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jueves, 11 de febrero de 2010

tu rostro mañana



La primera y única vez que volé a un país árabe y rico fue hace cuatro años, y se llamaba Emiratos Arabes Unidos.

Las mujeres que me encontré por las calles de Dubai y de Abu Dhabi iban en su mayoría cubiertas de seda negra, con las manos llenas de joyas y ampliamente maquilladas en las partes del rostro que se dejaban ver. Algunas cubrían también su ojos, pero eran las menos.

Me contó una amiga que reside allí que esas mismas mujeres iban todas fashion por debajo del faldón, con prendas carísimas de Dolce&Gabanna y ropa interior de CK o Dior. Y sin embargo, todo eso sólo era para disfrute de maridos, familia reducida y amigas del mismo sexo. Gasto excesivo para tan poco público, pensé, pero en el país de los petrodólares eso es lo de menos.

Lo que más me impresionó fueron las historias de tres occidentales convertidas al Islam por amor. La primera es Dolores, norteamericana y profesora en la Universidad de Historia para mujeres -las universidades no son mixtas-. Casada con un emirati, se cubre con el hiyab siempre aunque deja su rostro al descubierto. Igual hace Carmen, una catalana casada con otro emirati, la que ni siquiera cuando va sola a su pueblo catalán se desprende de la túnica o hiyab. Eso es convicción y no lo de ZP. Y a la tercera la conozco en primera persona. Es belga, llegó con vaqueros a Dubai, y después de varios meses de noviazgo con un emirati ya estaba vestida al uso, con el cabello cubierto, y había dejado el alcohol. Por respeto a la familia de él, y sobretodo por amor, me dijo. El no me da la mano cuando me ve y baja la vista para no mirarme a los ojos.

Si me es imposible meterme en la piel de una mujer nacida y educada en un país musulmán, no me pasa lo mismo con una occidental reconvertida, por eso me cuesta tanto entenderlas.

Hay muchas cosas sobre las que no tengo una opinión perfectamente definida, y según el momento y los argumentos a los que me enfrento, mi respuesta varía. En este asunto, sin embargo, me cuesta admitir que no tengo una opinión clara al respecto, porque, amigos, todo el mundo parece tenerla!

Periodistas, blogueros, comentaristas de televisión y tertulianos de radio, absolutamente todos saben si hay que dejar a las musulmanas cubrirse con el velo en nuestros países occidentales o si, por el contrario, hay que prohibírselo. Mujeres de este mundo y del otro, por descontado, también tienen su dictamen negativo o positivo que aportar, sin dudas ni fisuras.

Yo me pregunto de dónde sacarán todos tanta convicción para emitir su juicio de 'velo sí' o 'velo no'. Me gusta saber lo que piensan las mujeres musulmanas informadas e intelectuales sobre la cuestión, y en realidad es a las únicas que tengo en cuenta ya, porque son la fuente de información que entiendo más fidedigna y con más autoridad para explicarse y hacerse entender desde mi subjetiva visión occidental.

La última entrevista que he leído a una mujer así ha sido en El País del martes 9, contraportada, a Afrah Ba-Dwailan, juez en la capital de Yemen. Al parecer, la única jueza de Saná está al frente del Tribunal de Menores. Destaco literalmente algunas frases que ella pronuncia:

"Nunca he aceptado un soborno."
"Cada día son más las chicas que estudian e incluso se doctoran, aunque se cubran de negro de la cabeza a los pies. Es una costumbre, no hay nada ni en nuestra Constitución ni en el Corán que les obligue a ello... Yo misma, cuando voy a mi pueblo me cubro por respeto a mi familia."
"El problema no está tanto en la ley como en la sociedad y la familia... el castigo social es más fuerte que la justicia".
"Las mujeres que por el motivo que sea acaban en la cárcel, no quieren salir porque tienen miedo de sus familiares. Ni la familia ni la sociedad las aceptan."
"No deberíamos consentir que una madre tenga que mendigar para dar de comer a sus hijos".
"Los hombres no piensan en la mujer como una igual, sino como un ser débil".
Lo que os decía. No sé qué pensar. Tenemos que dejar que cada una se vista como quiera pasados los 18 años, o tenemos que defender un tipo de sociedad por encima de los valores individiduales de cada uno de sus miembros? Nos fiamos de que su decisión es libre y sincera? Y sino es así, por qué dejamos que otras mujeres se encierren, voluntariamente o siguiendo el dictado divino, en conventos de clausura? Porque esos sí que son nuestros valores?

Qué hacemos con el ¡prohibido prohibir! de los pijiprogres del 68?
De lo único que estoy firmemente convencida es de que serán mujeres como esta juez, como Irene Khan -secretaria general de Amnistía Internacional y primera musulmana en el cargo-, como Shirin Ebadí -jueza iraní y premio nobel de la paz-, y como muchas mujeres anónimas del mundo islámico las que conseguirán arrastrar la religión al lugar que le corresponde en la sociedad y la política, es decir a un rincón privado del alma de cada uno. O eso espero yo.

