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lunes, 22 de junio de 2009

la buena gente

Huye. Esta era la recomendación del periódico acerca de la peli que yo quería ir a ver. Pero cuando me pongo cabezota, no hay quien me pare, así que allá que me fui a ver Ejecutiva en apuros. Vale, admito que el título ya es fatal. Pero qué quieres? Yo salgo cansada de tanto pensar en el trabajo, así que quería algo absolutamente ligero. Noto en mi tono que me estoy excusando, y ni siquiera sé el porqué.

Y sí, el periódico una vez más tenía razón. La peli es de corre y no pares. Mala hasta decir basta. Pero oye, en algún momentillo que otro tienes tu expansión. Chico culto y profesional queda viudo y redescubre la vida en la naturaleza. Soltera fashion urbanita y ambiciosa que quiere llegar a vicepresidenta de multinacional y hará cualquier cosa por conseguirlo. Hasta vivir en Minesota o culomundo, que para ella es lo mismo.

Para entendernos, es la versión Hollywood de Bienvenidos al Norte, pero cutre, previsible y sin encanto. Lo que más me impactó fue que la cara de Renée Zellweger ya no es una cara, es una máscara sin expresión. Cuántos años tiene, doscientos veinte? La imagen es de vieja operada, cuarentas mal llevados, a pesar del cuerpazo. Qué raro, no? Si en Bridget Jones parecía una cría, tanto tiempo ha pasado?

Largo apropiado para los tiempos de crisis que vivimos, con recorte de empleos, ejecutivos sin sentimientos (remarco que ella quiere llegar alto, pero los que tiene más arriba siempre son hombres), gente honrada de pueblo cuyas vidas no importan a la multinacional... hasta que llega Renée y se enamora del sindicalista guapetón.

Y otra cosa. Qué manía han cogido los cineastas en mostrarnos a la buena gente de pueblo y la mala gente de la gran ciudad. El estrés de la capital, que te lo da todo y todo te lo quita. Renée tiene una casa en Miami Beach desde donde ve el mar, un descapotable en la puerta, altos tacones y un trabajo que paga todo eso. Pero está más sola que un topo en Nueva York. En el campo no saben de marcas ni de footing por la playa con la gorra de CK, ahh pero saben cocinar un buen estofado, disfrutar de una velada entre amigos de verdad, y sobretodo saben cómo enamorarse y vivir acompañados.

La buena gente se ha quedado en el campo. Así que no la busques bajo el asfalto. Tengo una amiga que se acaba de mudar de una gran ciudad a un pueblo mucho más chiquito. Ella se reconocerá enseguida cuando me lea. Creo que es muy feliz. Será que no es un cliché?

6 comentarios:

Alhy dijo...

Hi, how you doing? :)

Me has recordado a una pelicula que odio con todas mis fuerzas, protagonizada por otra rubia, un poco mas joven, y creo, aun no operada... demasiado: Reese Witherspoon. El bodrio es Sweet Home Alabama. Diseñadora fashion afincada en NY redescubre lo mucho que quiere a su novio del cole, su pueblo del sur profundo-introvertido y las sencilleces del campo, y abandona a su novio new yorker (Patrick Dempsey), candidato democrata, con una madre hipercontroladora que mas miedo que la de Psicosis. Si esto no es un panfleto politico pre-republicano, ¿que noses es?

La crisis es evidente en todos los campos, especialmente en los valores. Y si, aparentemente en el campo la gente tiene relaciones menos "despersonalizadas", pero eso no significa que se toquen realmente, que se comuniquen o que se lleguen (y se llenen). En fins, el tema da muuuuuuucho que pensar, si ;)

I'm back! Gracias por tus animos, solete. I'm sorry I'm late!

Kisses retornables ***

Manuela dijo...

te hemos echado de menos Alhy! en mi caso vivir en un pueblo más chiquito me resultaría difícil, me gusta ver cine en vo, me gusta ver amigos que pasan por aquí de paso a otra parte, me gusta el teatro y el anonimato de la gran ciudad, pero quién sabe...

JUAN JES dijo...

No, no es un cliché, la vida en el campo o en pueblos pequeños tiene otra longitud de onda por la que el alma orbita más tranquila.

Anónimo dijo...

Bueno, al menos es más barata... lo que ya de principio desestresa que ni te cuento!
Cris

Anónimo dijo...

Gracias Manu por dedicarme unas lineas ;)
En el pueblo el tiempo se para, que diferencia... no hay colas, los papeles oficiales en 1 minuto y hay tiempo para hablar con la gente eso más de 1 minuto... calidad de vida... por ahora no se echa de menos la ciudad que por otra parte está bien cerquita para poder escaparse y camuflarse entre la gente, los niños tienen más libertad y lo notan, y yo también no tengo que estar todo el rato mirandoles la nuca... y encima playa y más playa... que la prefiero al campo. Hemos ganado todos en calidad de vida, nos vemos más, comemos y cenamos juntos... ya te contaré.
Hace tiempo que no te leo pero hoy todo de un tirón. Besos guapísima. Hoy anonimo que ya sabes quien soy.

Anónimo dijo...

me alegro de lo del pueblito, qué buena decisión entonces!!! un saludo anónimo