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viernes, 13 de marzo de 2009

In fraganti

Mi amigo C lleva muchos años casado, y cada vez que es infiel me dice lo mismo: pero ésta de ayer no le llega a mi mujer ni a la suela de los zapatos. Y entonces? me pregunto yo. Pero él no tiene una respuesta que me satisfaga. Será la seducción.

Max Mosley, presidente de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) contempló estupefacto cómo el 30 de marzo de 2008 el News of the World ventilaba su vida privada fotografiándole en una orgía sadomasoquista, él con cinco mujeres, y una escenografía nazi. Hacía 46 años que le iba el sadomaso, pero fue hace 12 meses cuando tuvo que confesárselo a su mujer. Ella, después de comprender que NO era una broma, le espetó un "bueno, fuera como fuese, te divertiste". Aunque todavía no está recuperada del todo, afirma Mosley.

Y qué decir de Tom Jones, cuyas infidelidades en sus buenos tiempos se contaban a 250 al año, según la leyenda, y ahora, a sus 69 tacos, le pide perdón por todas ellas a Linda, su mujer y su gran amor desde los 14 años, con una canción que se llama En la carretera. Y dice así, porque al final "la carretera siempre me acaba llevando a ti, y mi amor te sigue perteneciendo a ti". Y luego afirma tan tranquilo que "Nunca se me ha pasado por la cabeza dejar a mi mujer. Con ella me siento con los pies en el suelo." Se le habrá ocurrido pensar en la remota posibilidad de que sea su mujer quien le mande a tomar viento?

Bueno, me sigo quedando con la frase de mi amigo C: ellas no le llegan a mi mujer ni a la suela del zapato.

También viene una de extorsión. Un alemán gigoló llamado Helg Sgarbi está en la cárcel por sacarles un pastón a varias de sus examantes, todas multimillonarias, y entre ellas Susanne Klatten, de 44 años, casada y madre de tres hijos, cuya fortuna está valorada en 8.000 millones de euros, perteneciente a la familia dueña de la BMW. Se hicieron amantes en un hotel de lujo en el 2007, y pronto él empezó a solicitarle dinero para distintas operaciones. Vaya, cuando son mujeres las extorsionan, en cambio los hombres simplemente pasan por la verguenza de salir retratados en los medios.

Y qué diríamos de Pedro J, el director de El Mundo. Quién no conoce a estas alturas sus aventuras con aquella buena mujer -Gumersinda se llamaba?- que le disfrazó con un tutú de ballet? El vídeo se distribuyó a lo largo de toda la geografía española, en las mejores familias, pero Pedro J y su abogada Cristina Peña ganaron todos los pleitos. Igual que Mosley. En cuanto a la mujer de PJ, Agatha R de la P, dijeron que había otros vídeos con ella también, pero no se mostraron. Sabría ella, o no sabría?

La que tampoco sabía era Hillary de las becarias de su marido, pero ahí les tienen, él dando conferencias por el mundo entero y ella de Secretaria de Estado. Quién se acuerda ya de la becaria?

Famosos, gente anónima, da igual, los comportamientos en la barra de un bar o detrás de una puerta son los mismos. Y todavía los hombres nos llevan ventaja en esto de la traición, y no sé si de la seducción, bella palabra. Pero cada vez acortamos las distancias, por eso de la igualdad.

10 comentarios:

rograbbit dijo...

Hola, Manuela, soy Rog.

Me estreno en este post por aquello de que es el último escrito, pero en temas de infidelidades me muevo con cierta incomodidad. Será que la conciencia me estorba.

Siempre he pensado que las infidelidades son bidireccionales. Quiero decir, en términos de sexo. Porque ¿con quién puede ser uno infiel?. Pues obviamente con otra mujer.

¿Por qué ha de asumirse siempre que la mujer con la que se comete infidelidad no tiene compromisos?.