11 comentarios:

Jo Grass dijo...

Yo también tengo mis dudas. De lo único que estoy segura es que toda mujer tiene derecho a decidir los límites que impone en su vida, porque es su vida. Si se sienten obligadas a actuar, vestir o defender unos princípios por cultura, educación o convención social están perdiendo su libertad, que es condición necesaria para preservar su identidad, la suya, no la del país o la familia en la que le tocó nacer.

Besos

Lola dijo...

Yo soy de la opinión de que cada uno es cada uno.... mientras no te entrometas en la libertad de los demás. El tema no es fácil ya que por lo que oimos y vemos, yo ya no, seguro, pero vosotras os podiais ver un dia de mañana obligadas a llevar el velo. O si no vosotras, vuestras hijas o nietas. Eso de que quieran hacer el mundo islámico a nivel mundial no se si es una utopia, lo que si que se es que dentro de muchos pero no tantos años nuestro pais tendrá un gran porcentaje de islamismo. Es eso bueno o malo? pues, Manuela, que quieres que te diga..... no lo sé. Un beso Lola

Carlos dijo...

Una vez más un tema controvertido, y que a mi me parece más que interesante. No podremos saber nunca si su decisión es libre y sincera, claro está. (tampoco sabemos si una quinceañera se viste como se viste porque le gusta o porque es lo socialmente aceptado) Pero si decimos a las mujeres del mundo musulmán como deben de vestirse, o como no. Es decir vestida a la occidental, con tejanos, y sin cubrirse el rostro ¿no estamos, también, imponiendo nuestra voluntad? Cada cual, LIBREMENTE, que vista como le salga de su datil
Hasta hace poquito nuestra abuelas vestían no muy diferente a ellas. (y nuestras monjas de ahora visten casi casi que peor) Dejémosles que avancen a su ritmo con sus pasos y no con los nuestros.
Afrah Be. Dwailen, una maravillosa excepción, poco a poco habrá más como ella. INCH ALA. Fíjate que en un momento de su exposición dice “Las mujeres no quieren salir de la carcel por MIEDO a sus familiares”. Yo propongo quitarles el miedo y que ellas deciden si quieren quitarse el Hiyab

Manuela dijo...

me alegra ver que no soy la única con dudas en este tema! estoy con Carlos, ojalá pudiéramos quitarles el miedo, o al menos sentar las bases para que no tuvieran ese miedo si viven en un país como el nuestro, por eso me parece importante que existan asignaturas como la de Ciudadanía, porque quizá inculque unos valores comunes a los niños que crecen aquí, vengan de donde vengan, porque esos niños construirán el futuro del lugar donde nosotros estamos viviendo, como dice Lola, así que mejor que al menos la escuela sirva para inculcarles cosas como la libertad de pensamiento la tolerancia el respeto a las ideas diferentes y tantos otros...

MOHRENWITZ dijo...

Viendo el otro día un programa sobre islamistas, me sorprendió el comentario de tres jóvenes egipcios, universitarios y con aspecto occidental, es decir ni barba hasta el pecho ni turbante. Les enseñaban imágenes de los ataque del 11S; los aviones estrellándose, las torres colapsando y los funerales de las victimas. Ellos hablaban de dos sentimientos curiosos, por una parte repulsa por la muerte de inocentes y por otra ORGULLO, porque "su pueblo" respondía ante la opresión.

Ya te digo, hablales de respeto, de convivencia, de libertad de pensamiento, de diferentes religiones. Y más aún, diles que sus mujeres son iguales o mejores que ellos, y que deberían vestirse como quisieran,.....

Juan Rodríguez Millán dijo...

En este tema (y en otros muchos) me pasa lo que a ti, no tengo una opinión firme y decidida. Y es que, por mucho que nos empeñemos en lo contrario, no tenemos una información clara y definida. Tú conoces esos tres casos. Yo ninguno. Por eso no puedo ser tajante.

Por un lado, creo en la libertad del individuo (que nunca me ha parecido lo mismo que el "prohibido prohibir") para vestirse como quiera mientras no haga daño a nadie ni vulnere unas mínimas normas sociales y de comportamiento. Por otro lado, me asalta la duda de cuánto hay de libertad en el uso de estas prendas y cuánto de sumisión de la mujer.

Me inclino a pensar que hay más de lo segundo que de lo primero, pero no puedo ser tajante...

Anónimo dijo...

Pues aunque el tema es dificil, yo si que creo que tengo una opinión definida al respecto. En realidad creo que el quid del debate no es como vistan las mujeres musulmanas, sino como visten en occidente ya que historicamente nos ha costado mucho sacarnos de encima determinadas actitudes y, al menos yo lo pienso, el instituir el laicismo no sólo a nivel institucional sino también social, reduciendo lo religioso a la esfera de lo privado, es un gran avance para la mejor convivencia de todos. Quiero decir que no se trata de decidir si se puede llevar o no determinada prenda de ropa, sino que los burkas, hiyads, etc responden a una visión dirigida a anular la personalidad de las mujeres, aunque sea sólo en el aspecto físico, si nos creemos que sólo responde a una costumbre cultural. Incluso en los casos que mencionas de mujeres musulmanas con un alto porcentaje de credibilidad incurren a menudo en la contradicción de denunciar(como en la entrevista que reproduces) la indefensión y la situación de las mujeres musulmanas pero luego defienden que las cubran de la cabeza a los pies es una cuestión social... cuando resulta que las mujeres musulmanas que no optan por ir cubiertas se exponen a que les pase lo que les pasa.

