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lunes, 30 de marzo de 2009

Los abrazos

Lluís Homar comienza por echarse un polvo que no viene a cuento, desde su ceguera y con una tetona anoréxica que está buenísima. Acaba de dar comienzo Los abrazos rotos, guión y dirección de Pedro Almodóvar.

A partir de ahí, en vez de continuar profundizando en el universo de las mujeres, que opino que es lo que mejor se le da, se inclina esta vez por el de los hombres. Y ahí para mí pincha. No me conmueve, que es lo primero que le pido a una peli, aunque la firme el mismísimo Pedro.

Pe siempre espectacular, y Lluís Homar con unos abdominales que ya los quisieran algunos de veinte. La aparición de una Angela Molina demacrada no sé si tiene mucho sentido, aparte de verla a ella que siempre es un placer a pesar de los años que le van pasando -como a todos-. No la olvido en Ese oscuro objeto del deseo, marca Buñuel, historia que para mí tiene más secretos que el anuncio del monovolumen de Mercedes. Y bienvenidos todos esos porqués sin respuesta de Buñuel. Continúa Los abrazos... con un papel para Carmen Machi que, como siempre, reparte todas las risas que hagan falta en la sala de cine. Unos dueños de un hotel de Lanzarote que hablan en inglés con Pe de un trabajo que no se sabe porqué hace falta. El hijo de la maravillosa Blanca Portillo que le da un jamacuco por mezclar drogas y que se hace también innecesario.

Lo que quiero decir es que, mientras veía la película, miré el reloj dos veces. Un poco por si mi hijo necesitaba algo (desde que soy madre lo soy veinticuatro horas) y otro poco porque aquella historia se me hacía larga. La de Homar y Pe con Blanca de por medio. Y me quedaron muchas preguntas en el tintero que no vi resolver, como las manchas en la cara de BP, o porqué Pe no se larga de la casa de ese loco cuando casi la mata y decide aguantar a pesar de todo. Pero es Almodóvar, esas cosas pasan, no importa.

Lo que sí importa es que no se me quedara el corazón en un puño a pesar de tanta tragedia. Eso sí, la saboreé hasta el final, por si acaso. Es lo que tienen los buenos vinos, Woody Allen y Pedro Almodóvar.

4 comentarios:

MOHRENWITZ dijo...

Claro Manuela, te faltaba el cura que antes era mujer y fue vilolada por un joven que luego resulta ser el cirujano que le hace el cambio de sexo.....

Y bueno, lo de comparar un buen vino y a Woody Allen con Almodovar me parece un atentado al buen gusto.

Pese a todo te sigo leyendo con muchísimo respeto.

Anónimo dijo...

Bueno, yo creo que Almodovar siempre ha dado una de cal y otra de arena... es decir, de alguna manera es como ciclico en su filmografia y suele alternar una peli dramatica con otra desdramatizada a través de su peculiar sentido del humor... Aunque se le ha colgado el tema de director de actrices, lo cierto es que tiene algunas muy buenas con personajes masculinos, como fue "La ley del Deseo" y alguna otra que no recuerdo el titulo. almodovar es desigual, y en eso precisamente reside su encanto.... quiza se atreve a veces con historias con mayor o menor fortuna.... siempre sus peliculas mas melodramaticas son las mas criticadas, y aunque no he visto esta última, he leído la citrica critica que le hicieron en El Pais ... no sé si justificadamente o no. Pero a mi me han gustado, o al menos muchos momentos de ellas, como la que comento de La Ley del Deseo, o Todo sobre mi madre... etc. Almodovar, como casi todos, es genial solo a veces, y muchas otras aburre o cansa o fastidia...porque ser genial a tiempo completo debe ser agotador... Pero es la "mirada de los otros" como decias en otro post, los que han construido la leyenda... yo creo que Almodovar por si mismo es simplemente un tio con talento, con mucho talento, que a veces conecta y a veces no... con mas momentos geniales que mediocres.... y por eso mismo se le puede comparar perfectamente con otros tantos, incluido Allen, que es igual de desigual que Almodovar y en ocasiones igual de aburrido. Lo que está claro que no deja a nadie indiferente, y eso por si solo, es ya un mérito.... por no decir que hasta lo que hace mal... lo hace bien (en el sentido de profesionalidad).
Cris

Manuela dijo...

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MOHRENWITZ dijo...

Discrepo.
Evidentemente Pedro tiene su público, al que yo respeto enormemente, y no sólo porque mi madre figure entre sus seguidores. Dicho esto, lo que también es evidente es la zafiedad de sus historias. Lo de retorcer la realidad hasta llevarla al extremo de lo repugnante resulta desagradable, aunque guste.
Conste que he intentado ver algunas de sus pelis, siempre en dvd por supuesto, y cuando empiezan esos argumentos tan delirantes me desmotivo. Una pena.
Y aunque suene pretencioso, me resulta fácil crear historias como las de Almodóvar. De hecho, a veces en algunas cenas en casa con amigos lo proponemos como diversión y siempre se asombran con mis argumentos. ¿Seré un genio yo también?