En fin, que estoy convencido de que la infidelidad es numéricamente igual en el hombre y en la mujer. Y si no lo era hace unos años, lo es hoy en día. Posiblemente hombre y mujer lo hagan por diferentes motivos, pero no estamos discutiendo ahora la motivación, sino el hecho "cinegético" en sí. :D

Y permíteme una pregunta que puede rayar en lo personal, aunque no sea obligatorio responderla.
¿No es deliciosa la complicidad de la infidelidad?.

C'est magnifique!
Rog

Anónimo dijo...

Lo de tu amigo C es curioso. El hecho de airear su infidelidad es más penoso aún que el cometerla. Lo atractivo, incluso romántico, de la seducción, desaparece en cuanto ta hace sabedora a ti de sus andanzas. ¿No será que hasta el morbo de ponerle los cuernos a su parienta se le queda ya corto?

Max

Dara Scully dijo...

¿Y qué falla cuando él o ella va detrás de otras faldas/pantalones y luego asegura que quiere mucho a su mujer/marido?

Si quieres a alguien ni se te pasa por la cabeza engañarle aunque sea solo físicamente.



un miau de recién llegada

Roger Rabbit dijo...

No falla nada Dara, absolutamente nada.

La infidelidad es un vocablo falso, porque sugiere que el ser humano puede reprimir eficazmente sus sentimientos. Esto es falso.

El ser humano puede reprimir su reacción a los sentimientos, pero de nuevo, esa reacción no es la infidelidad en sí misma. Es sólo materializar lo que ya ha sucedido en el corazón.

La infidelidad, amiga mía, se comete mucho antes del coito.

Manuela dijo...

Bienvenidos, Roger y Dara! Y bueno, ya conocéis a Max, que es un asiduo fiel -espero!- del blog... creo que estoy con Roger, no hay reglas fijas ni se puede juzgar a nadie con el ojo propio... y por supuesto, es sólo una opinión...

Anónimo dijo...

Que poco tiene que ver eso del corazón en asuntos de infidelidad. Creo que la pasión, el morbo, lo atractivo de transgredir...están mucho más relacionados. Y luego está la excusa baratísima de que uno/a te complementa lo que no te da el otro/a.
Conozco a pocos afortunados, casi privilegiados diría yo, que estén plenamente satisfechos con lo que tienen. Y además no pondría la mano en el fuego por ellos si se les propusiese tener una aventura pasional con la plena garantía de nunca nadie se enteraría...

A la duda de Manuela respecto de mi fidelidad, a su blog, respondo con un rotundo si.

Max

Anónimo dijo...

Opinar, como opina el "anónimo" Max, es como mínimo arriesgado. ¿Que sabes tú Max, de C? ¿Que sabes tú del grado de amistad que puede tener C con Manuela?

Porque es penoso cometer una infidelidad ?

Airear infidelidades creo que es muy distinto a tener la confianza de contarle a un amigo "especial" este tipo de cosas.

cuandomequieras dijo...

Hola! perdona que no opine sobre tu post, solamente quería agradecerte el paso por mi blog y el comentario, claro. Voy a leerte, creo que vendré de vez en cuando. Un besito.

Anónimo dijo...

Mi único contacto con la infidelidad compulsiva fue un amigo que no entendería su vida de otra forma que disfrutando de todo lo que la vida le ponía por delante, polvos incluidos. Cuando en algún momentos se lo recriminabámos sabiendo lo mal que lo pasaba su mujer, al cabo de la calle de una forma u otra, él siempre respondía: "si, si... vosotras siempre os echais las manos a la cabeza pero siempre ha sido una mujer la que he tenido delante diciendome SI".
Es un tema complicado pero también creo como Roger que la infidelidad nace antes de poner la vista siquiera en el otro-otra.
Cris

Anónimo dijo...

Por alusiones y siempre con el permiso de Manuela,

De C, sé que se los pone a su mujer, pero que la quiere un montón.
Su grado de amistad con Manuela me importa tanto coma a quien lo pregunta.
Cometer infidelidades es penoso porque las consecuencias son devastadoras, y los daños colaterales inimaginables.
Airearlo es cruel, todavía dejas más en evidencia a tu "amada esposa".
Y si, mis opiniones son arriesgadas, ahí coincidimos.

Max