O sea que no, está claro que no se puede prohibir a nadie que vista como quiera por la calle, pero estoy totalmente de acuerdo que a nivel institucional se legisle en contra de un símbolo que, lo pongan como lo pongan, supone retroceder 100 años lo que ha costado tanto conseguir. Y son los musulmanes, que son lo primeros en exigir un merecido respeto, los que tendrían que respetar las normas de convivencia de los países en los que han optado vivir y trabajar.
Cristina

Quique dijo...

Hola Manuela, un tema interesante, que también me genera algunas dudas y muy pocas certezas, del que he escrito alguna cosa.
Poco que añadir a lo que dice Cristina, con la que estoy muy de acuerdo.
De todas formas, en lo que yo discrepo es que una prohibición (como la del burka en Francia)signifique, per se, una pérdida de libertades. A veces una prohibición, en un estado de derecho, puede defender a la persona del yugo de la religión, o de su grupo étnico o cultural, haciéndola mucho más libre que antes.

Pablo Marín dijo...

Manuela, yo naturalmente estoy de acuerdo con la libertad de cada uno, siempre y cuando no influya en los demás.
Ahora bien, una reflexión. me gustaría que eso que he comentado fuese respetado por todos, no solamente por los occidentales.
El otro día vi una reportera de TVE que concetó desde un pais árabe y llevaba cubierta la cabeza con un panuelo. dudo mucho que lo llevara porque quisiera. Entonces la pregunta es ¿occidente tiene que respetar las tradiciones de oriente y al reves que pasa?

Besos

Manuela dijo...

hola Pablo, pues tienes razón, nosotros les dejamos que se vistan como quieran aquí pero cuando vamos allí sí tenemos que respetar sus reglas, no en todas partes porque en Emiratos Arabes puedes ir en bikini o en minifalda que los occidentales son Dios, pero tienes razón, si vas a sus casas o comes con su gente tienes que respetar sus tradiciones... yo me lo tomo como una superioridad cultural nuestra, nosotros hemos superado esa fase de separar la religión o la tradición y la vida en sociedad, y ellos todavía no lo han hecho... nuestros padres todavía podían ser obligados a casarse por temas de honor, y sé de alguno al que lo apuntaron con una pistola en los años sesenta, las mujeres iban con velo a la Iglesia, y si no ibas virgen al matrimonio era una gran deshonra... afortunadamente hemos superado esa fase y hasta los homosexuales son vistos con bastante tranquilidad y no tienen que esconderse, todo eso no puede pasar en países donde reine el Corán, pero esperemos que nuestra comprensión y tolerancia les enseñe que un modelo abierto siempre es más beneficioso para los individuos, aunque les queda mucho trecho... por eso a veces pienso que si prohibimos su manera de vestir en nuestros países, simplemente nos ponemos a su altura, y eso puede provocar más enfrentamiento y menos entendimiento, claro que tampoco estoy de acuerdo con que una mujer se pueda sacar el pasaporte sin que se le vea la cara (lo intentan en la Embajada de España en Abu Dhabi y lo sé de primera mano) para la foto ni tampoco creo que deban poder viajar ni enseñar en un colegio ni trabajar en un lugar público sin que podamos ver su rostro, así que respeto sí pero límites también... como habéis dicho todos, en esta sociedad también hay ciertas reglas que respetar, reglas de convivencia libertad y respeto que nos ha costado mucho conseguir, sobretodo a las mujeres!!!

Enric Pérez dijo...

No comparto en absoluto que la religión (cualquier religión) marque los ritmos de la vida del hombre, qué y como comer, qué vestir, qué hacer y sobretodo qué papel ha de tener la mujer. Mientras eso ocurra e impregne de tal modo a los países musulmanes, no se puede hablar de que la mujer elige libremente cubrirse por respeto, tradición o cualquier otra causa, no existe libertad.
En nuestros mundo occidental se ha instaurado cierto miedo a desdibujarnos y que costumbres foráneas se puedan instaurar o imponer. Esos miedos son avivados por los interesados de siempre para crear su caldo de cultivo xenófobo. Como reacción a ello, el "buenismo" de cierta corriente de pensamiento habla de respeto a costumbres y tradiciones sin darse cuenta que hace el juego a determinadas corrientes más radicales del Islam que se instauran en las comunidades inmigrantes para seguir sojuzgando aquí a las mujeres igual que lo hacen en sus países de origen.
Tema complejo, pero en el que no debemos transigir ningún retroceso en nuestros estándares de libertad alcanzados.

Saludos.