrificio humano por una prima anual que paga los extras de tus hijos y tambien tus extras, que te ayuda a vivir lo mejor posible. A mí personalmente este dilema me parece abusivo y me recuerda que vivimos en una jungla. Una vez leí que si hay alguien en otros planetas y nos mira con prismáticos debe pensar que somos unos absolutos necios pero bueno ... life is life. Y hay que llegar a fin de mes. O es que, despues de ver todos los casos de corrupción de este país, uno nuevo cada semana que nos hace olvidar el anterior, ya no creo en la honradez del ser humano. Bueno perdón, creo en las pequeñas cosas y en personas solidarias,anónimas y para algunos mediocres porque no tienen ni grandes coches ni grandes casas y ocupan cargos intermedios o bajos,que te echan una mano cuando lo necesitas.

Manuela dijo...

ANOUK: sí, el mundo está bastante podrido, pero esta peli te devuelve la esperanza en uno mismo... abrazos!